Desorden total

- El presidente de la Cofetel está perdido entre la frivolidad, la traición y la incapacidad. Su relación con la SCT difícilmente podría ser peor.

El sector de las telecomunicaciones se encuentra en una fase total y absolutamente anárquica.

Mientras que el árbitro está más preocupado en promover su imagen; declarando tonterías que son confesiones de irregularidades y mandando explicaciones francamente ridículas, la inmensa mayoría de las empresas están haciendo lo que les da la gana.

Mony Sacha de Swaan está perdido entre la frivolidad, la traición y la incapacidad. Su relación con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) difícilmente podría ser peor. A pesar de que Dionisio Pérez-Jácome y Héctor Olavarrieta hacen un esfuerzo continuo por ser institucionales y hacen llamados al trabajo en equipo, el presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) sigue tirándoles patadas.

Para intentar salvarse de lo que él declaró bajo juramento sobre Nextel, dice que quien debe aplicar las sanciones es la SCT; sin embargo, omite decir lo que debería saber quien está cerca del tema, la Cofetel tiene la obligación de supervisar y generar opiniones de delito (como lo dimos a conocer oportunamente en este espacio), de ahí que se haya presentado una denuncia no sólo en su contra sino del pleno de Cofetel.

Los comisionados están francamente furiosos. Curiosamente con el que menos mal se lleva es con Gonzalo Martínez Pous, quien el mismo día en que Mony Sacha declaró en contra de Nextel y se lanzó en contra de Telmex, lo desmintió señalando que se tenía que realizar un estudio.

La generalización del presidente de Cofetel ante los legisladores abrió cualquier cantidad de espacios para la especulación. La empresa que comanda Peter Foyo asegura que cumple con el título de concesión, lo que evidentemente no es cierto. Sin embargo, el proceso ya se convirtió en un marranero.

En lugar de andar promoviendo en Twitter sus opiniones (que no las del pleno de Cofetel) o haciendo páginas que sirven para ensalzar su imagen, debería estar supervisando a las empresas.

La semana pasada el servicio de BlackBerry dejó de funcionar y hasta el momento la Cofetel no ha fijado una posición, puesto que si bien no era una causa imputable a los concesionarios, sí es un servicio que se presta a través de ellos.

Sigue el debate en torno al uso o no que daría MVS, propiedad de la familia Vargas, no sólo al espectro sino a la contraprestación que deberían pagar a la Secretaría de Hacienda.

Mony Sacha tiene el control de los órganos de supervisión de Cofetel. En lugar de estar promoviendo su imagen personal debería estar haciendo un análisis serio en torno a cuánto del espectro se está utilizando por cada uno de los concesionarios y hacer cumplir la ley.

Es necesario ser muy precisos. Mony Sacha y sus voceros hablan mucho de que hay empresas que “están sentadas” sobre espectro y especulan con él. Si lo sabe la pregunta es: ¿Por qué no ha actuado? Si sólo se trata de frívolas suposiciones, ¿por qué no pide un análisis que termine generando opiniones a la SCT?

Grave error

El gobierno del presidente Felipe Calderón comete un gravísimo error tratando de evadir los señalamientos de FIFA en el sentido de que México tiene un problema de salud pública por la carne contaminada con clenbuterol. La Cofepris, encabezada por Mikel Arriola, dijo que la FIFA no había presentado pruebas aún de que hubiera casos de intoxicación por clenbuterol. Es importante destacar que luego del Mundial Sub 17 ese organismo internacional detectó una gran cantidad de casos positivos con ese medicamento de la mayoría de las selecciones que participaron. Meses antes cinco jugadores de la Selección Mexicana habían dado positivo por esa droga y la Selección Sub 17 no incluyó en su dieta carne. Lo que deberían estar haciendo la SRA, Salud y la propia Cofepris es determinar si el país se encuentra frente a un problema de salud pública. Si hay contaminación en la carne que se vende en México o si en la FIFA están haciendo malos análisis. La negación no es una buena estrategia.

Demasiado optimismo

Si algo debe reconocerse a los líderes sindicales de la industria de la aviación es la creatividad no sólo para pensar en planes para rescatar Mexicana de Aviación y para promover grupos que, “ahora sí”, tienen capital y ganas de salvar a la línea aérea. Sin embargo, todos los planes fracasan en el mismo punto: No es una buena inversión destinar entre 250 y 300 millones de dólares a una línea aérea que ya no dejó ningún hueco en el mercado. Las corridas financieras fracasan cuando se dan cuenta de que el gobierno federal no pondrá un peso de ninguna manera (apoyo, condonación o como se le quiera poner). Otra vez está de moda, apoyada por el entusiasmo desbordado de Javier Lozano, decir que ahora sí antes del viernes llegará un grupo que haga el rescate. Para que esto sucediera tendría que hacer un fideicomiso irrevocable por 300 millones de dólares, cantidad muy difícil de comprometer dadas las circunstancias no sólo internacionales sino de la empresa. Lo más barato es esperar la quiebra y comprarla como negocio en marcha.

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