El realismo de la crucifixión en Iztapalapa; un legado que no se extingue
La representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa reunirá a cerca de un millón de personas este 3 de abril, con Arnulfo Morelos como Jesús

Por Karla Paola
El sol cae a plomo sobre las miles de personas reunidas en el Cerro de la Estrella. La música acompaña al gran acto teatral y los creyentes meditan sobre la cruz que cargan. Lamentos, llanto y sufrimiento son los sentimientos que evoca el sacrificio de Jesucristo, más de dos mil años después de haber sido crucificado, convertido en un parteaguas de la historia.

¿Cuándo será el viacrucis?
Este 3 de abril, como en cada Viernes Santo, se llevará a cabo el viacrucis de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, culminando alrededor de las 3 de la tarde. Pero ¿por qué acude tanta gente a este evento? ¿Es la fe o la crudeza de las interpretaciones lo que llama la atención?
Índices de catolicismo en la Ciudad de México
Según datos del INEGI, en 2020 se estimaron que 6.6 millones de capitalinos profesan la religión católica, lo que representa más del 70% de la población de la Ciudad de México. Sin embargo, no quiere decir que todos acudan a este evento. Alrededor de un millón de personas se reúnen para presenciar la representación teatral; entre ellas habitantes de Iztapalapa, de otras alcaldías e incluso de distintos estados de la República.

La Pasión de Cristo, un símbolo de la fe
Si algo caracteriza a esta representación es la crudeza y el compromiso de los actores: largos días de entrenamiento y ensayos, con el fin de ofrecer una presentación a la altura de lo que simboliza el evento para la multitud, reunida fervorosamente, pero siempre desde la fe. Este año, quien se encargará de encarnar a Jesús se trata del joven de 25 años Arnulfo Eduardo Morelos Galicia, quien tendrá el arduo trabajo de interpretar al personaje más conocido de toda la historia.
Esta tradición tiene su origen hace más de 180 años, tras una epidemia de cólera que azotó al país en 1833. En momentos de angustia y temor, la religión parecía ser el único refugio ante la situación que se vivía en la ciudad. Fue así como los creyentes acudieron a El Señor de la Cuevita, en Iztapalapa, para pedir el milagro de terminar con la enfermedad. A cambio, ellos se comprometieron a realizar las procesiones de Semana Santa y el viacrucis. Fue así como en 1843 dio inicio la Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa, la cual hoy en día ya es reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, debido a su valor cultural.
Un compromiso inquebrantable
Gracias al pueblo iztapalapense, cada año se reúnen cerca de un millón de personas para conmemorar los pasajes de mayor importancia del Nuevo Testamento. Lo que comenzó como una plegaria se ha convertido en una de las tradiciones más importantes de la alcaldía, donde la fe, el dolor y la representación se funden hasta borrar la línea entre el rito y la realidad.

Después de más de dos mil años, aquella cruz erguida en la tierra del Cerro de la Estrella bajo el sol inclinado, miles de creyentes observan y veneran una vez más el sacrificio de Jesús, que seguirá estremeciendo a millones de creyentes alrededor del mundo.