Partidos, por la socialdemocracia en México

Tanto el PRI, como Movimiento Ciudadano y PRD afirman que son la opción ante los resultados del neoliberalismo y el populismo

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La socialdemocracia le apuesta a la división de poderes, a los acuerdos parlamentarios y a una inevitable reforma fiscal que apuntale políticas de redistribución de la riqueza de manera estructural.

PRI, PRD y Movimiento Ciudadano están actualizado sus plataformas ideológicas autodefiniéndose como partidos de la social democracia, una ubicación política de centro izquierda que le apuesta a la división de poderes, a los acuerdos parlamentarios y a una inevitable reforma fiscal que apuntale políticas de redistribución de la riqueza de manera estructural; y que representa un deslinde con las transformaciones que se definen revolucionarias, así como con los monopolios de Estado.

Para Alberto Aguilar Iñárritu, vicepresidente de la COPPPAL que reúne a los partidos de ese corte en América Latina, el fracaso del neoliberalismo y del populismo obliga a confirmar la vocación socialdemócrata del PRI para conciliar la defensa de los derechos sociales con una economía nacional capaz de insertarse en la nueva globalización.

En entrevista con Excélsior, el priista asegura que no fue Carlos Salinas de Gortari sino Ernesto Zedillo quien insertó a México en el neoliberalismo del que ahora su partido busca hacer un deslinde total.

Aguilar Iñárritu adelanta que, para 2024, la oposición mexicana sólo tendrá futuro con un candidato que desde el centro de la izquierda abandere las causas de la socialdemocracia, después de haber surgido de elecciones primarias con participación ciudadana, impulsadas por un frente de partidos que desde ya actúan unidos en el Congreso: PAN, PRI y PRD.

Vicepresidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América latina y el Caribe (COPPPAL), Aguilar Iñárritu sostiene que esta definición del PRI viene de atrás y que de ninguna manera se trata de una modificación coyuntural. “El PRI es un partido muy ideológico. No hay ningún cambio que haya tenido que no esté de la mano de la ideología”.

NI NEOLIBERALISMO NI POPULISMO

Y comparte su reflexión de por qué ahora tres fuerzas políticas en México la asumen:

“Porque es una propuesta progresista, una ruta equidistante de un modelo neoliberal fracasado y de un modelo populista que sufrimos todos los días: uno arrinconaba al Estado todo lo que podía, el otro es de un estatismo obsesivo. Ninguno tiene futuro”.

Autor del libro De la derrota a la conquista del poder, exdiputado del PRI y académico explica que, a partir de 1982, cuando “se derrumba el régimen político de la Revolución en medio de una gran crisis fiscal”, quienes se quedan en su partido, en el marco de la escisión que luego daría paso al PRD, asumen la ruta de la socialdemocracia, ante la inevitable apertura comercial que apuntala Salinas de Gortari, quien sin renunciar a la rectoría del Estado establece cambios relevantes que todavía perviven.

Recuerda sin embargo que ser socialdemócrata en los ámbitos universitarios en aquellos años no era fácil. “Recuerdo que sólo Arnaldo Córdova se asumía así, era eurocomunista; un hombre brillante e inteligentísimo; criticaba la invasión soviética en Checoslovaquia y Hungría”.  

Detalla que fue hasta la 19 Asamblea del PRI, en la gestión de Roberto Madrazo, cuando se incorpora en la declaración de principios que era un partido de la democracia social. Y en la Asamblea 20 con Beatriz Paredes al frente se coloca con más firmeza, así como los términos de democracia y justicia social.

“En la 21 Asamblea se ratifica el planteamiento socialdemócrata. Y con Enrique Peña en la Presidencia y César Camacho en la dirigencia, no la tocaron y eso que Peña no era partidario de la socialdemocracia”.

Presidente de la Comisión de Reforma del Estado de la Cámara de Diputados en 60 legislatura, el economista precisa que en la 22 Asamblea del PRI se incorpora el concepto democracia social.

Considera que “el PRI se dañó mucho durante los sexenios de Zedillo y de Peña, porque sus gobiernos iban en un esquema neoliberal, que no era exactamente el del PRI. Peña gobernó con la derecha. Por eso el PRI se lastimó tanto. Los dos le pusieron 7 presidentes al PRI en 6 años. Lo acabaron”.

Así, en diciembre pasado, el PRI llegó a su 23 Asamblea, profundizando ese concepto y definiéndose como un partido de centro izquierda, progresista, socialdemócrata y alejado de los extremos ideológicos.

“Profundiza el PRI ahora ese concepto porque tiene enfrente un reto: diferenciarse claramente de dos modelos fracasados”, enfatiza.

