Rentabilidad aérea, ¿se puede?

Un ejemplo de que es factible, lo ha mostrado Aeroméxico ayer.

Grupo Aeroméxico, de José Luis Barraza y que dirige Andrés Conesa, dio a conocer su primer informe trimestral de este año y, la revisión de sus resultados es muestra de que esta industria puede ser rentable e impulsar el crecimiento económico, como ocurre en otros países, pero se requiere de una buena administración.

El dato revelador es el margen de utilidad neta de casi 500 millones de pesos obtenidos al primer trimestre, porque revierte el efecto negativo del año anterior y contrasta con los resultados negativos de otras aerolíneas en Norteamérica.

¿Por qué es tan importante este dato?  Porque comúnmente las aerolíneas del hemisferio norte no registran utilidades netas el primer trimestre por un efecto estacional derivado de un menor tráfico de pasajeros (acuérdese de las nevadas).

Tal es el caso de compañías estadunidenses como American Airlines, Delta Airlines y UnitedAirlines que reportaron pérdidas de 436 millones de dólares, 318 millones de dólares y 213 millones de dólares respectivamente para los tres primeros meses del año.

Estas empresas mantienen una importante cobertura al interior de Estados Unidos, pero también compiten en varias de las rutas que opera Aeroméxico.

El margen de utilidad 40% superior al del año pasado, hubiera sido mayor de no ser por la presión en costos del aumento en el precio del combustible.

Aeroméxico aumentó los ingresos porque subió a 31 el número de pasajeros y redujo en 5% los costos asiento-kilómetro.

Los ingresos estuvieron apuntalados por un aumento en los pasajes internacionales en 50% con respecto al primer trimestre de 2010, lo que corrobora la vocación de Aeroméxico como la aerolínea bandera del país.

Otro dato que muestra la adecuada administración de la aerolínea es el incremento de 27% en la oferta de asientos, que no afectó al factor de ocupación, sino por el contrario aumentó  hasta alcanzar 75.% en promedio, en tanto que la flota se mantuvo en 98 equipos.

Algunos dirán que es el efecto Mexicana. Puede ser, porque liberó la sobreoferta del mercado. La diferencia entre una empresa bien administrada y una mal, es que una hoy es pública y la otra está quebrada; las dos se enfrentaron a una competencia feroz, que obliga a que la fuerza de ventas atraiga a más pasajeros, de los cuales depende, en mucho, el flujo de divisas turísticas.

 De Fondos a Fondo

En el chisme de telecom del día, le cuento que hoy vi recorrieron los pasillos de la Corte lo mismo a representantes de la SCT, de la Cofetel, de la Consejería, que a representantes de todas las empresas interesadas en la resolución del Pleno sobre la contradicción de tesis referente al incidente de suspensión en controversias de tarifas de interconexión. Lo mismo andaban de Televisa, Azteca, Telcel, Telefónica, Axtel, y famosos abogados, pues saben que el próximo lunes comienza el debate en el pleno que preside el ministro Juan Silva Meza que han revisado el razonamiento del ministro Fernando Franco, que fue avalado por tres a dos votos en Sala.

De entrada, el nervio aumentó porque supongo que como yo, otros más leyeron al ministro Franco y ayer fue suspendida provisionalmente por Juez Primero de Distrito, la resolución de la Cofetel que preside Mony de Swaan en la que baja la tarifa de interconexión a 0.39 centavos el minuto, con el argumento de que “no afecta el interés público”. Hoy se verifica la audiencia incidental para confirmar si es definitiva o no.

Otro escandalito se cocina. Se cuestiona la neutralidad de la licitación de un contrato de 800 millones de pesos para operar la red virtual del Poder Judicial Federal (que incluye SCJN, Consejo de la Judicatura y Tribunal Federal Electoral) que dicen, podría ser adjudicada a Uninet, la filial proveedora de internet de Telmex de Carlos Slim.

Los ojos están puestos sobre Mónica Barrera Rivera, la secretaria Ejecutiva de Obras, Servicios Materiales y Servicios Generales del Consejo de la Judicatura Federal, pues nos dicen que la filial se quedó previamente con el contrato de 400 millones de pesos para proveer el servicio entre enero de 2007 y enero de 2010, un contrato que tuvo problemas porque fue suspendido, hubo un peritaje, Uninet fue penalizado.

Algunos proveedores piensan que hay una especie de protección o dados cargados, pues comentan que el 23 de febrero de 2010 se les autorizó una prórroga del contrato por seis meses y en noviembre del mismo año, la SCJN autorizó la celebración de un convenio de compensación de adeudo para finiquitar el contrato con la empresa Uninet por más de 42 millones de pesos.

Pero la razón del mayor sospechosismo, es la relación que atribuyen al jefe del área responsable de la licitación, Diego Gutiérrez, quien parece ser yerno del ministro Juan Silva, en tanto que Mónica Barrera es jefa de Gustavo Meouchi, yerno del ministro Luis María Aguilar y director general de Administración Regional del Consejo de la Judicatura.

Por lo que ve, estamos seguros que los ministros son los primeros interesados en que haya transparencia en las licitaciones.

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