Una sucesión marcada por otra sucesión

La UNAM elegirá rector en un contexto definido por el arranque del proceso electoral presidencial, el retorno de una pandemia global, una agenda contra la violencia de género e intentos oficialistas de violaciones a su autonomía

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Biblioteca central UNAM

En noviembre de 1999, la Junta de Gobierno de la UNAM designó como nuevo rector de la institución a Juan Ramón de la Fuente, quien fungía como secretario de Salud federal, tras la renuncia de Francisco Barnés de Castro, luego de un prolongado conflicto que duró diez meses por el  intento de la modificación al Reglamento General de Pagos.

En aquel entonces, ya se habían definido a los candidatos para las elecciones del año 2000, que, con el triunfo de Vicente Fox, pondrían fin a los 71 años de hegemonía del PRI.

Hoy, como hace 24 años, el calendario político también tendrá un papel, pues en noviembre de este año se estará definiendo al nuevo jefe nato de la UNAM, pero además ya habrá candidato o candidata de Morena para las elecciones de 2024.

La sucesión de Rectoría se estará dando en un contexto externo muy peculiar y también complejo por el contexto político, porque evidentemente la sucesión presidencial tiene impactos sobre la dinámica universitaria y refleja en la dinámica universitaria, y por eso hay que tenerle mucho cuidado al contexto; la relación entre gobierno y Universidad debe ser de mutuo respeto, creo que la Universidad no debe involucrarse en asuntos políticos, pero sí tiene una actividad política, eso está claro; lo que no tiene es una identidad política partidaria, eso no puede. La Universidad es plural y  entonces ahí tiene que haber respeto a cómo la Universidad se presenta hacia afuera, y el gobierno nos tiene que respetar, así como nosotros tenemos que respetar lo que hace el gobierno, en el derecho que tiene de haber sido electo, pero tiene que haber relaciones de convivencia lo más fraternales posibles entre gobierno y Universidad”, planteó el  sociólogo Humberto Muñoz, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la máxima casa de estudios.

El investigador emérito de la UNAM, Ángel Díaz Barriga, coincidió en que el contexto previo a la sucesión presidencial, que reproduce de alguna forma lo que aconteció en 1999, es importante para la sucesión rectoral, por el papel que la UNAM  juega a nivel nacional como referente no sólo académico e institucional, sino también para la gobernabilidad   estabilidad del país.

Influye y tiene que ver, es decir, para el gobierno de la República no es irrelevante quién sea el rector de la UNAM, cuál será su perfil y viceversa; para la UNAM tampoco es irrelevante cuál sea la orientación del gobierno federal,  porque las dos cosas tienen efectos”, acotó el doctor Roberto Rodríguez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales.

Pero mientras para Muñoz y Rodríguez es injusto y fuera de la realidad que se diga que la UNAM no ha cumplido con su tarea con la sociedad, Díaz Barriga previó que, en tanto la Universidad no haga una autocrítica, la relación con el gobierno seguirá en tensión.

Mientras la Universidad y las universidades mexicanas no tengan capacidad de mostrar que están encabezando un proyecto de transformación real, en donde las instituciones públicas nos coloquemos en serio de cara a la nación, con la responsabilidad social que tenemos en el sentido de que vivimos de recursos públicos, pienso que la relación con presidencia de la República será tensa, porque el Presidente quizá no lo demanda de la forma como yo lo haría, quizá no lo demanda de la forma como en la academia estamos acostumbrados; el que nos diga se hicieron a la derecha, a todos nos pone a decir ‘oye yo no estoy a la derecha’, pero las universidades más que intentar responder a esta situación, deberían de actuar en consecuencia de lo que el país está esperando”, argumentó.

