¿Otra vez?

La señora Guevara no debería hacer promesas que no puede cumplir.

Una vez puede considerarse como una equivocación, pero dos veces ya no lo es. Gloria Guevara sigue insistiendo en una política de cielos abiertos, según ella, como medida para aumentar el número de turistas a México.

Hace unas semanas, cuando la secretaria de Turismo hizo estas declaraciones, pues parecía una muestra de profunda incultura o que se había resbalado; sin embargo, volvió a reiterar el tema durante su gira a Londres.

La primera vez, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) emitió un comunicado de prensa en el cual dejaban claro que ellos son los encargados de diseñar la política aeronáutica del país y que no existía ningún interés en modificar esta situación tal y como está escrita en el Plan Nacional de Desarrollo. Según el equivocado análisis de Guevara, una política de cielos abiertos (que implica que compañías internacionales puedan hacer cabotaje en México) aumentaría la conectividad y atraería un mayor número de turismo.

Independientemente de que una decisión así ha resultado ruinosa para la industria de los países de América Latina que la han aplicado, tampoco aumenta el número de turistas internacionales, el cual ha disminuido por una mezcla de razones entre las que destacan la crisis económica que golpea a grandes generadores de turismo hacia México como son Estados Unidos y España, así como los efectos negativos que tiene la lucha en contra de la delincuencia en la imagen de México.

La señora Guevara no debería hacer a extranjeros promesas que no puede cumplir, o será a caso que creerá que puede hacer que la SCT cambie la posición que ha tenido tradicionalmente con la industria. Quizá sería mejor que la secretaria de Turismo se concentrara en los temas que sí le corresponden, como el desastre que es la construcción de la sede para la reunión del G-20 el próximo año, que andar inventando sobre temas que le corresponden al equipo de Dionisio Pérez-Jácome.

ADO en Asur

Hace un par de años, Aeropuertos de Copenhague decidió cerrar sus operaciones internacionales (que estaban en China, Inglaterra y México) y, por lo tanto, terminar su asociación con Aeropuertos del Sureste. Fernando Chico Pardo contrató deuda para quedarse con la totalidad de las acciones y darse tiempo para elegir con muchísimo cuidado quién sería el próximo socio inversionista. Vale la pena destacar que las acciones de ITA, controladora de Aeropuertos del Sureste, se dividen en tres tipos de socios: Operador, mexicano e inversionista. Chico Pardo buscaba un inversionista que compartiera su visión de hacer de las terminales que opera en México las mejores no sólo del país sino de América Latina. Un socio internacional, considera, suele estar más interesado en el rendimiento del capital. Adicionalmente, requería de un socio inversionista que estuviera dispuesto a apoyar seriamente la siguiente etapa de Asur. El proceso de internacionalización le está llevando a licitar en las privatizaciones aeroportuarias de Puerto Rico y Brasil. Así las cosas, ayer se anunció oficialmente que llegaron a un acuerdo con ADO, propiedad de la familia Irurita. De entrada, no existe ninguna sinergia entre los dos grupos (vamos, eso es tan absurdo como creer que hay sinergias al tener una cadena de hoteles y una línea aérea), pero sí una comprensión mutua de objetivos y planteamiento hacia el futuro.

Sin puntos

Hasta el momento no han concluido todas las instancias del juicio de la Licitación 21 y de ahí que Nextel, encabezada por Peter Foyo, no pueda usar esta red.

Otro Bauer

Mony de Swaan utiliza los recursos de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) para hacerse promoción personal. No sólo está el tema del uso de la cuenta oficial de Twitter de la dependencia para promover hasta el más ridículo acto de su presidente y se omiten las acciones de los otros comisionados, que son sus pares jerárquicos, sino que además contrató a la empresa de Peter Bauer para que maneje su imagen personal. Evidentemente no se trata de una asesoría y comunicación, relaciones públicas o cabildeo en los grandes temas del sector de las telecomunicaciones o de la operación de esta comisión, sólo se concentra en la imagen de Mony Sacha. Quizá por eso sus resultados en comunicación y cabildeo son comparables a los del equipo América. Todo sea por los amigos.

¿Buen fin?

Hágase la siguiente pregunta: ¿Qué es el Buen Fin?.. Después de todas las cosas que se le ocurrieron, pues se trata de un proyecto supuestamente de descuentos que avanza directamente hacia uno de los más sonados fracasos de la iniciativa privada. Los culpables no son, de ningún modo, quienes critican los errores sino aquellos como Salomón Presburger, quienes, en su afán de presumir o colgarse medallas, lanzaron esta idea que se les ocurrió muy tarde y que no tienen ni siquiera bien amarrada.

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