VIENE EL FRENTISMO

Cuestionado sobre qué significa hoy, en la coyuntura electoral de 2022 y hacia 2024, ser una opción socialdemócrata, Aguilar Iñárritu responde que se trata de asumir un compromiso con la igualdad social, la obligación desde el Estado de garantizar una igualdad de capacidades y oportunidades, con un modelo económico verde, con la agenda 2030 de la ONU, y la garantía de un ejercicio democrático del poder.

Señala que esta oferta se sustenta en la autocrítica de que las transformaciones económicas que los gobiernos priistas impulsaron no se completaron con un todavía pendiente proceso de reindustrialización de México, un motor interno que revierta el hecho de que nuestra acumulación de capital se va para afuera al importar la mayoría de los insumos que se requieren para poder exportar.

Destaca que para lograr todo ello se requiere reconocer que fue el incumplimiento de los compromisos sociales el que debilitó a los partidos y a la democracia, dándole entrada al populismo.

En contraste, ahora se necesita una mayor institucionalización de la democracia, fortaleciendo al Congreso y “la parlamentarización” del régimen político, a fin de fortalecer la construcción de consensos en el ejercicio del poder.

Precisa que, para la visión socialdemócrata, se necesita una clase media robusta. Sin ésta, alerta, el país no funciona. “Curiosamente el neoliberalismo y el populismo hacen lo mismo: regalan dinero, pero no construyen progreso, el cual debe darse con el empoderamiento de la ciudadanía”.

Desde esta perspectiva, Aguilar Iñárritu sostiene que “el frentismo es probablemente una nueva etapa para el desarrollo de la democracia”, el cual estaría marcando el quehacer electoral de la oposición en 2024, recuperando las experiencias de Chile y Uruguay.

Considera que el primer paso fue la alianza Va por México en 2021, cuyos partidos concentran ahora el 40 % de los votos.

Y es en ese contexto que plantea la necesidad de impulsar elecciones primarias con participación ciudadana abierta para definir las candidaturas hacia 2024, en contraste con los partidos donde prevalecería el dedazo encubierto de encuestas.

Y confía en que los partidos de ese eventual frente opositor tendrían que privilegiar la defensa de la democracia con un perfil de centro izquierda, necesariamente socialdemócrata que los represente a todos.  “Veo la elección del 2024 entre dos bloques, uno por la democracia y otro por el autoritarismo”.

MC: RESPONSABILIDAD FISCAL YA

Martha Tagle Martínez de Movimiento Ciudadano (MC) considera que es su organización la que mejor representa las reivindicaciones de la social democracia al impulsar en el Poder Legislativo una auténtica reforma fiscal, sin la cual resulta insostenible el ejercicio de un Estado socialmente responsable.

La exlegisladora plantea que el feminismo y la agenda verde son dos causas determinantes para esa filiación ideológica sobre la cual su partido protagoniza ahora una consulta a fondo entre sus representantes en gobiernos locales, legisladores, y militantes.

Secretaria técnica del grupo promotor de los foros El Futuro es la Socialdemocracia, inaugurados con la una conferencia del ex presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, la feminista señala que su partido nació desde 1999 como socialdemócrata.

“Fuimos uno de los primeros partidos en apostarle a la tercera vía. Y hemos dejado muy clara nuestra vocación socialdemócrata, ahora renovada”, describe.

Exsenadora y exdiputada federal, Tagle Martínez comenta que MC intentó durante mucho tiempo entrar a la Internacional Socialista y que, al no encontrar cabida, porque ya había otros partidos mexicanos inscritos, fueron promotores de la Alianza Progresista que agrupa actualmente a 140 partidos que se definen socialdemócratas.

“Una de las características fundamentales de la socialdemocracia es su carácter deliberativo. Y en MC decidimos iniciar un proceso de deliberación pública e interna para revisar temas clave para esta opción, iniciando con el pacto fiscal del que pocos partidos quieren hablar. Nuestros gobiernos de Nuevo León y Jalisco han sido los primeros en estar impulsando la necesidad de discutir para qué queremos los impuestos, porque éstos no deben servir, como hoy se usan en el gobierno de la República, para solamente hacer transferencias, sino que deben de servir para garantizar derechos”, contrasta.

Explica que, con la participación de académicos y representantes de organizaciones de la sociedad civil, después de cada foro se realizan círculos de debate interno en MC para formular acciones y compromisos para traducirlos en leyes y políticas públicas.

Destacada impulsora de la agenda de igualdad sustantiva en México, Martha Tagle comenta que para diciembre próximo MC estará presentando la renovación de sus documentos básicos.

“Para ser socialdemócratas, hay que ser sin duda de centro-izquierda. Pero tiene que ser una izquierda progresista y democrática. Esas dos características no las tiene quien está gobernando. Su agenda no es progresista. Al contrario, es una izquierda muy conservadora donde no están el derecho a decidir de las mujeres, ni el tema de las energías renovables y no contaminantes.

