UNAM distribuirá material para saber cómo usar y citar fuentes
Buscan evitar más casos polémicos de posible plagio como el de la ministra Yasmín Esquivel o Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez

Las direcciones generales de Asuntos Escolares y de Publicaciones, así como el Comité Universitario de Ética y el Programa Universitario de Bioética de la Universidad Nacional Autónoma de México presentaron el libro Cómo y por qué citar fuentes en trabajos académicos, mismo que se pretende distribuir a estudiantes de la Universidad para que pueda servir de apoyo para cursos o talleres relacionados con estos temas y, en general, para los profesores y alumnos.
La presidenta del Comité Universitario de Ética, Elisa Speckman Guerra, explicó que en la distribución colaborarán, posiblemente, la Dirección General de Asuntos Escolares y la Dirección General de Bibliotecas y que el material también estará disponible en la página del Comité.
Speckman Guerra, señaló que en todo trabajo académico se debe dar crédito de forma sistemática y correcta a las fuentes y a los trabajos previos, y que sólo a partir de la suma, síntesis, análisis y reflexión de los saberes previos y de las fuentes de información es posible proponer ideas o conocimientos nuevos.
La también directora del Instituto de Investigaciones Históricas refirió que el objetivo de la obra es, precisamente, mostrar la forma correcta de citar las fuentes y los libros, y la importancia de hacerlo.
En una entrevista publicada en la Gaceta UNAM, Speckman indicó que al escribir un texto los investigadores se basan, necesariamente, en fuentes de información, que pueden ser muy variadas; para la historia, por ejemplo, cualquier vestigio de la etapa estudiada: restos arqueológicos o edificios, documentos, leyes, comunicaciones oficiales, cartas privadas o notas de amor, recetarios de cocina, obras de arte, utensilios domésticos, ropa, música, fotografía o cine, entre otras.
Si bien utilizar trabajos previos es parte del proceso de generación del conocimiento, lo que es válido e inevitable, reiteró que las fuentes deben estar referidas y ser identificables, además de que debe darse crédito a los autores que se consultan.
No hacerlo es una mala práctica académica, es deshonesto; no dar crédito es apropiarse del trabajo de otros sin reconocerlo”, dijo.
Por otro lado, expuso que no reconocer como es debido la autoría puede deberse a la ignorancia o incluso a un desconocimiento de cómo hacerlo correctamente.
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clm