Chiva en cristalería

La secretaria de Turismo dijo algo que le sonó bonito.

A Gloria Guevara le queda perfectamente la expresión de que parece chiva en cristalería. Cree que la manera de impulsar el turismo es teniendo arranques, producto de su voluntarismo como, sin haberlo planeado, decidir que el Tianguis Turístico se convertiría en itinerante, generando un conflicto innecesario y ridículo con los gobiernos de Guerrero y de Acapulco.

También cree que, si hay funcionarios que no pueden ajustar la realidad a su deseo, pues debe correrlos. Así lo hizo con la directora de Fonatur, Rosa Adriana Pérez, porque le hizo ver que no se podría cumplir con el capricho de la secretaria de Turismo.

Obviamente, no faltaron los porristas oficiales, esos que se contratan con un viajecito, que dijeron que con este cambio, ahora sí, Fonatur dejaría de ser una inmobiliaria y se convertiría en un promotor del turismo. Lo chistoso es que antes aplaudían el éxito inmobiliario que llegó a tener ese fondo.

La nueva ocurrencia de Guevara fue decir que México estaba analizando una política de cielos abiertos. Quienes dieron por buena esta declaración, no se detuvieron a considerar, de entrada, que no es la Secretaría de Turismo la dependencia responsable de este tema por lo que, en el menos malo de los casos, hubiera sido una descortesía terrible con el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Según el dicho de Guevara, implicaría un giro total a la política aeronáutica que ha seguido el país y que se encuentra en el Plan Nacional de Desarrollo.

Vamos, esta declaración implicaría que Sectur tiene ahora el control de la aviación porque tiene que ver con el turismo y ya sólo le faltaría tomar atribuciones de la Secretaría de Economía o de Profeco porque, pues, a los restaurantes también van turistas. Evidentemente, también de las carreteras, puesto que, en algunos casos, también viajan turistas.

La aviación, señora secretaria, no sólo tiene que ver con el turismo. La realidad es que la funcionaria dijo algo que le sonó bonito aun cuando no sabía qué era. La política de cielos abiertos implica que las líneas aéreas extranjeras pudieran hacer cabotaje (para que entienda la funcionaria: que podrían hacer vuelos entre dos puntos de México y/o subir pasajeros en estos tramos). Esto implicaría un cambio a la ley, puesto que las empresas de aviación en México no pueden tener más de 25% de inversión extranjera.

Dionisio Pérez-Jácome, quien ha demostrado que sobre todas las cosas cuida las formas, desmintió a Guevara, diciendo que se refería a que el gobierno está buscando que haya más vuelos hacia México de países extranjeros. La realidad, pura y llana, es que la secretaria de Turismo realmente no puede dar pie con bola y generó un gran malestar entre las líneas aéreas mexicanas. Había alguna que, en el susto, ya hasta estaba alistando a sus abogados para impugnar un cambio en las regalas con las cuales se ha dado la inversión en este sector.

Se esperaba

Como era lógico, la administración de Repsol utilizó la barbaridad, que ciertamente está en un documento elaborado por Pemex, de que el aumento en la participación de la paraestatal mexicana tenía por objeto asegurar acceso a la tecnología de exploración en pozos profundos y gasolinas a precios mejores como argumento para bloquear el aumento de participación, puesto que argumentan conflicto de interés. La realidad es que Antonio Brufau no quiere dejar de ser presidente del consejo de administración y director; representa a un grupo al que no le conviene que Sacyr Vallehermoso y Pemex hayan tomado la decisión de votar de común acuerdo. Así las cosas, tomó elementos de duda para hablar de un conflicto de interés y, por lo tanto, cerrarles la puerta. Ya en esta columna le decíamos que si no lo lograba sería un verdadero ridículo. La realidad es que mucho más allá del ridículo movimiento ultranacionalista por parte de algunos funcionarios del gobierno español, la burda forma en que algunos trataron de defender el tema abrieron la puerta a los opositores. Habrá que esperar dos cosas: por una parte, la Comisión Nacional de Energía de España sigue alargando la toma de una decisión, puesto que quería dejar pasar el consejo de administración antes de pronunciarse. Ahora tiene una ventana de oportunidad para decir que no tiene por qué opinar sobre un tema que tiene más que ver con las relaciones entre los accionistas. Sea como sea, hay que tener muchísimo cuidado con los siguientes pasos, puesto que la acusación de conflicto de interés no es una banalidad, puesto que podría tener connotaciones muy graves si no es explicada de una manera correcta.

Vitro sin acuerdo

Los hermanos Adrián y Federico Sada se encuentran en una situación cada vez más complicada, puesto que contrariamente a lo que pudiera pensarse y lo que han tratado de filtrar, la realidad es que aún no han alcanzado ningún acuerdo con sus acreedores. De acuerdo con fuentes vinculadas con los acreedores, la situación, lejos de caminar en el sentido correcto, cada vez está más descompuesta, puesto que la administración sigue tratando de hacer que los únicos perdedores sean aquellos quienes les prestaron dinero confiando en la seriedad de la compañía.

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