Perfecto inútil

Los trabajadores de Aeroméxico están sometidos a presiones excesivas.

Mientras que Fernando Perfecto, Ricardo del Valle y hasta Tomás del Toro pierden miserablemente su tiempo pensando una gran cantidad de planes tan fantásticos como inefectivos para, según ellos, rescatar a Mexicana de Aviación (el más reciente incluye la venta a una empresa extranjera a pesar de que hay un límite legal de 25%), la situación de los trabajadores de Aeroméxico cada vez parecería más complicada.

A decir de los empleados de la línea aérea que dirige Andrés Conesa están siendo sujetos a una presión excesiva sin que sus líderes sindicales hagan nada para garantizar adecuadas condiciones de trabajo.

En el caso de los pilotos hay quienes señalan que en los últimos cinco meses se han presentado más de cuatro infartos entre trabajadores en activo. Es más o menos común que médicos de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) impidan a miembros de tripulaciones volar si presentan elevados niveles de presión arterial. Aseguran que está convirtiéndose en un gravísimo riesgo laboral.

Equivocadamente algunos medios de comunicación han señalado que un ex piloto de Compañía Mexicana de Aviación (CMA) se había suicidado por falta de empleo; sin embargo, se trató de un trabajador de Aeroméxico, quien usó como pretexto para esa terrible decisión personal haber sido despedido de la línea aérea por acciones verdaderamente graves en un vuelo entre León y Tijuana. Los miembros de las tripulaciones dicen que trabajan al máximo lo que permiten tanto la ley como su contrato colectivo; pero se quejan de la deficiente planeación de los itinerarios y los periodos de descanso que les llevan a condiciones de fatiga extrema que podrían derivar en un accidente.

Más allá de las quejas laborales, hay una realidad. Sin aumentar el número de trabajadores, Aeroméxico se quedó con la gran mayoría de las rutas y los itinerarios que cubría CMA, que implica que se tengan que registrar mayores jornadas de trabajo. Particularmente los pilotos y sobrecargos, consideran que sus líderes sindicales no sólo pierden el tiempo en un supuesto rescate de CMA sino que están entregados a las decisiones de la administración de Aeroméxico.

En su cadena de acusaciones llegan al extremo de señalar que gran parte de estas prácticas y la debilidad de sus líderes sindicales tiene que ver con la relación de la línea aérea con el secretario del Trabajo, Javier Lozano.

Mucho más allá de los dichos de los trabajadores, es necesario que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes analice si se está poniendo en riesgo la seguridad de la aviación nacional.

Ningún convencido

El intento de aumentar la participación de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Repsol no convenció absolutamente a nadie. Desde políticos españoles que reaccionaron con un imbécil nacionalismo; pasando por hipócritas medios de comunicación de aquel país que en México le dan la vuelta a la ley; los consejeros de la petrolera española y al parecer hasta los de Sacyr, puesto que habrían corrido al director por firmar ese acuerdo… hasta los propios consejeros independientes de la paraestatal. Bueno, no todos. El secretario de Energía, Jordy Herrera, optó por hacer de esas declaraciones que no dicen absolutamente nada. Como señalamos en esta columna, más allá de la reacción inicial de medios españoles es difícil entender cuál es la rentabilidad de “invertir” mil 200 millones de euros en una empresa que no quiere ver crecer a su socio minoritario sólo para mejorar el valor de la acción y su administración. Quizá, sí era cierto lo que dijeron mal algunos en el sentido de que se buscaba tener acceso a tecnología de exploración de pozos profundos y garantizar contratos de venta de combustible en condiciones ventajosas para México, lo que implicaría un conflicto de interés o hasta espionaje industrial. La realidad es que esta operación está muerta y ahora el reto de Juan José Suárez Coppel será explicar de mejor manera como se invierten los recursos de una empresa que es propiedad del Estado.

¿No se convencen?

Oficialmente Vitro, encabezada por Adrián y Federico Sada, asegura que no hay problema con su Concurso Mercantil; sin embargo, los congresistas de Estados Unidos, Jared Polis y Patrick Meehan no están de acuerdo. Enviaron una carta al embajador de México en Estados Unidos, José Sarukhán, en la que puede leerse que están preocupados por la “nada ortodoxa reorganización de Vitro”, porque aseguran que pone en riesgo los fondos de pensiones y fundaciones filantrópicas de su país. De acuerdo con los legisladores de aquel país, uno republicano y el otro demócrata, este proceso viola las normas internacionales de procesos de quiebra. No olvide que en esta columna le advertíamos sobre esta reacción.

Son peligrosos

Marcelo Ebrard puede tener mil defectos y más equivocaciones en el ejercicio del gobierno; sin embargo, no es un peligro para México como es Andrés Manuel López Obrador y quienes le siguen. El todavía jefe de Gobierno del DF cree en la democracia y las instituciones, a pesar de berrinchitos como negar el saludo al jefe del Ejecutivo hasta hace poco; sin embargo, quienes están con AMLO no creen en la democracia y no se cansan de dar demostraciones siniestras. Es difícil creer que este fin de semana tendrán una buena elección en el DF. Es necesario que aquellos que creen en la democracia no pierdan de vista las acciones totalitarias y antidemocráticas de los grupos que siguen a López, quien sin duda, es un peligro para México.

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