UNA ESPADA DE DAMOCLES

En medio de la preocupación constante sobre las amenazas que corre la autonomía de las universidades públicas, el presidente de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), Luis Armando González Plascencia, quien la comparó con una “especie de espada de Damocles que está continuamente sobre la cabeza de los rectores”, afirmó a pregunta expresa que la institución está lista para acompañar, en un marco de absoluto respeto, el proceso de sucesión en la UNAM.

Tras la alerta que se ha prendido en las universidades públicas, luego de que en algunos congresos locales, como los del Estado de México, Colima Sinaloa, Sonora, Baja California Sur y Querétaro, legisladores morenistas impulsaron durante 2019 y 2020 reformas a las leyes orgánicas, en una clara violación a su autonomía, González Plascencia, reiteró que a la ANUIES le toca respaldar a las universidades, incluso, ayudándolas con los amparos que lleguen a presentar.

Nuestro compromiso está con todas las universidades y el tema de la autonomía es central, es fundamental, aunque también hay que tener en consideración que la UNAM es una institución muy fuerte y habría que ver si la UNAM necesita ayuda, ellos tienen mecanismos para blindarse, pero es nuestra obligación como con cualquier asociada estar ahí para lo que sea, así que, por supuesto, iremos acompañando siempre desde una posición de respeto absoluto, la relación con el rector de la UNAM es muy buena, estaremos atentos porque a todos nos interesa el proceso de sucesión de la UNAM”.

La UNAM representa la universidad más importante del país, es la universidad emblemática de nuestra nación y además es una universidad que tiene una institucionalidad muy fuerte, tiene mecanismos para la toma de decisiones  que están muy probados desde hace muchísimo tiempo, entonces, por supuesto, hay opiniones como siempre, la gente opina y que bueno que opine, porque eso forma la discusión pública a final de cuentas, pero  de ahí a que estas opiniones penetren digamos la  institucionalidad universitaria, pues a mí me parece que hay un trecho importante que considerar”, expuso.

En este sentido, al referirse a los cuestionamientos de los procesos de designación de las autoridades universitarias, tanto en la UNAM como en otras universidades, manifestó que la mejor forma siempre será la que le funciona a la institución, así como la  que le garantiza gobernabilidad y transparencia.

En los últimos años hay cuestionamientos, desde luego, no sólo para la UNAM sino para otras universidades que tienen mecanismos de elección de sus titulares y que algunas personas consideran menos democráticos, y hay que hacer una discusión para ver qué se entiende por democracia; hay distintas formas de participación que están plasmadas en estos modelos de decisión, pero mover un mecanismo para la elección del rector, primero es únicamente asunto de los universitarios, en cada una de las instituciones; tendría que salir desde las comunidades universitarias esa necesidad y en todo caso los procesos que se detonen para eventualmente motivar cambios. La (mejor forma) es la que garantiza la mejor elección posible, elegir al mejor perfil, a la mejor candidata o candidato, eso es lo que corroboraría, en todo caso, que el mecanismo es idóneo, y no se pueden comparar porque son realidades distintas en cada universidad”, recalcó.

La propia Ley General de Educación Superior, promovida por Morena, señala en su artículo 2 que: “Ningún acto legislativo podrá contravenir lo establecido en la fracción VII del artículo 3º constitucional. Cualquier iniciativa o reforma a las leyes orgánicas referidas en este artículo deberá contar con los resultados de una consulta previa, libre e informada a su comunidad universitaria, a los órganos de gobierno competentes de la universidad o institución de educación superior a la que la ley otorga autonomía, y deberá contar con una respuesta explícita de su máximo órgano de gobierno colegiado”.

Los especialistas consultados por Excélsior coinciden en que, en el caso de la UNAM, puede darse un proceso más abierto en el que se conozcan más a los rectorables y sus proyectos, aunque  alertan, que a unos meses de que inicie el proceso de sucesión, hacer cambios radicales a su Ley Orgánica sería bastante delicado.
“El país cuenta con 40 universidades públicas autónomas y hay diversas formas para elección de rectores”, recordó.

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