Autoengaño

- Por ganar mercado, Mexicana perdía dinero con cada despegue.

Entre los pilotos, sobrecargos y trabajadores de tierra de lo que alguna vez fuera Mexicana de Aviación, hay un gravísimo autoengaño que ha sido alimentado por sus líderes sindicales, a quienes han decidido creer porque les dicen lo que desean escuchar aun cuando no corresponda a la realidad y vaya incluso en contra de sus intereses.

Gente como Fernando Perfecto, Miguel Ángel Yúdico, Ricardo del Valle y, en su momento Lissete Clavel, irresponsablemente han formado una alianza perversa con Felipe Consuelo y Gerardo Badín para negar la triste realidad en la que se encuentran luego de que hace 17 meses comenzó el concurso mercantil de la que fuera la línea más antigua de México.

Es comprensible que ocho mil personas que perdieron su trabajo estén molestas y hasta desesperadas. Lo que no puede aceptarse son los ridículos que hacen muchos de ellos.

Los únicos responsables de que CMA perdiera viabilidad fueron Gastón Azcárraga y Manuel Borja Chico. Que no se olvide que primero trataron de chatarrear a CMA para que Click y Link, sin la carga sindical, crecieran. Luego trataron de ganar mercado vendiendo boletos por debajo de costo, mientras que usaban fondos de la línea aérea para llevarlos a Grupo Posadas y en los últimos meses en reversa, lo que generó un tremendo daño a la cadena hotelera que anuncia aspirinas, cuando tiene una enfermedad crónica muy grave.

Esa política de ganar mercado, que pretendía que luego fijaran ellos los precios, generó que llegaran a vender cuatro de cada diez boletos de avión en el país, perdiendo dinero cada que despegaban. Estas acciones derivaron en que omitieron el pago de impuestos y derechos por la venta de boletos y de ahí que ya exista una orden de aprehensión en contra de Borja Chico. No por las declaraciones irresponsables del secretario de ASPA.

Las únicas denuncias que están procediendo son las del Servicio de Administración Tributaria (SAT) y de Banorte, dirigido por Alejandro Valenzuela, que los denunció porque tomaron indebidamente dinero de un fideicomiso que era para garantizar el pago de un crédito.

Culpables

Los caprichos y las posiciones inflexibles de los líderes sindicales coadyuvaron a agravar la situación, se les olvidó que, como explicamos en esta columna, hace más de dos años, la única conquista laboral irrenunciable es el trabajo. No fue ni una falta de política aeronáutica, la crisis financiera internacional, la influenza A H1N1 y el bloqueo que se gestó sobre México o las necesarias consecuencias de la guerra en contra de la delincuencia organizada lo que dieron al traste con CMA. Si eso fuera cierto, se hubiera dado una crisis sistémica y Aeroméxico también estaría en concurso mercantil junto con Interjet, Volaris y VivaAerobús. Estas empresas no sólo sortearon la situación sino que están en plena expansión. Tampoco tienen responsabilidad periodistas como el autor de esta columna que, desde hace dos años, advertíamos de la pérdida de viabilidad de la línea aérea.

Actualidad

A 17 meses del concurso mercantil, sólo quienes se autoengañan dentro de lo que fue CMA no comprenden dónde están parados. Por más declaraciones que haga Badín, la realidad es que los supuestos acuerdos de quita y reestructuración de pasivos no son suficientes para lograr dar viabilidad. A pesar de que el síndico conciliador envíe cartas a la Cámara de Diputados pidiendo que intervengan o que la comisión permanente haya hecho un punto de acuerdo para pedir que Nacional Financiera le diera un crédito a quién sabe quién para que capitalizara a la empresa (que fue negado por el banco que dirige todavía Héctor Rangel), no hay posibilidades reales de un rescate gubernamental. ¿Cuáles serían los argumentos? Se justificaría un rescate de CMA si la desaparición de esta empresa hubiera generado problemas de conectividad, que no sólo han sido cubiertos por otras empresas sino que además ha crecido la frecuencia de vuelos en el país. De acuerdo con las cifras de la SCT, durante este lapso ha aumentado el número de pasajeros transportados. Lo cual implica que no hay un problema de precios o de prácticas monopólicas.

El rescate bancario de mediados de la década de los noventa se dio, precisamente, por que había un riesgo sistémico. En el caso de la aviación no se dio ni de lejos un peligro similar. No existen los inversionistas con el dinero para hacer la operación. A pesar de que Consuelo jura que hace más de una semana vio un cheque (hágame favor) de un grupo del que nadie sabe quiénes son los accionistas y que hasta el momento no ha demostrado tener fondos. Si bien se sabe el nombre de su vocero, un tal Christian Cadenas, es un oscuro misterio quiénes son los inversionistas. Por lo que se sabe, Med Atlántica es una empresa extranjera y, de acuerdo con la ley, sólo podría tener 25% de CMA. Como correctamente lo señaló la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), encabezada por Dionisio Pérez-Jácome, el extender indefinidamente el concurso mercantil genera incertidumbre jurídica a los acreedores que son las verdaderas víctimas de CMA, a pesar de que algunos de ellos, como ciertos trabajadores, no se dan cuenta. La única alternativa viable es que mañana se vaya a la quiebra, que no es el fin de la historia, puesto que se haría un esfuerzo ahora de vender por partes donde existe una mucho mayor viabilidad de vender activos como la base de mantenimiento y algunos otros que siguen perdiendo valor con el paso de los meses.

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