Por inbox, crece el mercado negro digital de vida silvestre; Facebook lidera mensajes de tráfico

México se encuentra en el segundo lugar a nivel mundial de venta ilegal de fauna mediante redes sociales; especies en peligro de extinción y exóticas, así como partes de ellos, a tan sólo un clic

México, en el top del tráfico digital de fauna
México, en el top del tráfico digital de faunaEspecial

A través de la pantalla táctil de un teléfono inteligente, la fauna de la selva o el bosque mexicano puede extinguirse. No es necesario usar motosierras, ni el fuego de los incendios forestales, pues sólo una frase basta: Precio por Inbox.

Las guacamayas militares, rojas y los tucanes son de las aves más codiciadas.
Las guacamayas militares, rojas y los tucanes son de las aves más codiciadas.Especial

Una muestra de ello es el informe más reciente del Sistema de Monitoreo Global (GMS), desarrollado por la organización internacional ECO-SOLVE, una iniciativa global contra el crimen organizado respaldada por la Unión Europea y Estados Unidos, donde México ha quedado posicionado en un alarmante segundo lugar global en venta ilegal de especies en peligro de extinción y exóticas a través de plataformas digitales, y expone la siguiente realidad: entre abril de 2024 y abril de 2026, las plataformas digitales como Facebook Marketplace registraron más de 25 mil publicaciones ilegales directamente vinculadas al tráfico de fauna a escala mundial, donde sólo en el país se reportan dos mil 448 de ellas.

El volumen abarca casi 280 mil especímenes vivos y productos derivados. Sin embargo, llama la atención la concentración del mercado: 77.3% de los anuncios se canalizan a través de redes sociales. Facebook encabeza la lista con 71.5% de todas las detecciones globales.

Esto muestra que el tráfico ilegal de vida silvestre ha encontrado en el algoritmo a su mejor y más eficiente aliado comercial, y en los muros interactivos de las redes sociales como Facebook Marketplace, su vitrina más impune y lucrativa.

“Lo que antes requería internarse en los oscuros pasillos de los mercados clandestinos urbanos o rurales, o tejer contactos en el inframundo del crimen organizado, hoy está al alcance de un simple toque sobre la pantalla. Facebook, WhatsApp, Instagram y diversos portales eCommerce se han transformado en el gran escaparate global donde se pueden adquirir a precios que van desde los 500 hasta los 50 mil pesos monos araña, guacamayas militares, reptiles, hormigas, arañas, jaguares, leones, osos perezosos hasta dientes, garras, taxidermia y vesículas de totoaba o pepinos marinos. Las especies abundan como el scroll del mercado negro digital, y las autoridades están rebasadas para frenar la problemática en México”, señala Alex Olivera, director del Centro para la Diversidad Biológica en México.

Las guacamayas militares, rojas y los tucanes son de las aves más codiciadas.
Las guacamayas militares, rojas y los tucanes son de las aves más codiciadas.Especial

La venta ilegal de flora y fauna silvestre no es nueva, pero como todo comercio, la modernidad digital llegó y ha puesto al país en las alertas mundiales. Pero no nos confundamos con la superficie visual de la red. El verdadero veneno de la transacción no ocurre a la vista del público general. El modus operandi de las redes delictivas ha evolucionado hacia una sofisticada estructura de dos tiempos. La publicación en el muro de un grupo de eCommerce o en el Marketplace de la red social de Mark Zuckerberg actúa únicamente como el señuelo público.

“Una vez que el comprador muestra interés mediante un comentario o reacción, la conversación migra de inmediato a la clandestinidad cifrada de WhatsApp o Telegram. Es en la mensajería instantánea donde se negocian los precios reales, se envían videos en alta definición del animal aterrado dentro de una caja de cartón o en una jaula, y se acuerdan las entregas mediante mensajería privada o encuentros en puntos neurálgicos de las grandes metrópolis”, platica Víctor Ruiz, CEO y Fundador de SILIKN, una empresa de ciberseguridad que trabajó con Investigaciones Excélsior para adentrarse al mundo de la venta ilegal de animales exóticos y en peligro de extinción en las vitrinas digitales del país.

