Buenas conciencias

-La iniciativa privada es el máximo generador de empleos en el país.

Las buenas conciencias están escandalizadas porque Mario Sánchez Ruiz renunció a la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) para contender como candidato del Partido Acción Nacional al Congreso.

Dicen que esto politiza la posición de la cúpula de cúpulas de la iniciativa privada. Asustados recuerdan cómo hace seis años se alargó el periodo de José Luis Barraza al frente del CCE en medio de una campaña que el imaginario popular consideró en contra de Andrés Manuel López Obrador cuando, en realidad, era a favor de las libertades económicas, las cuales deben ser protegidas por el sector empresarial más allá de cualquier partido político.

La iniciativa privada no sólo es el máximo generador de empleos sino de riqueza. En la medida en que las compañías crecen y se desarrollan, se crean empleos para que las familias no sólo puedan vivir sino prosperar. La función del gobierno es generar las condiciones para que la iniciativa privada haga lo suyo a favor de la población.

No faltaron los analistas de microondas, quienes sacaron el expediente de cuestionar si Sánchez Ruiz estaba usando como trampolín político. Quizá no valdría la pena intentar debatir estas posiciones simplonas, pero sí apuntar que en un país democrático cada persona puede dedicarse a hacer lo que mejor le convenga en el marco de la ley. No existe ninguna clase de prohibición para que un líder de la iniciativa privada o de la llamada sociedad civil haga carrera política.

Lo que sí es vergonzoso que haya personas como María Isabel Miranda de Wallace, que siempre repeló de los partidos y en cuanto le ofrecieron una candidatura la tomó, aunque le hubiera dado lo mismo cualquier partido.

Más allá, absolutamente nadie cuestiona que las organizaciones sindicales tengan representación en el Congreso en prácticamente todos los institutos políticos.

Curiosamente esos mismos son los que aplauden la tradición empresarial de la precandidata del PAN a la Presidencia de la República, Josefina Vázquez Mota. No debe olvidarse que antes de iniciar su carrera política fue una distinguida líder de iniciativa privada y, antes, periodista.

Es francamente ridículo, por decir lo menos, tratar de encontrar implicaciones políticas y de otros tipos. Quienes la semana pasada pretendían quemar en la hoguera pública a Sánchez Ruiz, fueron los mismos que aplaudieron cuando Miguel Ángel Torruco renunció para integrarse al equipo de campaña de AMLO. El ex presidente de la Confederación Nacional Turística tomó esta decisión porque estaba inconforme con la política seguida en esta administración que, aseguraba, hacía muy poco por el sector turístico además de declaraciones.

Independientemente de que es respetable su decisión, habla de la intención de Torruco de seguir contribuyendo al desarrollo del turismo. La posición absurda sería decir que este hombre está siendo el vínculo entre AMLO y su consuegro, Carlos Slim. Evidentemente es tan vacío como afirmar lo de los trampolines políticos y la supuesta crisis en la iniciativa privada de cara al proceso electoral.

Ahora quién

Hasta donde puede verse hay dos personas que podrían llegar a la presidencia del CCE. Salomón Presburger quiere. Gerardo Gutiérrez Candiani es el correcto. El primero ha tenido un papel bastante mediocre como dirigente empresarial. Han sido más sus grillas estériles y sus actos de deslealtad hacia sus pares y los agremiados a Concamin. De hecho, su política se ha centrado en buscar reflectores, al tiempo que genera absurdas grillas en contra del secretario de Economía, Bruno Ferrari. Seamos claros, Presburger no debe ser porque tendría un bajísimo aporte para el CCE. El caso de Gutiérrez Candiani es totalmente diferente. Se trata de un hombre que ha hecho una excelente labor al frente de Coparmex. Uno de esos líderes que han venido creciendo con el tiempo a favor de las mejores causas. Su dedicación como dirigente de Coparmex le ha llevado al punto de ver minada su salud. Ojalá que él sea el elegido para el CCE.

Carroña

Aseguran que prometer no empobrece, dar es lo que aniquila. Habrá que ver si realmente Christian Cadenas, vocero de Med Atlántica, cumple hoy con todas las promesas que ha hecho públicas.

Dice que hoy estará el dinero para el rescate de Mexicana de Aviación tratando de imponerse a la autoridad que dice que primero el dinero y después la certificación. Promete que dará a conocer a sus accionistas. Los nombres que ha dado a conocer lejos de dar tranquilidad, preocupan. A finales del año pasado decía que su financiero era Jamal S. Iglesias, quien es investigado en España por operaciones indebidas en la compra de la cadena hotelera. Si hace memoria recordará que desde julio le advertimos en esta columna sobre sus operaciones y cómo tiró la toalla en octubre pasado de la mano de Cadenas. Dicen que el plan de rescate lo hizo Arturo Barahona y que él dirigiría la nueva aerolínea, quien fue el asesor especial de Gastón Azcárraga y Manuel Borja Chico (ambos requeridos por la justicia) en la época en que se cometieron las peores tropelías en contra de los acreedores, entre los que están trabajadores, fisco e instituciones bancarias que han procedido penalmente en contra de los ex administradores de la línea. En esta columna hemos sido consistentes durante más de dos años. CMA perdió viabilidad y lo mejor que podría pasarle a todos sería es que iniciara el proceso de quiebra. Sería la menos mala de las salidas. Afortunadamente hoy se develará si realmente tienen el dinero o se trata, como dirían en el norte del país, una buchonada más.

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