La existencia de 42 bancos en México parece excesiva, puesto que no sólo existen ellos sino muy diversos otorgantes de crédito quienes terminan siendo competidores de estas instituciones en muy diversos sectores.
No cabe ninguna duda de que el rubro más competido en la economía nacional es la banca. No sólo por el número de participantes sino también por la forma en que se dan las variaciones en la participación de mercado.
Los más críticos suelen decir que el sector bancario está muy concentrado. Bancomer y Banamex, encabezados por Ignacio Deschamps y Enrique Zorrilla, respectivamente, ciertamente tienen una participación de 45% del mercado.
Les sigue Banorte, dirigido por Alejandro Valenzuela, que tiene una participación ligeramente superior a 14% del mercado. Los otros tres bancos (Santander, HSBC e Inbursa) completan un total que ronda ahí de 80% del mercado.
Así las cosas, parecería que hay muchos bancos para un negocio que tiene que ver con los volúmenes y la capacidad de dispersión.
Hay bancos como Azteca y Walmart que tienen una clarísima orientación hacia la banca de menudeo de una manera masiva y otros como Banco Compartamos, que sin mucho éxito, pretende concentrase en las microfinanzas.
Así las cosas, es muy fácil suponer que seguirá un proceso a través del cual se vayan concentrando los bancos y caminando hacia las fusiones.
Ciertamente habrá bancos que mediante procesos de altísima especialización ya sea regional o por nicho de negocio puedan mantenerse dentro del mercado, pero sin tener aspiraciones de lograr grandes niveles de rentabilidad o de tamaño.
Mejor transporte
Mucho se habla en torno a la necesidad de disminuir la contaminación; sin embargo, parecería que muy pocas veces se toman las decisiones adecuadas. Los segundos pisos y grandes vialidades ciertamente son muy vistosas, pero promueven el uso de vehículos, los cuales, lógicamente, se concentran en la población de mayores ingresos.
Los gobernantes prefieren este tipo de obras porque son una suerte de mausoleo o pirámide de su gestión, a pesar de que no siempre resultan ser la mejor de las alternativas.
En los últimos tiempos se han tomado un par de decisiones que van en el sentido correcto y que en ciudades de América Latina, como Medellín y Bogotá, no sólo han sido parte fundamental en el mejoramiento del transporte público, sino en la disminución de contaminantes.
En la Ciudad de México se permitió que las motocicletas (en una primera etapa de gran cilindrada) pudieran utilizar las vías rápidas. Como se recordará, la prohibición fue una ridícula reacción ante un accidente vial que involucró a personas conocidas.
Esta decisión hará que más personas utilicen mucho más este tipo de servicios que, sin lugar a ninguna duda, contaminan muchísimo menos que los automóviles. La mayoría de los viajes en vehículos privados en la capital del país se hacen por una persona sola.
La segunda tiene que ver con la determinación de disminuir a la mitad el peaje en las carreteras del país a las motocicletas. Otra vez se trata de una medida a favor de este tipo de transporte que, sin lugar a dudas, beneficia a la mayoría de los mexicanos.
Problemas mayores
Ciertamente la inversión de Pemex en Repsol y los errores cometidos por Juan José Suárez Coppel y su administración, que han enturbiado de una manera escandalosa la situación y han abierto flancos para que los opositores a esta toma de participación tengan elementos que, de ser ciertos, sí implicarían motivos de preocupación para la empresa.
Sin embargo, hay otros dos temas en los cuales deberían estar preocupados no únicamente Pemex sino también la Secretaría de Energía y las instancias dedicadas a la procuración de justicia.
El robo de combustible que, evidentemente, es un acto perpetrado por bandas organizadas y que roban grandes cantidades no es considerado delincuencia organizada. La paraestatal y la dependencia que ahora lleva Jordy Herrera han sido muy omisos en procurar los cambios legislativos.
El segundo gran tema es el abuso que hacen algunas empresas con el combustible subsidiado. Uno de los ejemplos más graves es el de Grupo D’Amiano, el cual compra gas LP subsidiado y lo pasa ilegalmente hacia Guatemala, donde lo comercializa. No sólo comete trampas en la facturación a la paraestatal sino que comete un delito que resulta mucho más que evidente.
Buena noticia
Una vez que los legisladores determinaron que los cobros de telefonía celular se hagan por segundo y no por minuto, como es la práctica tradicional en este mercado, para los usuarios implicará una disminución en las cuentas que pagan, particularmente para los sectores más vulnerables que se encuentran en sistemas de prepago.
Qué vergüenza
Hace ya mucho tiempo el IFE dejó de ser un organismo ciudadano. Hoy queda mucho más que claro que es un rehén de los partidos políticos que pretenden usarlo como una herramienta para garantizar triunfos electorales. La forma en la que se dio la pelea por colocar consejeros hace evidente que estas personas no actúan de una manera ciudadana sino política.
El segundo gran problema es el autoritario Leonardo Valdés, quien va en contra de la libertad de expresión y cualquier otra libertad de una manera impune porque los partidos políticos le temen. La elección de 2012 cada vez está más sucia.