“Tampoco es una agenda democrática. Nosotros creemos que se deben fortalecer las instituciones de la democracia y debe de haber una real participación ciudadana, y no como las simulaciones que se están haciendo hoy, que aparentan abrir espacios para que la ciudadanía sea la que defina a través de su voto, cuando en realidad se están buscando socavar las instituciones democráticas que hemos creado durante tantos años y con tanto esfuerzo en este proceso largo de transición democrática en nuestro país”.

PRD: LAS CAUSAS DE LA GENTE

Para el coordinador de la bancada del PRD en la Cámara de Diputados, Luis Espinosa Cházaro, en su partido se definen socialdemócratas con las causas de la gente.

“En el último Congreso Nacional, en estatutos nos definimos como un partido feminista, ecologista y de todos los derechos para todas, todos y todes.

“Sostenemos que el partido histórico de la izquierda debe evolucionar a la socialdemocracia, porque llegó al poder un populismo conservador en sus acciones que nada tienen qué ver con la izquierda.

“En el PRD decimos que las mujeres deben decidir sobre su cuerpo y punto; las personas pueden casarse con quien deseen; decimos sí al feminismo, a la igualdad sustantiva de género”, enumera.

Político cercano al presidente del PRD, Jesús Zambrano, el jefe de la diputación señala que el suyo es un partido que históricamente ha sido socialdemócrata.

“Ahora lo único que hacemos en esta definición es separarnos de un populismo izquierdoso, para estar en una izquierda mucho más moderna, proactiva. Pasamos de ser un partido de masas a un partido de causas”, detalla.

Espinosa Cházaro enfatiza que el clientelismo que propicia el actual gobierno es contrario a la izquierda y al proyecto socialdemócrata que el PRD abandera asumiendo que el adagio socialista comunista de más Estado y menos mercado ha sido superado.

“Lo que hoy debemos resolver es cómo el Estado garantiza los derechos a la salud, la educación, libre reproducción, a la libre sexualidad, permitiendo que el mercado mueva y regule la parte económica. Y no hay mejor programa social que un buen sueldo, porque no hay dinero que alcance para regalar”, comenta el legislador.

Expone que por eso su partido pugna por un mercado interno fuerte con movilidad económica y social. “Porque es irónico que con un gobierno que dice que primero los pobres, tengamos 10 millones de pobres más”.

Y en contraste, Cházaro sostiene que la socialdemocracia es la opción que asume la necesidad de garantizar oportunidades de estudio, trabajo y desarrollo, y no dádivas.

“Que el mercado se mueva y el Estado actúe como garante de los derechos de los ciudadanos y no como un actor que pretende resolver todas las necesidades de toda la gente, porque esa perspectiva además se basa en un interés clientelar, repartiendo dádivas a los potenciales votantes”.

DEMOCRACIA CON JUSTICIA SOCIAL

Al frente de la Coordinación de Diálogo Político de la Fundación Friedrich Ebert en México, Elisa Gómez sostiene que la socialdemocracia puede definirse como una corriente política dentro del gran espectro de las izquierdas y el progresismo, “un gran paraguas que abarca diferentes corrientes, todas con la motivación de promover democracia y justicia social”.

De matriz europea, originada en Alemania, explica que esta corriente política tiene como una de sus principales aportaciones el llamado Estado de Bienestar, entendido como aquel Estado fuerte, particularmente desde el ámbito fiscal, que diseña y ofrece política de protección y seguridad social, a fin de garantizar un piso mínimo en el que sea posible para todos desarrollar un proyecto de vida con libertad y justicia.

“Si esto lo trasladamos a América Latina, pues aquí se patina la historia porque aquí no hemos logrado Estados robustos que ejecuten este Estado de Bienestar”, precisa la maestra en Gobernanza Global.

Egresada del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Elisa Gómez señala que como proyecto político en nuestra región la socialdemocracia se ha desarrollado muy poco, porque se ha optado más por la izquierda radical, revolucionaria, en Cuba, Nicaragua e incluso en México, donde el mismo PRI reivindicó en su nombre una revolución institucionalizada, término que también retomó el PRD.

Si bien no hay un camino de cambio por la vía armada y se trata de partidos que aceptan las reglas del juego democrático, aclara, en el discurso sigue presente el concepto de la revolución.

Este matiz es importante porque justamente, recuerda, la socialdemocracia surge como una definición a que liberarse del capitalismo era un propósito que debía resolverse por la vía democrática, por lo que su vocación parlamentaria es fundamental, al asumir que las transformaciones se realizarían a través de reformas políticas que se construirían en los congresos y con Estados fuertes en términos fiscales.

“La socialdemocracia es una fuerza política que cree en la democracia representativa, en los partidos políticos, en la división de poderes, la vida parlamentaria, las reformas y para todo eso se requiere mucha paciencia, porque se trata de cambios de gran calado que son procesos largos y que no traen resultados inmediatos”, explica.

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