Mientras que a escala global la demanda se divide entre el coleccionismo de mascotas exóticas vivas (22.5%) y el comercio masivo de partes y derivados (77.5%) —como las escamas de pangolín, el marfil o el almizcle de ciervo—, el caso mexicano refleja una perversa dualidad: la búsqueda compulsiva de estatus mediante la posesión de grandes depredadores vivos y el consumo de lujo reflejado en pieles, cabezas disecadas y joyería con partes animales.

Estatus exótico y la impunidad

Ocupar el segundo lugar mundial en anuncios detectados de venta ilegal de vida silvestre –sólo por detrás de Tailandia– no es un accidente geográfico ni una casualidad estadística. Es el reflejo directo de una profunda cultura de impunidad digital y de un apetito comercial voraz. Con más de dos mil 400 publicaciones ilegales rastreadas en el país en un periodo menor a diez meses, la biodiversidad mexicana sufre un saqueo sistemático para abastecer caprichos individuales e industrias clandestinas.

“En el catálogo delictivo nacional, las prioridades del mercado negro están perfectamente trazadas. El mono araña de Geoffroy y el mono aullador encabezan la lista de primates más codiciados por compradores urbanos. Les siguen felinos de gran tamaño como tigres de bengala, leones africanos y jaguares, utilizados frecuentemente por integrantes del crimen organizado y generadores de contenido como auténticos símbolos de poder e impunidad en plataformas como Instagram y TikTok. En el ámbito de las aves, las guacamayas militares, las guacamayas rojas y los tucanes sufren una extracción implacable de sus hábitats en la selva Lacandona y el sur del país”, se puede leer en el Sistema de Monitoreo Global (GMS) de la organización internacional ECO-SOLVE.

A esta oferta de animales vivos se suma el lucrativo tráfico de derivados: artículos labrados en marfil, pieles de jaguar convertidas en sacos o tapetes, y buches de pez totoaba extraídos del golfo de California, cuyo valor en el mercado negro asiático supera al del oro.

“Este mercado es muy importante para la venta de especies ilegales o en peligro de extinción. Inclusive, hay fauna en la que ya el crimen organizado está involucrado debido a su alto valor que alcanza una vez que llega a Asia. Estamos hablando de las tortugas casquito, que pueden valer miles de dólares en el mercado asiático, inclusive hormigas silvestres también pueden valer mucho en países de Europa. El órgano reproductor del pez totoaba puede valer también miles de dólares, y a pesar de estar en peligro de extinción se vende en China muy bien. Es por ello, inclusive, que a la totoaba y al pepino marino se les conoce como cocaínas del mar, porque su venta es equiparable a las drogas.

“Desde los marketplaces digitales las redes internacionales venden y trafican una especie que pudo salir desde la selva de Chiapas, desde el mar del alto golfo de California, y mandarlo por paquetería o dentro del equipaje vía aérea”, agrega Olivera.

Los ejercicios de verificación directa en plataformas digitales confirman la accesibilidad con la que se ofrecen especímenes de alto valor ecológico y legal, y para Olvera, Facebook se lava las manos pues cuentan con tecnología para detectar y erradicar las publicaciones, pero no lo hace.

“Lo que se debe hacer es responsabilizar a Meta. Debe tener mejores filtros para cuando se denuncia una publicación, hacer un perfil del usuario y evitar que vuelva a suceder.

“Nosotros hicimos un análisis y los grupos privados de Facebook y Marketplace son el lugar donde más se ofertan estos animales. La disposición de los vendedores abarca logística completa de entrega, burlando los controles regulatorios existentes. A nuestro grupo de investigación los vendedores nos ofrecieron un león mandado por paquetería con todos los papeles, nos ofrecieron cruzar un oso perezoso de Estados Unidos a México, además de cocodrilos y aves”, agrega.

 

Del Marketplace al WhatsApp

Por Paul Lara

La infiltración en la trastienda digital del tráfico de fauna exótica no comenzó con un hackeo de alta tecnología, sino con el ensamblaje de un perfil falso en las sombras de Facebook Marketplace. En conjunto con Investigaciones Excélsior, Víctor Ruiz, especialista en ciberseguridad y CEO de SILIKN, logró en poco más de un mes mostrar que aunque no es sencillo, si es posible acceder a las comunidades de venta ilegal de animales en peligro de extinción, o sus partes.

