Arrepentido

Dicen que no hay loco que coma lumbre. Pues bueno, parecería que Ricardo del Valle se ajusta a esta definición puesto que el secretario general de ASSA después de andar de bravucón y amenazando con que emplazaría a huelga a partir del 24 de diciembre a Aeroméxico, ...

Dicen que no hay loco que coma lumbre. Pues bueno, parecería que Ricardo del Valle se ajusta a esta definición puesto que el secretario general de ASSA después de andar de bravucón y amenazando con que emplazaría a huelga a partir del 24 de diciembre a Aeroméxico, ayer mandó una carta a Andrés Conesa en la que poco le faltó para pedir perdón.

Evidentemente el líder sindical no tenía ninguna razón no sólo para enturbiar la relación que hay con la única empresa de aviación con la que tienen contrato colectivo que está volando, tampoco existían las violaciones que según él se daban al contrato colectivo de trabajo.

Parecería que el absurdo se le ocurrió para tranquilizar a la parte más radical e irracional de los trabajadores, tiene su origen en un intento de legitimarse. Demostrar, según él, que no es un líder entregado y que sí puede ejercer presión.

Sin embargo, se rajó. Después de que la administración de Aeroméxico aceptó el reto de que asistieran a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, así como hacerle ver la verdadera estupidez que era comenzar un movimiento de este tipo por violaciones que no existen al contrato colectivo de trabajo y todo lo que perderían ambas partes.

Ahora el escenario es bastante grave para el líder sindical. Por un lado está la frustración de los desempleados sobrecargos de Mexicana de Aviación y la poca credibilidad que tiene ante los de Aeroméxico.

Afortunadamente para empresa y sindicato, la locura del secretario general de ASSA no trascendió mucho más allá puesto que ya se arrepintió y está tratando de hacer que no se enojen más con él.

Corrección

Luego de los problemas que tuvo la red de Telcel ayer queda verdaderamente claro que todo el mundo apunta hacia lugares equivocados. Evidentemente los usuarios se enojan con el prestador del servicio, puesto que no tienen que considerar que el origen y el verdadero responsable es OHL que, en otro acto más de irresponsabilidad, dañó la red de fibra óptica por no respetar señalamientos ni avisar que habían cometido este accidente.

No es nuevo ni extraño que OHL haga barbaridades cuando opera en México, puesto que se trata de una empresa consentida por autoridades federales, del Estado de México y del DF. La lista de problemas de operación es verdaderamente larga y preocupante.

Los usuarios molestos canalizaron sus quejas a la página de internet de la Cofetel, que no es la instancia para este tipo de problemas. El canal adecuado para quejase de un proveedor de servicios de telecomunicaciones es la Procuraduría Federal del Consumidor.

Seamos muy claros, la empresa de Carlos Slim tiene que tomar acciones legales para que OHL compense a los clientes de Telcel que se vieron afectados en sus comunicaciones. Los clientes, si quieren tomar un camino efectivo, deben recurrir a Profeco, puesto que todo aquello que digan en las redes sociales simple y sencillamente no tiene una repercusión importante.

A remojar

Los presidentes de organismos autónomos deberían poner sus barbas a remojar luego de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó el amparo interpuesto por Eduardo Pérez Motta por considerarlo notoriamente improcedente.

El presidente de Cofeco fue impedido de participar en el pleno en el cual se definirá la multa por prácticas monopólicas en contra de Telmex-Telcel, toda vez que dos comisionados de ese mismo organismo consideraron que había perdido la objetividad porque sus declaraciones eran totalmente cargadas hacia uno de los lados.

Pérez Motta, enamorado de su voz, hizo declaraciones inaceptables para un regulador y, como sucede en casos similares, este hombre se trató de defender hablando de su derecho a opinar, la libertad de expresión y hasta llegó al ridículo de decir que las opiniones no las hacía a título de Cofeco sino a nombre propio cuando, evidentemente, hablaba como sí él fuera el organismo regulador. Los muy mal pensados han llegado a considerar que las barbaridades de Pérez Motta en estos temas son tan obvias que estaría jugando un doble papel. Por un lado hacer declaraciones verdaderamente tronantes y, por el otro, tomar acciones que van a favor de los intereses monopólicos que enfrenta sólo con saliva.

Es importante que aquellos quienes encabezan organismos autónomos comprendan que son reguladores y que ellos no son la institución. De ahí que deberían reprimirse y dejar de tomar acciones que van en contra de la gestión que deberían desarrollar.

Extremo

Lamentablemente el otro extremo es el Ifecom. A Griselda Nieblas el instituto se le está desmoronando en las manos sin que ella, al menos en apariencia, haga absolutamente nada.

Es evidente que la aplicación de la Ley de Concursos Mercantiles no está funcionando, ya sea por la incapacidad de jueces y conciliadores o porque se ha pervertido el espíritu de esta norma.

La lista de pendientes sigue acumulándose. Aviacsa, donde el concurso no sirvió para nada. Vitro, donde los acreedores no están de acuerdo con la forma en que se ha comportado el juez puesto que parecería querer beneficiar a la familia Sada.

En Metrofinanciera el desorden ha sido similar y en Mexicana de Aviación, juez y conciliador (Felipe Consuelo y Gerardo Badín) parecerían dispuestos a extender el proceso hasta el ridículo con tal de conservar sus cinco minutos de fama o algo muchísimo peor.

Lamentablemente Nieblas ha mostrado falta de capacidad al frente de este instituto.

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