Fuerte presión

Se juegan todo para evitar la derrota jurídica ante la SCJN.

Miguel Alessio Robles está jugándose el todo por el todo para tratar de evitar la derrota jurídica que le impondrá la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por el apagón analógico.

El proyecto elaborado por la ministra Olga Sánchez Cordero, que ha sido diferido ante la presión de Los Pinos, anula el decreto Presidencial bajo el principio de que no tiene autoridad para emitir un decreto de este tipo, puesto que la autoridad competente es la Cofetel. Parecería que el consejero jurídico habría convencido a su jefe, Felipe Calderón, de que el Senado de la República no tiene interés jurídico en la materia porque no son parte interesada.

La presión del abogado no para ahí, puesto que está ejerciendo una muy fuerte presión entre los ministros para que le “compren” este argumento que va en contra de la lógica jurídica.

Si se considera que la autoridad que debió haber solicitado el amparo y protección de la justicia es la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), porque es el directamente implicado, pues parecería que tiene razón el abogado del Presidente.

El frívolo Mony Sacha de Swaan se ha hecho como que la Virgen le habla. Los comisionados, que en lo privado están convencidos de que la SCJN está defendiendo la autonomía de Cofetel y por tanto sería una victoria para esta comisión, en público también han fingido demencia.

Según cuentan, la presión es tan fuerte que hasta se utilizan términos como traidor para los comisionados que están a favor del proyecto de sentencia de la ministra Sánchez Cordero. Sin embargo, el argumento se desploma cuando se enfrenta a la lógica. ¿Cómo no van a ser parte interesada quienes se encargan de hacer las leyes? Quizá aquí valdría la pena recordar a algunos que el Poder Legislativo es el que hace las leyes y una violación a ellas es evidentemente de su competencia.

Seamos claros. Es deseable el apagón analógico, pero bien hecho, no con base en imposiciones o decretazos. Este decreto es una herencia maldita de Juan Molinar Horcasitas, quien operó con Fernando Gómez Mont la salida de Héctor Osuna para dejar espacio a Mony Sacha. Curiosamente el entonces titular  de la Segob también fue fundamental en la contratación de Alessio Robles.

Más locuras

En el camino hacia la quiebra de Mexicana de Aviación se repiten patrones con una gran facilidad. Aparecen, de la nada, supuestos accionistas que tienen todo el dinero del mundo y que serán la salvación de la línea aérea. Presentan planes, proyectos y programas maravillosos; piden citas con todos los funcionarios y bla bla bla… Al momento de poner el dinero se desvanecen. A cada nueva decepción de los ingenuos líderes inventan nuevas locuras. Ayer no sólo hicieron una marcha frente a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en la que hubo detenciones de pilotos, quienes estaban injertados en macheteros de San Salvador Atenco y víctimas del Estado represor que la UNT exige que se destinen tres mil millones de pesos del presupuesto federal para el rescate de la línea aérea.

Es increíble ver cómo líderes, supuestamente de izquierda, como Francisco Hernández Juárez, quieren socializar pérdidas de empresarios privados. Usar fondos públicos para rescatar a empresas privadas.

El otro brote de locura es convertirse en voceros de supuestos empresarios. ¿Recuerda cómo Lissete Clavel enlodaba el poco prestigio que le quedaba convertida en vocera de supuestos inversionistas que no tenían dinero? Ayer, Fernando Perfecto, luego de jugar al mártir (con la ayuda de Miguel Ángel Yúdico y su mujer de vocero), usó al jefe de prensa de ASPA para ponerlo al servicio de Iván Barona y asegurar que ya tiene 400 millones de dólares asegurados para rescatar a Mexicana. Con esto tratan de hacer creer que el maldito gobierno, enemigo de los trabajadores, impide el rescate de ocho mil fuentes de trabajo. Cuando en el gobierno de Ernesto Zedillo se usaron fondos públicos para rescatar empresas (especialmente el Fobaproa), líderes como Hernández Juárez se quejaban de lo que hoy exigen.

Si este empresario tiene el dinero debería aplicar aquel dicho común en EU: “money talk, bullshit walk…”

Buen fin

Más allá de los problemas técnicos y logísticos con los que nació El Buen Fin, derivados de la verborrea que priva en la mayoría de los líderes de la iniciativa privada, hay quienes tratan de ver el lado bueno después del anuncio presidencial. Se trata de una acción en la que se busca activar la economía a favor de los mexicanos y más allá de los resultados que pudiera tener en esta primera ocasión, invitan a verlo como un comienzo que deberá tender a mejorar con los años. Nadie oculta la precipitación y los problemas que implica este Buen Fin; sin embargo, hay quienes tienen esperanza en este proyecto, en el que mucho tuvo que ver Iniciativa México, como un nuevo día comercial.

El colmo

Las calificadoras de valores son empresas de muy dudosa utilidad y peor reputación. El Banco de México y Hacienda han tomado, en los hechos, medidas para disminuir el peso específico que tienen estas empresas en el otorgamiento de deudas. El caso más reciente fueron las normas que establecieron para la deuda de los estados, donde se pasó de que todo fuera la calificación a una ponderación, en la que la calificadora no lleva 20% del peso. A pesar de este entorno, parecería que funcionarios de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores promueven la creación de una empresa calificadora. Eso no es lo peor…

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