Independientemente del mal momento que eligieron Ernesto Cordero y Josefina Vázquez Mota para subir el tono del debate, puesto que hubiera sido mejor que aprovecharan electoralmente la renuncia de Humberto Moreira a la dirigencia del PRI, se demuestra que la estrategia de Acción Nacional de mantener a por lo menos dos aspirantes creíbles para las elecciones permite a los votantes conocer más a fondo la oferta económica de quienes desean presidir el país a partir del año próximo.
Hasta el momento, el aspirante único a precandidato y luego a candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, no ha sentido la necesidad de hacer definiciones en materia económica. Es difícil ver cuál es su oferta, más allá de los lugares comunes y un catálogo de buenas intenciones con el que cualquier aspirante a gobernar cualquier país del mundo estaría de acuerdo.
Como aquellos boxeadores que sienten que tienen ventaja en las papeletas, simple y sencillamente se dedica a administrar la preferencia que le dan las encuestas de reconocimiento público con una distancia muy larga.
Andrés Manuel López Obrador es un caso verdaderamente patético. Quien será el candidato del PRD está en un ridículo intento de reinventarse y decir que no es el que era en 2006, es decir, que los mexicanos que estuvieron cerca de llevarlo a Los Pinos hace cinco años ahora tendrían que elegir a un producto diferente. Tan diferente que hasta invita a quienes las izquierdas culpan de haber perpetrado el fraude electoral de 1988 que, según ellos, impidió a Cuauhtémoc Cárdenas llegar a la Presidencia de la República: Manuel Bartlett.
Sin embargo, se trata de una ridícula pantalla, puesto que en el fondo sigue convencido de las mismas políticas populistas que han sido su divisa política. En la plataforma electoral registrada ante el IFE propone la expropiación de la mitad del dinero que los trabajadores han ahorrado en cuentas individuales supuestamente para proyectos de inversión. Vamos, demuestra no sólo un bajo respeto por la propiedad privada sino de poco orden económico.
En competencia
Los panistas, por su parte, están teniendo que definir de una manera muchísimo más clara su oferta porque se está dando una competencia real entre Cordero y Vázquez Mota. La permanencia de Santiago Creel en la contienda sólo se comprende como un capricho personal seguido por algunos foxistas trasnochados. Más allá del raspón de las amas de casa y los fuegos de artificio de los seis mil pesos (que es la mediana de lo que ganan los mexicanos), hay que tomar en cuenta los posicionamientos de los dos aspirantes a la candidatura de Acción Nacional. El ex secretario de Hacienda ofrece mantener lo que se ha hecho durante esta administración que, de un modo u otro, es la continuación de una adecuada política económica que comenzó en la segunda parte del sexenio de Ernesto Zedillo. No está de más reiterar que en manejo de la economía no hay partidos, sino correcto o incorrecto y que la inmensa mayoría pasa por el sentido común. No por las modas que, como demuestran casos como el de España o Irlanda recientemente, no tienen garantías. El gran reto de Cordero es hacer que los panistas vean algo que, como él dice, no es popular ni arranca el aplauso fácil, pero que es aquello que le conviene al país. El orden económico y la disciplina fiscal están demostrando, justo en este momento, sus ventajas. Mientras que el mundo se encuentra convulsionado por la irresponsabilidad de Barack Obama y los excesos populistas de España, Italia, Francia, Grecia… México ha logrado sortear sin mayores contratiempos la difícil coyuntura.
De cuna
La oferta económica de Vázquez Mota la ha venido construyendo desde finales de la década de los ochenta, no sólo como comerciante o periodista, sino en su paso como representante de la iniciativa privada y después como servidora pública. Si se analizan sus dichos de fondo en el debate económico del viernes y las muchas entrevistas que dio posteriormente, quedan claros algunos puntos: no busca disminuir impuestos, sino seguir avanzando con la política de esta administración hacia un impuesto único sin excepciones. En ningún momento se planteó bajar los impuestos al estilo español o griego. De hecho, la dos veces ex secretaria de Estado fue específica al decir que construía una propuesta con todos los panistas.
Ingenuos
Francamente ya es ridículo ver las declaraciones de los líderes sindicales de la aviación en torno a Mexicana. En su mundo de fantasía todo está muy bien con esa línea en concurso mercantil, pero “sólo” falta alguien que tenga por lo menos 250 millones de dólares y esté dispuesto a meterlos en esa compañía. Pequeño detalle.
Acuerdo
Después del exabrupto del que luego se arrepintió, el fin de semana Ricardo del Valle y la administración de Aeroméxico ratificaron el contrato colectivo que firmaron hace tres años y eliminaron las cláusulas transitorias sin hacer ningún cambio a la negociación que ya se tenía. Así las cosas, el líder sindical de ASSA no logró dañar a esta línea aérea que se dice preparada para la temporada vacacional sin ningún problema en el frente.
Mentirosos
Por ahí aparecieron algunos que tratan de hacer creer que hay una crisis bancaria y un disparo de la cartera vencida, cuando todo se trató de un efecto contable por la reestructura de la deuda de Coahuila. Basta de irresponsabilidad