1. Mediante anuncios en plataformas como Facebook Marketplace se atraen interesados.
1. Mediante anuncios en plataformas como Facebook Marketplace se atraen interesados.Especial

“Al principio fue complejo, porque como que no hay confianza. Cuando se crea un perfil nuevo, de repente ven que no tiene las suficientes publicaciones o fotos y hay muchas dudas y te cierran la puerta digital”, relata Ruiz.

“Tuvimos que crear todo un perfil precisamente para poder ver hasta dónde podíamos llegar, pero una vez que generó confianza y al hacer preguntas de cómo conseguir un animal exótico, pues ya surgen de pronto anuncios y vendedores por todas partes”.

2. Envío de fotos y videos del animal para probar su existencia y acelerar la venta.
2. Envío de fotos y videos del animal para probar su existencia y acelerar la venta.Especial

Con el disfraz digital consolidado, la operación encubierta fijó su objetivo en el rastreo de guacamayas, una especie cuya comercialización y tenencia representan un delito severamente castigado por la legislación ambiental mexicana.

A través de este anzuelo, Ruiz comenzó a sondear la profundidad de una red que operaba con pasmosa libertad tras la pantalla. “Sabemos que las guacamayas son totalmente ilegales, están prohibidas; dijimos: ‘Vamos a tratar de irnos por ahí para ver qué podemos obtener’”, explica el especialista sobre la táctica empleada para ganar la confianza de los contrabandistas.

“Los precios nos sorprendieron porque van desde los cinco mil 500 pesos hasta los 45 mil o 50 mil pesos, depende mucho de la edad del animal y de las condiciones en las que se encuentra”.

Conforme Ruiz profundizaba en el diálogo clandestino, los vendedores comenzaron a remitir pruebas fotográficas y videos en tiempo real para acelerar la transacción, material en poder de Investigaciones Excélsior, revelando de paso la vulnerabilidad de los ejemplares.

3. Para asegurar la transacción, los vendedores ofrecen facilidades de pago.
3. Para asegurar la transacción, los vendedores ofrecen facilidades de pago.Especial

“Nos mandaron fotos y videos de los animales en donde unos se encuentran enjaulados, otros conviviendo con las personas en comedores o recámaras donde mencionan que son muy dóciles”, detalla el investigador sobre la evidencia recabada en el proceso de infiltración.

Para sostener el engaño sin entregar efectivo ni comprometer la investigación, Ruiz simuló falta de liquidez, encontrando una inesperada flexibilidad que delató el volumen de existencias del grupo: “Nos da la impresión de que sí tienen varios ejemplares disponibles; incluso nos estaban vendiendo una guacamaya bebé que decían que todavía se alimentaba por papillas en cinco mil 500 pesos, y me dijeron: ‘No te preocupes, danos un anticipo y te entregamos el animal’”.

El punto más crítico de la investigación encubierta al descubierto llegó al auditar las rutas de entrega, donde la red criminal presumía una impunidad casi absoluta para mover la mercancía viva por la infraestructura del país.

Al cuestionar cómo burlarían las revisiones oficiales, los interlocutores ofrecieron logística terrestre y aérea a bajo costo. “Nos decían que por transporte terrestre te cuesta 500 pesos y por transporte aéreo te cuesta mil pesos”, expone Ruiz sobre los endebles filtros de seguridad en el transporte nacional.

Pero inclusive propusieron pactar la entrega directamente en terminales capitalinas: “Me dijeron que en unos casos me lo mandaban al aeropuerto de la Ciudad de México, donde yo podía ir, identificarme y ahí me lo podían entregar”, un método que sugiere probables complicidades con el personal operativo de los filtros de control.

Sabiendo que los algoritmos de las plataformas abiertas podían alertar sobre su rastro, los operadores del mercado negro ejecutaron el movimiento clásico de la delincuencia informática: migrar la conversación hacia canales con cifrado de punto a punto. “Trasladaban de un entorno principal de una red social hacia Telegram o hacia WhatsApp, donde ahí ya la conversación podía ser diferente”, precisa el analista.

En los recovecos de estas comunidades privadas, Ruiz no sólo constató la venta de especímenes vivos, sino el contrabando de partes orgánicas camufladas bajo fachadas artesanales: “Vi dos sitios donde se venden garras de leones o de panteras, no como partes de animales, sino como joyería”, concluye el especialista tras completar este mapeo de la red criminal.

