Cuando Sak Noel compuso la canción Johnny, la gente está muy loca, se inspiró en un viaje que hizo a Barcelona, donde quedó muy impresionada por lo que sucedía en los antros y que en su video retrata como un gran degenere.
Esta explicación es necesaria, puesto que esta canción, que está muy de moda, parecería que se refiere a lo que sucede en el sector de las telecomunicaciones, donde los comisionados de Competencia y Telecomunicaciones habrían perdido el sentido y son ellos, no las empresas que están enfrentadas, los enemigos comunes al desarrollo de este sector.
Después de conocerse ayer el resultado de una investigación de cuatro años realizada por la Comisión Federal de Competencia no queda más que decir: Lalo, la gente está muy loca.
Resulta que la CFC determinó que todas las empresas de telefonía celular en México son dominantes. Sí, así como lo leyó. La autoridad resolvió que todas las compañías de telefonía celular eran dominantes en ese mercado.
Quizá usar el mismo criterio que en su momento aplicaron para decir que Nextel era un nuevo entrante en las telecomunicaciones mexicanas a pesar de competir exitosamente desde hace más de una década.
A esta resolución valdría la pena cuestionar ¿Movistar es dominante entre los trabajadores de la empresa que comanda Francisco Gil Díaz? ¿Unefon es dominante entre los actores de telenovelas de Televisa que usan el sonido distintivo de esa marca como publicidad integrada?
Sí, es esta misma comisión que está resolviendo una multa de 11 mil millones de pesos por supuestas prácticas monopólicas por Telmex-Telcel, la cual se ha complicado por las aberraciones de Eduardo Pérez Motta.
La resolución atenta en contra del sentido común y de la lógica. No puede decirse, seriamente, que todas las empresas de un sector son dominantes. Sería tanto como decir que todas las cementeras son dominantes o todas las refresqueras.
Enemigo común
Uno de los peores errores que podrían cometer Nextel, Telmex, Televisa, TV Azteca, Movistar o cualquier compañía de telecomunicaciones sería iniciar campañas de demostración personal en contra de quienes encabezan a sus competidores, pues las otras empresas no son el enemigo.
Usar esas prácticas sería tanto como creer que los culpables de la delincuencia son las policías que los combaten y no quienes trafican con droga, roban o secuestran.
El problema en este sector está basado en una pésima autoridad que actúa de manera indolente, irresponsable y, en muchos sentidos, corrupta, por lo menos con los códigos de ética y manuales que debería cumplir como servidor público.
El enemigo no sólo es el obsesivo presidente de la CFC, quien cree que el único sector que se debe regular es el de las telecomunicaciones y se da el lujo de hacer resoluciones que van en contra de la razón y de la lógica, mientras opina sin parar como una actriz de medio pelo que inventa escándalos con tal de no salir de las páginas de la prensa del corazón.
El enemigo también es Mony Sacha de Swaan, quien no ha podido resolver de una vez la controversia. Mucho más allá de que el nombre es un indicio de la práctica, también ver la actuación del presidente de la Cofetel lleva a exclamar: Mony, la gente está muy loca.
Es necesario que la disputa en el sector de las telecomunicaciones se dé en las instancias adecuadas, que se recurra a los tribunales y que las empresas hagan valer sus derechos ante las instancias correctas; una campaña de denostación entre empresas como la que, según parece, podría arrancar la próxima semana, no beneficia a nadie.
De hecho, hará que las autoridades, los verdaderos responsables de este desastre, encuentren un respiro.
Lo dijimos
Había quienes, movidos por lo que ya sólo puede denominarse como fe (la creencia en algo incluso con evidencia en contra), juraban que ayer en el Consejo de Administración se acordaría el rescate de Mexicana de Aviación y hasta juraban que ya había dinero depositado en fideicomisos.
La realidad es que el síndico conciliador Gerardo Badín volvió a extender la agonía de esta línea aérea al mandar el Concurso Mercantil hasta mediados de noviembre.
Claro, antes dejó la nota optimista de que en cualquier momento los interesados podrían poner el dinero.
Como hemos sostenido desde el primer momento, el camino de esta línea es la quiebra puesto que el daño que le hizo la administración de Gastón Azcárraga (quien muy difícilmente evadirá la acción de la justicia) es irreparable.
¿Neta, Marcelo?
Una de las desgracias del sistema político nacional es que los mexicanos les dejamos decir impunemente cualquier tontería a quienes están en campaña o cosas en las que no creen realmente.
Marcelo Ebrard declaró que quiere para México el sistema que implantó Lula da Silva en Brasil.
¿Está seguro el perredista que quiere abrir Pemex a la inversión privada y el sector energético a la competencia internacional?
¿Está seguro que quiere quitarles privilegios a los sindicatos? Ésta última es muy difícil de creer, cuando se ve la facilidad con la que el todavía jefe de Gobierno se dobla ante el SME.
