Papa León XIV clama por la paz mundial durante la homilía de Pentecostés

Ante miles de fieles reunidos en la Basílica de San Pedro, el pontífice pidió al Espíritu Santo que salve a la humanidad del conflicto bélico y de la miseria, asegurando que la paz real nace del perdón.

El líder religioso advirtió que actualmente existen cambios globales que no renuevan al mundo, sino que lo envejecen entre el error y la violencia,Foto: @Vatican Media

Es la omnipotencia del amor y no una superpotencia la que vence a la guerra, declaró el papa León XIV este domingo de Pentecostés, que marca la finalización del tiempo pascual y celebra al Espíritu Santo.

“Queridos hermanos, con corazón ardiente, pidamos hoy que el Espíritu del Resucitado nos salve del mal de la guerra, que es vencida no por una superpotencia, sino por la omnipotencia del amor. Recemos para que libere a la humanidad de la miseria, que es rescatada no por una riqueza incalculable, sino por un don inextinguible”, abundó el pontífice en su homilía desde el Vaticano.

En un tiempo marcado por conflictos bélicos que se extienden más de lo calculado, el papa se refirió al evento de la resurrección y su simbolismo.

“El Espíritu del Resucitado es el Espíritu de la paz. En su Pascua, Cristo reconcilia a Dios y a la humanidad, y el Espíritu Santo infunde la paz en los corazones y la difunde en el mundo. Esta paz viene del perdón y nos lleva al perdón (...) el Señor infunde el Espíritu de la paz desde el comienzo hasta el final de la historia, porque no excluye a nadie Aquel que ha redimido a todos de la muerte”, remarcó ante miles de fieles congregados en la Basílica de San Pedro.

También destacó que cada buena acción y acto de misericordia son muestra de la fe con que se vive.

Foto: captura de pantalla @Vatican Media

León XIV señaló que “hay cambios que no renuevan el mundo, sino que lo envejecen entre errores y violencia” y, frente a esos escenarios, “el Espíritu Santo ilumina las mentes y suscita en los corazones nuevas energías de vida”.

Reconciliación y paz social

Desde México, la Iglesia católica instó a las personas a ser buenos discípulos “participando en la eucaristía y siendo misericordiosos para generar en nuestros ambientes sociales una favorable fraternidad, solidaria con nuestros prójimos”.

Al encabezar este domingo la celebración de Pentecostés en la Basílica de Guadalupe, el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, oró con la intención de que todas las familias cristianas conformen una “iglesia doméstica, donde la ayuda fraterna y solidaria sea constante, propiciando con nuestra conducta la reconciliación y la paz social”.