El presidente Felipe Calderón y Mony Sacha de Swaan están a punto de recibir otra dura lección por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), sin embargo hay poca esperanza de que el presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) entienda el mensaje y deje de tratar de hacer las cosas a “encontronazos” y “decretazos”.
Una de las últimas herencias malditas que dejó Juan Molinar como titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) fue convencer al Presidente de hacer el cambio a la televisión digital por decreto, sin consultar a la industria e ignorando a la Cofetel.
En aquel momento, sumiso, Mony Sacha se hizo a un lado a los mandatos de su patrón. Los responsables de esta derrota para el Ejecutivo serán ellos dos quienes convencieron al Presidente de la República que ese era el mejor camino: atropellar facultades y enfrentarse con la industria.
En la agenda de la SCJN, que hoy inicia la discusión de las controversias constitucionales 73 y 74/2010 presentadas por el Senado en contra del decreto a través del cual se buscaba hacer el apagón analógico al modo del Presidente y no de lo que se tenía acordado desde el sexenio de Vicente Fox. Los legisladores presentaron esta controversia señalando que el Ejecutivo estaba invadiendo facultades que le corresponden a la Cofetel.
El proyecto de la ministra Olga Sánchez Cordero dejaría prácticamente sin ninguna validez el decreto de Calderón. Es especialmente duro en contra de la creación de una comisión intersecretarial, con la cual se buscaba dar la vuelta a Cofetel, así como el programa de subsidios que estaría a cargo de las secretarías de Economía y la de Desarrollo Social.
Hasta donde puede conocerse la opinión de los ministros de la SCJN fallarán mayoritariamente a favor del proyecto de Sánchez Cordero, lo que demostraría que fue un gravísimo error por parte de la SCT, con la sumisión del presidente de Cofetel, ir en contra de la industria y tratar de imponer una visión que, a decir de algunos legisladores, tiene un carácter electoral y que atropella la autonomía de Cofetel.
Peor ciego
A pesar de que esta resolución de la SCJN debería servir como un ejemplo para buscar la coordinación entre las autoridades y la industria de las telecomunicaciones, que se da un gran espaldarazo a la autonomía de Cofetel como el órgano idóneo para regular a este sector, parecería que hay una obsesión por imponerse. Algunos de los comisionados de Cofetel refieren que están teniendo una gran presión de parte de Los Pinos para buscar otros caminos de imposición como el que está impulsando Mony Sacha. En lugar de aprender las lecciones que dejará la resolución de la SCJN y aplicarla en el proyecto de consulta pública para la TDT (más conocido como el apagón analógico) que actualmente se encuentra en Cofemer, el presidente de Cofetel sigue buscando imponerse, ciego y sordo a los hechos. De Swaan prácticamente está tratando de forzar a la realidad. Se está intentando poner un plazo para el apagón analógico irreal sin estar condicionada a un adecuado nivel de penetración y un consenso con la industria. El proyecto, tal y como está planteado, haría que los mexicanos de menores ingresos se quedaran sin acceso a la televisión abierta, lo que va en contra de su derecho a estar informados. Es curioso que a pesar de lo absurdo que es el proceso de consulta pública, Mony Sacha lo empuja con una gran fuerza y se califica de traidores (hasta corruptos) a aquellos quienes tienen una opinión diferente. La manera de construir en el sector de las telecomunicaciones no es la confrontación entre las empresas generada por una mezcla perniciosa entre inacción y capricho por parte de las autoridades.
Muchos subsidios
Es evidente que la posición del gobierno de Felipe Calderón no va a mover un ápice su posición en torno a los subsidios de los combustibles. Si bien es cierto que en las secretarías de Energía y Hacienda se tiene claro cuál es el costo financiero de mantener precios artificialmente bajos, también tienen claro que políticamente sería una mala idea avanzar en estos momentos hacia un esquema mucho más sensato. Lamentablemente la racionalidad económica es rehén de los procesos electorales y la visión miope de los políticos. Ya ve la disputa que se dio luego de que se decidió mantener el deslizamiento el precio de la gasolina hasta 2014 porque hay quienes en la opinión pública, sin mucho raciocinio, llaman “gasolinazo” y hasta los priistas, que aprobaron el dictamen, trataron de lavarse las manos políticamente.
¿Sin alza?
Hay quienes aseguran que es un mito que a raíz de la caída de Mexicana hayan incrementado los precios de las tarifas aéreas en el país y hasta señalan que, en algunos casos se han dado disminuciones. Lo cierto es que está claro que realmente no es una prioridad nacional el regreso de esa línea aérea como vehículo de comunicación y/o competencia en el sector aeronáutico. Seguimos manteniendo el pronóstico: esa línea aérea no tiene viabilidad en las condiciones de Concurso Mercantil y que, por más que se diga, no aparecerán inversionistas si el gobierno no cambia (y no debería hacerlo) las condiciones impuestas. Así, lo lógico es seguir esperando el proceso de quiebra de una manera ordenada en el que se vendan los activos que tienen valor como son la marca y la base de mantenimiento.
