Quizá el error de Alexis Milo fue anunciarlo antes de tiempo; sin embargo, el esquema de licitación de estaciones de radio que está realizando junto con Gonzalo Martínez Pous para la península de Yucatán no sólo es el correcto sino que debe ser el modelo que se siga en materia de televisión.
La existencia de cadenas nacionales de radio o televisión sólo existen en la imaginación de dizque expertos y opinadores en materia de telecomunicaciones. Siempre se trata de grupos de concesiones locales que, en su minoría, son propiedad de un solo grupo sino que operan a través de afiliados, asociados y concesionarios que libremente pueden transmitir la programación íntegra de un grupo o sólo partes.
Cada vez son más comunes los casos de estaciones de radio y televisión que bajan señales de varias empresas, incluso competidoras.
El asunto va más allá de que serán las primeras concesiones de radio que se licitarán en tres sexenios, sino que establece un esquema adecuado y justo para todos los interesados en el sector.
El modelo propuesto por Martínez Pous, quien se ha distinguido por ser el mejor dentro de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), es uno combinatorio, en el cual se licite estación por estación y que el ganador o los ganadores de cada una de ellas puedan empaquetarlas por razones de mercado y no por una decisión de la autoridad que, eso sí, iría en contra de la competencia.
El proyecto de este comisionado parte de dos principios. Independientemente de que en las leyes no existe el concepto de cadenas nacionales, los grupos de radio y televisión se han ido integrando históricamente en México con la base en alianzas que, casi, podría decirse que van de estación por estación.
Si este esquema funciona en la península de Yucatán, habría que esperarse que sea adoptado para las licitaciones de concesiones en materia de televisión. Es mucho mejor para la competencia un esquema en el que muchos puedan participar y que decidan, con base en el mercado, si hacen alianza con un grupo nuevo, en lugar de los existentes o mantenerse como independientes. Se trata de un esquema muchísimo más justo, puesto que todos los interesados pueden participar, lo que plantea la posibilidad de libre concurrencia, así como una mayor y mejor competencia para el mercado.
Quienes se oponen a este esquema son aquellos que repiten, como mantra, que existen cadenas nacionales de radio y televisión que, reiteramos, son una figura mítica y un producto de la imaginación.
Pobre Jordy
El secretario de Energía, Jordy Herrera, no la está pasando nada bien. Después de su fracaso al tratar de convertirse en la mano que mecía la cuna de Acción Nacional para el Gobierno del DF, donde la militancia fue sorprendida por el Comité Ejecutivo Nacional de su partido con la imposición de Isabel Miranda de Wallace, ha tenido que enfrentar una larga lista de sinsabores. Para no ir más lejos, la semana pasada tuvo que usar su gira por España para tratar de limpiar el cochinero que dejó Juan José Suárez Coppel con el Consejo de Administración de Repsol. Bueno, fue a “tratar de normalizar las relaciones”, cualquier cosa que eso sea. El director de Pemex sigue presumiendo que, gracias a él y sus acciones, subió la cotización bursátil de la petrolera española, lo que no mejora los resultados financieros de la paraestatal. Sin embargo, ahí no acaban sus pesares. A pesar de su buena relación con el presidente de la República, Felipe Calderón, se está quedando aislado políticamente, puesto que ha tomado una mala serie de decisiones que van mucho más allá de la mala elección de sus alianzas de cara a la decisión de quién será el abanderado del PAN en la contienda electoral de este año. Como secretario de Energía, sus colaboradores suelen calificarlo como un hombre distante que no está precisamente comprometido con los temas de la dependencia, ya que más bien parecería que ha tomado el cargo como una suerte de vacaciones pagadas o una posición de poder político. Habría que exigir que, en un sector lleno de retos y demandas, quien lo encabeza esté concentrado en sus funciones.
Mal consejo
Hay funcionarios públicos que creen que su presencia será eterna o están por encima de cualquier modelo de rendición de cuentas. Se les olvida que la inmensa mayoría de los empresarios del país han hecho empresa a pesar de los gobernantes, que tienen una duración limitada en sus cargos, aun cuando sean transexenales. Además, es un error gravísimo quererse convertir en mártir cuando en el fondo se trata de acciones de capricho y soberbia… A ver cuánto les dura la actitud bravucona.
Qué vergüenza
Gastón Azcárraga no sólo destruyó en pocos años una de las empresas más antiguas de la aviación nacional, sino que causó daños que parecen irreparables para el Grupo Posadas, puesto que si bien la compañía hotelera ha logrado evitar el incumplimiento de pagos, la realidad es que cada vez se ve más y más complicada la situación, ya que sus números de ocupación y utilidades no repuntan, de la mano de una muy grave caída en la confianza del sector financiero. Mientras, el hombre que encabezara este imperio sigue fuera del país temiendo ser detenido por la acumulación de procesos en su contra, que van desde el SAT hasta instituciones bancarias que fueron defraudadas por la administración de CMA.
