El indignado
- La administración de Felipe Calderón ha dejado claro que no hay suficiente transparencia en el gasto de los estados.
Francisco Olvera es uno de los gobernadores que, con mayor fuerza, está exigiendo no sólo que no se recorte el presupuesto estatal sino que, además, se cumpla el principio del PRI de dar mayores recursos a las entidades federativas y que el gobierno federal tenga menores disposiciones de recursos.
Mientras que la administración de Felipe Calderón ha dejado claro que no hay suficiente transparencia en el gasto de los estados y en la contratación de deuda, el argumento usado por el PRI va de lo burdo (criticar el gasto corriente con el manual de Andrés Manuel López Obrador) hasta lo verdaderamente serio como cuestionar, dentro del pacto federal, quién conoce mejor las necesidades de cada entidad.
De hecho, entre los funcionarios panistas hay quienes bromean diciendo que los principales opositores a que el PRI regrese a Los Pinos son los propios gobernadores de ese partido, puesto que hasta el momento tienen un gran margen de acción que les sería limitado.
Sin embargo, en el terreno de lo real bastaría ver la situación en la cual se encuentran entidades como Hidalgo y su relación con la Federación. En los últimos sexenios han sido hechos a un lado del progreso federal.
Primera mentira
A principios de la administración de Vicente Fox Quesada se hizo creer que el Valle de México tendría un gran aeropuerto. Como todos los megaproyectos de esa administración, terminó en nada. Se dijo que técnicamente sólo había dos localizaciones: Tizayuca y San Salvador Atenco. El gobierno de Hidalgo compró los terrenos como una muestra de interés por tener la terminal. Se optó por la localización mexiquense y, como se sabe, todo terminó en un gran fracaso por la cobardía y falta de capacidad política del entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel. Quien, como recomienda ahora su ex jefe, pactó con los delincuentes y los dejó salirse con la suya. Hasta el momento, Hidalgo ni siquiera ha recibido autorización para construir un aeropuerto de carga en esos terrenos que, tristemente, se encuentran ociosos. Eso sí, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez-Jácome, reconoce que las fallas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) son por obsolescencia. Sin detenerse en el ridículo papel del director de la terminal aérea, la pregunta es qué van a hacer con el aeropuerto más importante del país.
Los timaron
Como parte de la reforma energética se dijo que se construiría una nueva refinería. El entonces director de Pemex, Jesús Reyes Heroles, organizó una farsa en forma de reality show en el que no sólo puso a competir a las entidades sino que llegó al extremo de tomar medidas que encarecieron el precio de los terrenos que le serían donados a la paraestatal. Para cumplir con este requisito Hidalgo tuvo que incrementar en un tercio su deuda pública, puesto que veían un proyecto que detonaría no sólo la región de Tula sino todo el centro del país. Lamentablemente les vieron la cara. El actual director de Pemex no únicamente no ha puesto la primera piedra de la barda perimetral sino que, además, ha declarado que van a comprar una refinería en Estados Unidos antes de que termine el año (ya vamos a mediados de octubre) y decidió gastar mil 200 millones de euros para mejorar la administración de Repsol, aumentando su participación accionaria. No nos detendremos a cuestionar las razones de la oposición española o el debate sobre el techo presupuestal, sino la posición de los hidalguenses, quienes se preguntan, con razón, por qué para Juan José Suárez Coppel es más importante mejorar la administración de una empresa extranjera y, por lo tanto, las condiciones de vida en aquel país, que cumplir con el acuerdo que el gobierno federal tomó con el Congreso de construir una refinería. Peor todavía, hay algunos panistas quienes cuestionan el alto nivel de deuda de Hidalgo sin considerar que se explica por la trampa que les hizo el gobierno federal. Olvera y los diputados federales del PRI por Hidalgo tienen razón. No pueden confiar en un gobierno federal que les ha engañado y que, sistemáticamente, se niega a darles apoyo para disminuir la deuda por la compra de unos terrenos que alguna vez fueron productivos y hoy están abandonados con pretextos ridículos.
Fraude millonario
José de la Garza usaba su notaría como una forma de reclutar “inversionistas” para proyectos inmobiliarios de interés social bajo la firma Grupo Coi. En el fondo se trataba de un fraude, especialmente grave porque usaba su fe pública para robar a la gente. Afortunadamente el ex notario sigue en prisión.
Rebelión turística
No hay una sola agrupación de iniciativa privada vinculada con el turismo que le esté haciendo segunda a Gloria Guevara en su intento de que sean ellos quienes presionen al Congreso para que aumente el Derecho de No Inmigrante (que usa la Sectur para promover el turismo), puesto que simple y sencillamente no lo ven como un buen camino. Miguel Torruco, quien usando cifras oficiales ha contradicho el optimismo desbordado de la Sectur, muestra la poca fe que se tiene en la forma en que las autoridades quieren promover el turismo.
Otro petardo
Realmente casi nadie cree que ya apareció un nuevo grupo para rescatar a Compañía Mexicana de Aviación (CMA). Parece otro petardo más a pesar del renacimiento del optimismo de Javier Lozano. El viernes, lo más probable, habrá nuevas decepciones.