 

Tecnología abre puerta a mascotas exóticas

El aumento de viviendas de espacios reducidos ha impulsado la preferencia por mascotas de menor tamaño, como reptiles e insectos.

Por Paul Lara

El comercio no regulado de vida silvestre en México no es una anomalía reciente de la era moderna, “sino la mutación de una práctica histórica que encontró en la infraestructura de las redes sociales, el comercio electrónico y la tecnología de consumo el catalizador perfecto para escalar a niveles críticos”, afirma Adrián Reuter, representante para México de la organización internacional Traffic North America y especialista con más de dos décadas en el combate al tráfico de especies.

El rescate de mamíferos crea impacto mediático, pero persisten casos invisibilizados.
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“La intersección entre plataformas de amplio alcance como Facebook Marketplace, sistemas de mensajería instantánea como WhatsApp y el acceso a herramientas avanzadas para la creación de microclimas artificiales ha reconfigurado el mercado de fauna exótica en el país.

“En el caso de México, el tráfico, el comercio ilegal de vida silvestre no es nada nuevo. Hay que ser muy honestos, es algo que ha ocurrido desde hace décadas, desde hace mucho tiempo. Y simplemente en diferentes épocas se hace más o menos visible por diferentes circunstancias”, precisa Reuter.

El sesgo de percepción mediática juega un papel determinante en la visibilidad de este delito. Mientras que las incautaciones de mamíferos carismáticos o productos de alto impacto generan cobertura periodística inmediata, una fracción considerable del volumen comercializado permanece invisible ante la opinión pública y los mecanismos tradicionales de fiscalización ambiental.

“Puede ser que hubo un decomiso o un operativo de un animal llamativo como monitos que son muy tiernos y nos tocan el corazón y se hace muy visible... Pero pues también hay tráfico ilegal de aletas de tiburón, de pepinos de mar, de un montón de otras cosas. De plantas, por supuesto, de cactáceas, de xícaras, de palmas, que no son tan visibles o no son de tanta conexión con el público”, advierte.

A este legado cultural de tenencia de fauna en hogares mexicanos se le suma una transformación demográfica y sociocultural en las principales zonas urbanas. La reducción del espacio habitacional, combinada con estilos de vida marcados por la falta de tiempo, ha desplazado progresivamente la preferencia por mascotas tradicionales hacia especímenes no convencionales de menor tamaño y mantenimiento adaptativo.

“Cada vez, las mascotas tradicionales como perros y gatos no son la mejor opción, no son prácticos para la cada vez mayor población que vive en pequeños departamentos en sitios urbanos y con tiempo y recursos muy limitados para cubrir las necesidades de estas mascotas”, explica.

Esta transición de la demanda hacia reptiles, anfibios e insectos se vio directamente acelerada por la democratización de la tecnología de consumo. La disponibilidad en el mercado abierto de equipos especializados de control ambiental —desde sistemas de temporización ultravioleta hasta humidificadores ultrasónicos— redujo drásticamente las barreras técnicas y la tasa de mortalidad que históricamente frenaban el mantenimiento de estas especies en cautiverio.

“En los últimos años ha habido un avance muy grande en la accesibilidad, tanto a información sobre los diferentes especímenes de cuáles son sus requerimientos, cómo la tecnología que nos permite cubrirlos, por ejemplo, controles de humedad, controles de temperatura, inclusive ya hay aparatos que hacen como una neblina, que pulverizan el agua para animales de selva alta”, puntualiza Reuter.

En el ámbito económico y regulatorio, la legislación mexicana contempla mecanismos de aprovechamiento sustentable como las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), un esquema diseñado para incentivar la conservación a través del comercio legal. Sin embargo, la línea divisoria entre el mercado formal y la extracción furtiva de ejemplares de sus hábitats naturales sigue siendo un reto para la conservación de los ecosistemas.

“Por supuesto, hay quienes se van a ir por la vía ilegal y van a obtener animales ilegalmente, no reproducidos en cautiverio, los van a sacar del medio silvestre, que ése es el gran problema, porque están afectando las poblaciones naturales”, señala Reuter.