“No es una reunión anti-Trump”, subraya Sheinbaum sobre la cumbre en Barcelona

“La considero más bien una reunión por la paz”, dijo la presidenta durante la mañanera de este jueves.

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La presidenta Claudia Sheinbaum.Gabriel Monroy / Presidencia

A unas horas de su viaje a España, la presidenta Claudia Sheinbaum fijó el mensaje político de su participación en la cumbre progresista que se celebrará en Barcelona. Sin estridencias, la mandataria dejó claro que su intervención en el foro no busca confrontación, sino reposicionar a México en un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas.

No es una reunión anti Trump, ni mucho menos. Yo la considero más bien una reunión por la paz”, afirmó durante su conferencia matutina, en la que delineó los objetivos de una gira que también marca un punto de inflexión en la relación con el Gobierno español encabezado por Pedro Sánchez.

El viaje de Sheinbaum no responde a un único foro. En realidad, confluyen dos encuentros distintos bajo el paraguas del progresismo global. Por un lado, una reunión de movimientos internacionales en la que México no participará directamente; por otro, una cumbre de jefes de Estado, donde la mandataria sostendrá encuentros bilaterales y multilaterales con líderes como Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Yamandú Orsi.

Como parte de la delegación mexicana, la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, acudirá al encuentro de movimientos progresistas, invitada por su trayectoria internacional vinculada a la CEPAL. Su participación subraya uno de los ejes clave de la agenda, el medio ambiente como punto de articulación política global.

Sheinbaum confirmó que llegará primero a Madrid la medianoche del jueves, para trasladarse posteriormente a Barcelona, donde arribará el viernes por la noche, en la antesala de la cumbre.

De la crisis diplomática al acercamiento

El viaje no puede entenderse sin el trasfondo de una relación bilateral marcada por tensiones. La presidenta recordó el episodio que detonó la crisis: la carta enviada en 2019 por su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, al rey Felipe VI, solicitando disculpas por los abusos cometidos durante la conquista.

Se molestaron”, resumió Sheinbaum, aludiendo a una controversia que derivó en decisiones diplomáticas relevantes, como la ausencia del monarca en su toma de posesión en 2024.

Sin embargo, en los últimos meses se han producido gestos de distensión. El canciller español, José Manuel Albares, reconoció “la injusticia y el dolor” causados a los pueblos originarios. Posteriormente, Felipe VI admitió que durante la colonización “hubo mucho abuso” y “controversias éticas”.

Para Sheinbaum, estos pronunciamientos fueron decisivos: “A su manera, el rey reconoció que hubo abusos. Son acciones importantes de reconocimiento de nuestros pueblos y de origen”.

Cronología: Sheinbaum, España y la cumbre progresista

2019
López Obrador envía carta a Felipe VI solicitando disculpas por la Conquista; inicia crisis diplomática.

2024
Sheinbaum asume la presidencia sin invitar al rey de España; persiste la tensión bilateral.

Octubre 2025
España reconoce “injusticia y dolor” hacia pueblos originarios; inicia el acercamiento diplomático.

16 marzo 2026
Felipe VI admite abusos en la colonización; gesto clave para la reconciliación.

Abril 2026 (mañanera)
Sheinbaum confirma asistencia a cumbre y afirma: “no es una reunión anti-Trump”.

Viaje (jueves-viernes)
La presidenta vuela a Madrid y continúa a Barcelona para participar en la cumbre.

Sábado (cumbre)
Participa en reunión de jefes de Estado y encuentros bilaterales con líderes progresistas.

Doctrina Estrada como eje de la política exterior

En medio de un contexto internacional convulso, la presidenta insistió en que México mantiene intactos sus principios históricos de política exterior. Citó de forma explícita la Doctrina Estrada como guía de actuación.

La defensa de la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de los conflictos”, enumeró, marcando distancia de cualquier lectura intervencionista del encuentro.

Este posicionamiento cobra relevancia frente a la figura de Donald Trump, cuya política hacia la región ha generado fricciones. No obstante, Sheinbaum optó por un tono diplomático: “Lo respetamos como presidente de los Estados Unidos, aunque no estemos de acuerdo con muchas de sus decisiones”.

Asistencia inesperada en un momento clave

La participación de Sheinbaum en la cumbre no estaba prevista inicialmente, lo que ha despertado interpretaciones en el ámbito político y académico. Su incorporación de último momento coincide con un periodo de redefinición de la política exterior mexicana y tensiones comerciales con Estados Unidos.

El foro, impulsado por redes vinculadas al progresismo internacional, busca articular respuestas comunes ante desafíos globales. En ese sentido, la presencia de México puede interpretarse como un intento de reposicionamiento estratégico en el tablero internacional.

Barcelona, termómetro diplomático

Más allá de los discursos, la cumbre en Barcelona se perfila como un espacio clave para medir el rumbo de la diplomacia mexicana. El encuentro bilateral entre Sánchez y Sheinbaum, aunque breve, simboliza el cierre de un ciclo de tensiones y el inicio de una etapa de cooperación.

El énfasis en la paz, el multilateralismo y el respeto a la soberanía nacional define el marco en el que México busca proyectarse. En palabras de la propia presidenta, el objetivo es “recuperar el espíritu de la carta de la ONU”.

En un mundo atravesado por polarizaciones, la apuesta mexicana parece clara: diálogo, equilibrio y una diplomacia que, sin renunciar a sus principios históricos, se adapta a los nuevos desafíos globales.

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