Mujeres superan a hombres tras ingresar a UNAM; 7 de cada 10 se inscribieron a examen

Un estudio revela que ellas registran mejor desempeño académico, aunque la prueba muestra un sesgo en su contra al seleccionar a más varones

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UNAMElizabeth Velázquez

Un análisis de la Dirección General de Evaluación Institucional de la UNAM, titulado Anhelo y realidad: ingreso y desempeño estudiantil en la UNAM, reveló que, aunque entre 2014 y 2020 las mujeres representaron 55.3% de las 1.62 millones de solicitudes para el examen de selección, fueron seleccionadas en menor proporción que los hombres (47.5% frente a 52.5%).

La tasa de selección fue de 7.1% para las mujeres y 9.6% para los hombres, lo que el documento califica como un “sesgo marcado” y una posible debilidad predictiva de la prueba.

No obstante, entre quienes ingresaron, ellas registran mejores indicadores de egreso en tiempo curricular en todas las áreas. En la generación de 2019 destacaron con un egreso en tiempo curricular de 50.2% frente a 41.6% de los hombres en ciencias químicas, biológicas y de la salud (área II); de 52.5% frente a 38.6% en ciencias sociales (área III); y de 55.9% frente a 49.2% en ciencias físico-matemáticas y de las ingenierías (área I). En humanidades y artes (área IV), el egreso en tiempo reglamentario fue de 67.6% para ellas y 50.1% para ellos.

El estudio cuestiona que el perfil de ingreso se reduzca a una prueba estandarizada de 120 reactivos, sugiriendo explorar mecanismos que valoren más dimensiones.

Por otra parte, a un día de que la UNAM habilitó el registro para el examen de control presencial, siete de cada 10 aspirantes convocados (41 mil 596 de los 58 mil 783, es decir, 70.7%) ya habían completado el trámite en el sistema Tu Sitio tras las primeras 25 horas de operación.

Mujeres se imponen a trabas de la UNAM; desigualdad educativa 

A pesar de que la tasa de selección es de sólo de 7.1% frente al 9.6% de los hombres, las alumnas que logran entrar registran ventajas de hasta 13.9 puntos porcentuales.

Un análisis de la Dirección General de Evaluación Institucional (DGEI) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encontró que, aunque las mujeres representan la mayoría de las solicitudes para presentar el examen de selección, son seleccionadas en menor proporción que los hombres. Sin embargo, entre quienes logran ingresar, ellas registran mejores indicadores de egreso en tiempo curricular.

El estudio Anhelo y realidad: ingreso y desempeño estudiantil en la UNAM documentó que entre 2014 y 2020 las mujeres representaron 55.3% de las 1.62 millones de solicitudes registradas para presentar el examen de selección, frente a 44.7% de los hombres.

Pero al llegar al resultado del concurso, la proporción se invirtió: de las 133 mil 532 solicitudes seleccionadas durante ese periodo, 47.5% correspondieron a mujeres y 52.5% a hombres.

En términos de la tasa de selección, 7.1% de las solicitudes de mujeres fueron seleccionadas, frente a 9.6% de las solicitudes de hombres. Incluso si se excluyen las solicitudes de quienes no se presentaron al examen, la diferencia se mantiene: 7.86% de selección para las mujeres contra 9.65% para los hombres.

El documento señala que esta diferencia se presenta de manera consistente y sostiene que los resultados del proceso muestran un “sesgo marcado” a favor de seleccionar en mayor número a los hombres. No obstante, los propios autores advierten que el posible efecto de género debe analizarse también desde las propiedades del instrumento y del procedimiento de selección.

Mejor desempeño posterior

La parte más relevante del análisis aparece cuando los investigadores siguen la trayectoria de los estudiantes después de su ingreso.

En la generación de egreso de 2019, las mujeres que ingresaron mediante el Concurso de Selección tuvieron mejores porcentajes de Egreso en Tiempo Curricular (ETC) que los hombres en las distintas áreas académicas analizadas.

En el Área II, correspondiente a Ciencias Químicas, Biológicas y de la Salud, 50.2% de las mujeres que ingresaron por concurso egresaron en tiempo curricular, frente a 41.6% de los hombres.

La diferencia fue todavía mayor en el Área III, de Ciencias Sociales: 52.5% de las mujeres frente a 38.6% de los hombres. Los investigadores señalan que la ventaja femenina entre quienes ingresaron por Concurso de Selección fue de 13.9 puntos porcentuales y que la diferencia resultó estadísticamente significativa.

La tendencia no se limita a esas dos áreas. En el Área I, de Ciencias Físico-Matemáticas y de las Ingenierías, las mujeres que ingresaron por concurso registraron un ETC de 55.9%, frente a 49.2% de los hombres.

En el Área IV, de Humanidades y Artes, también se observó una diferencia a favor de las mujeres entre quienes ingresaron por concurso: 67.6% frente a 50.1% en el indicador de Egreso en Tiempo Reglamentario (ETR).

De esta manera, el propio estudio identifica una paradoja: el mecanismo de selección favorece proporcionalmente el ingreso de hombres, pero las mujeres que consiguen ingresar muestran posteriormente mejores indicadores de desempeño académico.

Los autores consideran que esta situación obliga a revisar la llamada validez predictiva del examen: es decir, qué tan eficaz resulta la prueba para anticipar el desempeño académico posterior de los estudiantes.

El documento habla, en este sentido, de una “posible debilidad predictiva” del examen de selección.

¿Qué está midiendo el examen?

El estudio cuestiona que el perfil de ingreso pueda reducirse al resultado de una prueba estandarizada de conocimientos.

Los investigadores señalan que el examen mide conocimientos escolares, mientras que el desempeño universitario está relacionado también con otros factores, como el historial académico, la motivación, los hábitos de estudio, las habilidades cognitivas, el estrés y las condiciones socioeconómicas y culturales.

Además, citan investigaciones según las cuales el promedio obtenido durante el bachillerato puede ser un mejor predictor del desempeño universitario que el puntaje obtenido en los exámenes de selección.

Para los autores, limitar el perfil de ingreso a un promedio mínimo de bachillerato y a un determinado puntaje en un examen de 120 reactivos constituye una valoración limitada de las características de los aspirantes.

Por ello plantean explorar mecanismos que permitan valorar más dimensiones del desempeño de quienes buscan ingresar a la universidad.

El estudio no plantea simplemente eliminar el examen de admisión. Reconoce que, frente a una demanda muy superior a los lugares disponibles, la Universidad requiere mecanismos para determinar quién obtiene un espacio.

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