UNAM analiza reorientar carreras de baja demanda y hasta cambiarles el nombre

El rector Leonardo Lomelí resalta que la UNAM analiza reorientar algunas carreras de baja demanda, cambiarles el nombre o modificar sus planes de estudio para hacerlas atractivas

Leonardo Lomelí, rector de la UNAM, considera necesario revisar la oferta académica para identificar qué está provocando la baja demanda en determinados programas.
Leonardo Lomelí, rector de la UNAM, considera necesario revisar la oferta académica para identificar qué está provocando la baja demanda en determinados programas.Foto: Especial

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) analizará reorientar algunas carreras de baja demanda, cambiarles el nombre o modificar sus planes de estudio para hacerlas más atractivas para los estudiantes, adelantó el rector Leonardo Lomelí Vanegas.

Al ser cuestionado sobre si algunos de estos programas deberían cerrarse, Lomelí respondió que primero se debe analizar si existen carreras cuyo perfil corresponde más a un posgrado que a una licenciatura.

Sin embargo, posteriormente planteó otras alternativas, como reorientar los programas, modificar su nombre o realizar reformas curriculares.

Falta difusión. Tenemos unos nombres que no ayudan”, señaló.

El rector consideró necesario revisar la oferta académica para identificar qué está provocando la baja demanda en determinados programas.

Tal vez incluso cambiarles de nombre o ver si las podemos a través de una reforma curricular reorientar hacia algo que sea mucho más atractivo para los estudiantes”, explicó.

La declaración ocurre mientras la UNAM mantiene abierta su convocatoria de Segunda Opción, mediante la cual ofrece 2 mil 24 lugares en 66 carreras a aspirantes que no fueron seleccionados tras realizar el examen de control presencial

De acuerdo con el último corte, hasta este miércoles, 12 mil 486 de los alrededor de 16 mil aspirantes con derecho a participar habían visitado la página, mientras que 6 mil 950 ya habían registrado sus tres opciones.

La Universidad prevé que los registros continúen aumentando y espera alcanzar entre 8 mil 500 y 9 mil durante la jornada.

El contraste resulta relevante porque mientras miles de jóvenes buscan una alternativa para ingresar a la UNAM, algunos programas de licenciatura registraron una demanda muy baja y mantienen lugares disponibles.

Uno de los casos más extremos fue Desarrollo Comunitario para el Envejecimiento, en Tlaxcala, que contaba con 50 lugares, pero sólo tuvo un aspirante registrado y ninguno se presentó al examen de control.

Los programas de menor demanda se concentraron, entre otros, en áreas de idiomas, música y algunas licenciaturas de las ENES.

La convocatoria de Segunda Opción permanecerá abierta hasta el 4 de septiembre.

Alumnos tramposos en la UNAM

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas, reconoció que los resultados del examen de control aplicado a los aspirantes de ingreso confirman que hubo una anomalía en la prueba realizada en línea, aunque sostuvo que quienes posteriormente acreditaron la evaluación presencial demostraron tener derecho a ocupar un lugar en la institución.

Sí creo que evidentemente el contraste es muy amplio. Entonces, sí, yo creo que se confirma que sí hubo una anomalía, que en gran medida se pudo corregir”, señaló el rector al ser cuestionado sobre la diferencia entre los resultados obtenidos por los aspirantes en el examen en línea y los registrados en la evaluación de control.

Lomelí dijo que todavía debe concluir el análisis de los resultados, particularmente mediante cruces por carrera y considerando quiénes se presentaron y quiénes no al examen presencial.

Interrogado sobre los análisis de especialistas respecto de que algunos aspirantes habrían ingresado a la UNAM con puntajes menores a los obtenidos originalmente y sobre si esto significaba que algunos “tramposos” habían conseguido un lugar respondió:

Yo diría que si en el pasado hicieron trampa, pero que si hicieron su mejor esfuerzo en el examen de control, pues sí merecían entrar”.

Ante la pregunta de si podía confirmarse entonces que no había aspirantes que hubieran hecho trampa entre quienes finalmente fueron admitidos, Lomelí insistió en que el examen de control permitió verificar quiénes acreditaron por sí mismos los conocimientos requeridos.

Lo importante es que el examen de control permitió que tengamos la plena certeza de que están ingresando quienes tuvieron el número de aciertos que de acuerdo con los resultados del examen era el que les permitía acceder a ese lugar”, afirmó.

Agregó que, con el examen presencial, la Universidad dejó de tener dudas sobre la capacidad de esos aspirantes para ocupar los lugares asignados.

Respecto de la caída en los puntajes, Lomelí rechazó que necesariamente pueda atribuirse a que el examen de control haya sido más difícil. Explicó que, de acuerdo con las mediciones disponibles, el grado de dificultad de ambas evaluaciones fue similar.

No obstante, consideró que pudieron influir otros factores, como el tiempo transcurrido entre ambas pruebas, pues los aspirantes tuvieron alrededor de dos meses y medio entre una y otra, así como el periodo reducido que tuvieron para prepararse para el examen de control y el estrés asociado con regresar a una evaluación presencial.

El rector sostuvo que aún se deberán realizar los cruces correspondientes antes de establecer conclusiones definitivas sobre los resultados del proceso de admisión.