Ilógico

- La operación no tenía sentido para Petróleos Mexicanos.

La fallida operación a través de la cual Juan José Suárez Coppel buscó aumentar la participación de Pemex en Repsol genera tantas dudas y sospechas verdaderamente graves.

Hemos señalado en este espacio que la operación no tenía sentido práctico para la paraestatal mexicana. Si se toman como buenas las declaraciones del director de Pemex la intención era mejorar la administración de Repsol y aumentar el valor de la acción.

Si Suárez Coppel buscaba eso, terminó recibiendo una gran lección de negocios internacionales, puesto que Antonio Brufau le dio una clase de cómo evitar grillas de los consejeros. Lo atropelló de tal manera que luego de las disculpas del secretario de Energía, Jordy Herrera, los españoles dieron chance de que Suárez Coppel siguiera siendo su interlocutor.

También Sacyr Vallehermoso le habría dado una lección de cómo usar a un “ingenuo” para ganar tiempo y recapitalizarse.

Para lograr beneficiarse del aumento de la acción habría que vender los títulos, puesto que sólo se trata de un registro contable que no beneficia las arcas de Pemex.

Con el crédito que se contrató para este aumento de participación hubiera alcansado para comprar tres o hasta cuatro refinerías en la frontera con Estados Unidos (que se encuentran en el punto más bajo de su historia) con lo que se habría abatido el costo de la importación de combustibles y hasta se hubiera podido tomar la deuda en que incurrió Hidalgo cuando les engañaron con el tema de la refinería de Tula.

Lo verdaderamente grave de la operación es que no se informó al Consejo de Administración ni al abogado general de la paraestatal. El esquema se diseñó en el extranjero por Credit Agricole.

Esta situación hace pensar que se diseñó el esquema de tal manera para que fuera muy difícil de auditar en México y en el camino quedarse con dinero por comisiones y demás que algunos aseguran podrían sumar decenas de millones de dólares. Este dinero, señalan quienes están indagando la operación, podrían haberse desviado no sólo a los bolsillos de unos pocos sino a una campaña política y de ahí que el secretario de Energía esté tan preocupado por limpiar el desastre.

Sea como sea, la realidad es que es tan exótica esta operación que recuerda aquella máxima que dice que lo que no suena lógico, suena metálico.

Desconsuelo

Según Felipe Consuelo ayer se reunió uno de los inversionistas del grupo llamado Med Atlántica con él y con los funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para decir que, según, hoy entregarán el estado de cuenta con el que dicen comprobar que sí se pudo cobrar el cheque de 300 millones de dólares que se requieren como primer paso para levantar el Concurso Mercantil de Mexicana de Aviación. El “optimista” juez que lleva el Concurso Mercantil gritó a los cuatro vientos que hoy irá el resto de los inversionistas y que prácticamente ya todo está listo para regresar a esa línea aérea a las operaciones. Si usted que está leyendo cree que se trata de una columna vieja o la reedición de lo que ha pasado durante demasiadas veces durante este concurso mercantil, la realidad es que no. Son declaraciones de ayer en las que el juez Consuelo vuelve a manifestar su confianza. Desgraciadamente, hay elementos que hacen pensar que este intento nuevamente caerá al vacío de las palabras huecas. Con el sobado pretexto de que los “inversionistas” no quieren arriesgarse a una crisis de imagen por participar en esta operación (como si fuera vergonzoso o dando la espalda a la conseja de el que nada debe nada teme) se busca mantener en secreto a los inversionistas para tapar su negro pasado.

Se acuerda cuando se descubrió que el “inversionista” de Iván Barona, quien evidentemente no tenía dinero, era Mikhael Shamis, un hombre buscado por la justicia canadiense, quien le acusa de una gran cantidad de delitos entre los que tienen que ver el tráfico de armas. Hasta el momento el único que ha dado la cara en el grupo Med Atlántica es Christian Cadenas; sin embargo, hay indicios para suponer que el hombre fuerte de este grupo es Jamal. S. Iglesias. Este hombre tiene cuentas pendientes en España acusado de ser el prestanombres de la empresa Posibilitum que en 2010 adquirió de una manera muy dudosa la cadena de hoteles Marsans, por cierto hoy desaparecida. Quienes acusan a Iglesias dicen que la transacción estuvo llena de irregularidades y que, incluso, hubo intercambios indebidos que están siendo investigados por las autoridades de aquel país europeo. Tener dinero no es el escollo más importante para hacerse de la malograda Mexicana de Aviación, puesto que una organización delincuencial podría tener los recursos. Se requieren también probidad y capacidad técnica para operar una línea aérea. Si no cumplen con este requisito simple y sencillamente se irán como los otros, diciendo que retiran su dinero porque son víctimas de una campaña negra en su contra.

No cambia

La inversión que ya realizó Televisa en Iusacell no tiene por qué revertirse independientemente de que ambas empresas primero pedirán la reconsideración y si no obtienen la razón en la Comisión Federal de Competencia irán a los tribunales. La compra que hizo el grupo de Emilio Azcárraga es en obligaciones convertibles en acciones en un plazo que se extiende hasta 2015, es decir, ni Iusacell se queda sin recursos ni Televisa viola la ley. Esa base estaba cubierta como lo es tener la razón jurídica. 

Temas:

    X