Festejos anticipados
- El Buen Fin fue víctima de toda clase de precipitaciones y exabruptos.
El Buen Fin, que es una idea que surgió en Iniciativa México, tiene el propósito correcto de incentivar la economía, pero que ha sido víctima de cualquier cantidad de precipitaciones y exabruptos.
Primero fueron los líderes de la iniciativa privada como Salomón Presburger, los que en su afán de colgarse medallas y usar su representación de iniciativa privada como trampolín en sus aspiraciones particulares.
Después fueron las prisas para instrumentarlo. En muchos casos el establecimiento y el banco llegaron a un acuerdo, en cuanto a la tasa y las condiciones, pocas horas antes de abrirlos. Esta premura generó que no se lograran los mejores acuerdos en cuanto a plazos y tasas.
Algo similar sucedió con los fabricantes en muchos rubros que no pudieron sacar productos en ofertas especiales para la temporada y, en otros, los mayores descuentos se concentraron en productos de baja rotación.
Si bancos, proveedores y establecimientos hubieran tenido tiempo suficiente para realizar la planeación, se hubieran conseguido mejores ofertas en todos los sentidos. De hecho, las grandes dudas sobre el proceso de instrumentación generó grandes cuestionamientos en los comerciantes que normalmente siguen las políticas de grandes cadenas como Walmart, Coppel y algunas otras. No debe olvidarse que hasta el 9 de noviembre todo era especulación e incertidumbre sobre la realización de esta idea.
Ese día se anunció que los burócratas recibirían, de manera adelantada, un tercio del aguinaldo. Si hubiera acuerdos previos, pues se hubiera podido lograr que establecimientos de la iniciativa privada, que incluso participaron activamente en esta iniciativa, también hubieran podido adelantar esta obligación patronal, pero hubiera necesitado de una negociación entre patrones y trabajadores.
Ahora El Buen Fin es víctima de otras precipitaciones. Quienes quieren calificar sus resultados diciendo que funcionó o no funcionó y cuál fue su impacto en la economía general.
El secretario de Turismo del Distrito Federal, Alejandro Rojas, hasta dio cifras de la supuesta derrama económica de esta iniciativa, incluso antes de que terminara. Es lo malo cuando un funcionario cree que puede tener alguna posibilidad de aspirar a la candidatura para jefe de Gobierno. El propio presidente Felipe Calderón ha señalado que El Buen Fin tuvo un éxito rotundo.
Dudas
Quien diga que El Buen Fin fue un éxito o un fracaso habla, en el menos malo de los casos, con información incompleta. Será hasta mediados de enero cuando se pueda hacer un balance con información completa. Entre las preguntas que se tienen que resolver destacan: ¿las ventas de El Buen Fin fueron un adelanto de ventas de diciembre y Día de Reyes? Si sólo se trató de un adelanto, pues su impacto habría sido limitado; sin embargo, si el acumulado de ventas es superior, entonces sí podría hablarse de éxito.
De acuerdo con la información disponible, la gran mayoría de las ventas se concentró en artículos electrónicos y particularmente en pantallas. El número de ventas de estos productos fue, sin duda, el mejor que han tenido en el año; no obstante, es necesario ver cuántas se venderán durante diciembre. Un error de estos establecimientos sería llenarse nuevamente de inventarios, puesto que las familias no cambian con gran frecuencia este tipo de productos. Más allá, otros sectores muy sensibles son los de juguetes y ropa. Estos dos rubros son los principales competidores en Navidad y para Reyes el primero toma una ventaja. Así, lo que habría que hacer es comprar niveles de ventas a tiendas iguales entre estas fechas y ponderar con El Buen Fin. ¿Cuál es el impacto en el nivel general de deuda de las personas? La gran mayoría de las promociones se concentraron en meses sin intereses. Si bien se trata de pagos diferidos, tienen un impacto sobre el pago mínimo que deben hacer las personas y su capacidad para asumir deudas posteriores, lo que puede derivar en un aumento de la cartera vencida o inhibición de compras. Seamos claros, El Buen Fin es una gran idea que requiere, sin lugar a ninguna duda, tener una mayor y mejor organización si se desea que, a partir del año próximo, sea un nuevo motor de ventas que jamás deben realizarse por impulso sino por una planeación económica correcta.
Promesas
Hay funcionarios que están prometiendo favores para proteger su imagen. Olvidan que muchas de las cosas que están ofreciendo no las pueden cumplir porque escapan de su control o porque no son viables. Olvidan que su paso por el sector público es limitado y que la posibilidad de que haya cambios en el gobierno en 2012 son altísimas.
Redefinición
El presidente Felipe Calderón tiene que tomar decisiones en torno al apagón analógico una vez que no procedió la controversia constitucional y que los diputados pusieron candados presupuestales que impiden que inicie este proceso el año próximo. La posición de este columnista siempre ha sido a favor de un cambio tecnológico en el que el país ya va retrasado y de ahí que sea necesario que Calderón ajuste el decreto a condiciones reales para dar certeza no sólo a los participantes de este sector sino también a los usuarios de medios electrónicos.
Quiebra
¿Dónde están los porristas de Iván Barona o los muchos inversionistas que según iban a rescatar a Mexicana de Aviación? A estas alturas es claro que se equivocó, otra vez, el juez Felipe Consuelo al ampliar el plazo del Concurso Mercantil más allá de lo razonable. La quiebra es la opción.
