Y si no

Para el gobierno ha sido imposible convencer a telefónicas extranjeras que ingresen al mercado, de ahí que haya licitaciones sin postores

¿Cuáles serían las implicaciones de que la Comisión Federal de Competencia (CFC) negara la inversión de Televisa en Iusacell?

Primero. Se impediría que la empresa de Emilio Azcárraga hiciera mucho más que una inversión en una telefónica sino que se consolidaría la concentración en el negocio de la telefonía móvil.

Para el gobierno ha sido prácticamente imposible convencer a telefónicas internacionales que ingresen al mercado, de ahí que se den licitaciones en las cuales o no hay postores o sólo se presenta uno. No es prudente invertir en un negocio en el que los dos principales competidores tienen más de 90% del mercado. Por dar un parámetro, en el sector bancario las seis instituciones de mayor tamaño no llegan a una participación conjunta de 80 por ciento.

Adicionalmente, Telefónica, que es la segunda telefónica móvil del país, está su permanencia en México.

Impedir a Televisa realizar esta inversión implica un riesgo serio de que Iusacell dejara de dar servicios.

Segundo. El infundado temor de algunos de que una alianza entre la televisora y Iusacell derivara en una fusión entre Televisa y Televisión Azteca para crear un monopolio es francamente absurdo. Suponiendo que la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) tomara la decisión equivocada, ¿alguien realmente cree que la relación entre las dos más grandes televisoras del país cambiaría? Seguirían viéndose las mismas acciones que hasta el momento. ¿Dejarían de ser socios en Totalplay? ¿Cambiarían las políticas comerciales o los acuerdos de sector?

Quienes aseguran que se les ha negado la posibilidad de anunciarse deberían presentar denuncias y no exigir a la CFC que sea una suerte de ángel vengador. Hay casos que en el imaginario popular se han tratado como si fuera un veto cuando en realidad, es trata de un asunto de pesos y centavos. De tarifas que no se han revisado en décadas.

Es totalmente absurdo creer que la inversión de Televisa en la telefónica es una suerte de matrimonio por conveniencia. Con o sin esta inversión, si las empresas incurren en prácticas monopólicas deben ser sancionadas. No debe prejuzgarse si una relación en un negocio implica la comisión de delitos.

Más allá, ¿alguien sin corrupción, intelectual por lo menos, puede suponer que la negativa de la autoridad mejoraría  la competencia en la televisión abierta o en el inmenso sector de las telecomunicaciones. Si este criterio se propagara impediría que se dieran alianzas empresariales en prácticamente todos los sectores de la economía.

Este asunto, que ha sido tratado con más pasión que argumentos, debe ser visto de una manera objetiva y siempre poniendo por encima el interés de los consumidores. No de empresas ni de grupos de presión.

¿Victoria?

Resulta el colmo que Jordy Herrera y los de Pemex consideren que la operación pena ajena resultó un éxito porque el secretario de Energía logró que Repsol deje a Juan José Suárez Coppel como interlocutor entre la paraestatal mexicana y la petrolera española… Faltaba más. Ahora resulta que Antonio Brafau le dio chance a Suárez Coppel de seguir como representante de las acciones que tiene Pemex (huelga decirlo una paraestatal del gobierno mexicano) siempre y cuando no intente hacer nada. Esta historia es tan absurda que no suena nada lógica. Nada más faltaba que una empresa española le diera directrices al gobierno mexicano de quién debería ser su responsable en el consejo de administración. Peor aún, que haya quienes creen que eso es un éxito de negociación política. Bueno, también creían que iban a imponer al pobre Carlos Orvañanos como candidato del PAN al gobierno del DF.

Muerta

Parece que la saliva ya se le acabó a todos aquellos que prometían que aparecerían inversionistas con cientos de millones de dólares para rescatar a Mexicana de Aviación y a pesar del intencionado capricho de Felipe Consuelo y Gerardo Badín finalmente se llegará a la quiebra. Los sindicatos de pilotos, trabajadores de tierra y sobrecargos se han aferrado a decir que hay un interés del gobierno por impedir que regrese CMA a volar. Tienen razón parcialmente, evidentemente el gobierno de Felipe Calderón se opone a que alguien reciba esta concesión sin poner dinero real o a violar la ley para que la banca de desarrollo le entregue un crédito a quien no tiene dinero. Independientemente de que hay un hecho concreto. No se requiere esta línea aérea porque las otras han podido tomar su participación de mercado sin generar distorsiones de precios en contra de los consumidores. De hecho, el riesgo parecería ser una nueva guerra de precios para ganar mercado. Llegar a la fase de quiebra no implica el fin de la historia, puesto que se buscaría venderlo como un negocio en marcha y, obviamente, el llegar a este punto liberaría a la compañía de pesadísimas cargas. Permitiría que activos verdaderamente valiosos como es la base de mantenimiento de Guadalajara fueran vendidos en buenas condiciones lo que permitiría atenuar las pérdidas.

Paradoja

No deja de ser paradójico que mientras Grupo Posadas está en una franca agonía, sus competidores tradicionales se encuentren en una fase plena de expansión. La razón es muy sencilla: Gastón Azcárraga no sólo derribó a Mexicana de Aviación sino que puso en muy graves problemas al grupo hotelero de su familia. Con historias como éstas se ve con gran claridad quienes son los buenos empresarios y quienes sólo están al frente de una compañía.

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