En tinieblas
¿Por qué funcionaba tan bien el Ifecom antes de que llegara Griselda Nieblas?
Griselda Nieblas recurrió al no sólo fácil sino trillado expediente de pedir que se cambie la ley que rige al Ifecom.
Para la mujer que lo administra no cabe la posibilidad de que jueces y conciliadores estén realizando un pésimo trabajo con interpretaciones francamente absurdas de la legislación o anteponiendo sus intereses particulares, sino todos los problemas se deben a que la ley está mal hecha. Los equivocados son los demás, jamás ella o su equipo.
Lo peor de todo es que pidió ampliar los plazos de la conciliación para evitar las quiebras. Curioso que esta mujer no haya leído, ya ve que está de moda, los debates que dieron origen a esta ley. En ellos queda claramente establecido que los tiempos se fijaron a favor de soluciones rápidas que permitieran no sólo conclusiones rápidas sino que los empresarios dejaran de alargar los procedimientos en contra de acreedores, comenzando por los trabajadores.
Lo que debería explicar Nieblas es por qué funcionaba tan bien el Ifecom cuando estaba encabezado por Luis Manuel Méjan. Una de las primeras respuestas es porque él sí conocía el espíritu del legislador y tenía un constante control sobre lo que hacían los síndicos conciliadores y, además, establecía una buena comunicación con los jueces.
El problema, evidentemente, no es la Ley de Concursos Mercantiles sino el pésimo trabajo que ha hecho Nieblas en el Ifecom.
El Consejo de la Judicatura, antes de pensar en promover un cambio a esta ley, quizá lo que debería revisar es la operación de jueces que se van por la libre y que parecerían empleados de supuestos “inversionistas” como Felipe Consuelo o la propia gestión de Nieblas.
Antes de tirarse por la borda de exigir un cambio a la ley como una salida fácil, lo que debería hacerse es conocer las razones de fondo por las cuales este organismo se encuentra en gravísimos problemas.
La razón más creíble es que Méjan era mucho más capaz que Nieblas. Poco se puede discutir ante los resultados.
Incumplida
Ya resulta ocioso seguir recordando las razones por las cuales se creó la tenencia y el éxito electoral que obtuvo Felipe Calderón prometiendo que retiraría este impuesto, que es local, pero cobraban las autoridades federales.
La tenencia se ha convertido, desgraciadamente, en una promesa incumplida en la mayoría de los estados, puesto que se ha elegido darle la vuelta a la contribución.
Al grito del Ejecutivo propone y el Legislativo dispone, Eruviel Ávila “logró” que la mayoría priista en el Congreso del Estado de México le enmendara la plana y, por tanto, mantuviera algo de recaudación por la tenencia.
A pesar de que el gobernador mexiquense había enviado una iniciativa en la cual se derogaba este impuesto (el Estado de México es el que mayor parque vehicular tiene), los legisladores, al estilo capitalino, le van a cobrar tenencia a los autos de lujo que, según ellos, son 10% del parque vehicular.
Esta determinación es muy parecida a la del alicaído Marcelo Ebrard, que mantendrá este gravamen; sin embargo, en el DF la situación es un tanto diferente, toda vez que aquí no se ha hablado de la eliminación del gravamen sino de un subsidio. Con esto, en cualquier momento, podría eliminarse el subsidio.
Como puede ver, a la hora de buscar recaudación fácil y castigando a la riqueza no sólo se va en contra de lo prometido, sino que además se manda una pésima señal del medio ambiente al cuidado. En razón natural, los vehículos de mayor precio están equipados con más y mejores aditamentos para proteger al medio ambiente.
Habría que preguntarle a los gobernantes del Edomex y del DF por qué siguen recaudando tan poco y tan mal por conceptos como agua y predial.
Para la gente de Eruviel Ávila y quienes hablaban de la diferencia en el manejo financiero entre el DF y el Edomex, se les acabó un argumento.
Si fueran
Si fueran inteligentes Fernando Perfecto, Ricardo del Valle y Miguel Ángel Yúdico presionarían a quien hasta hace unos pocos días era su santón, Felipe Consuelo, para que acelerara los tiempos y se recurriera a la quiebra de Mexicana de Aviación.
Muchísimo más allá, si hay vacaciones en los juzgados o se cruza el periodo navideño y de fin de año, la realidad es que la malograda línea aérea no tiene viabilidad. Nadie en su sano juicio o usando dinero propio va a entrar al rescate de un barril sin fondo.
Pueden reunirse una vez a la semana o diariamente con funcionarios de la Secretaría del Trabajo o de Comunicaciones y Transportes y no va a cambiar la realidad: la empresa no es viable y no hay dinero. Así las cosas, sería momento para que los trabajadores de lo que alguna vez fuera una línea orgullo para México dieran la espalda a estos líderes incapaces y les exigieran adelantar la quiebra, en lugar de seguir los tiempos fantásticos de Consuelo.
Por más que ayer mismo Griselda Nieblas haya dicho que avanzan de maravilla en el proceso de reestructura de la línea aérea, la realidad es que sigue sin salir y, a pesar de que dice que tiene quitas de 40% con algunos acreedores, no ha llegado 80% del total. Vamos, una promesa más de una mujer a la que le quedó el cargo.
