Mateo logra sueño universitario; mantiene puntaje de excelencia

El joven sonorense con autismo obtuvo 105 aciertos en el examen de control y fue aceptado en matemáticas

Las personas con autismo no suelen manifestar mucha emoción, pero cuando habla de la UNAM y de su carrera, su rostro cambia. Él siempre me ha dicho que su paz radica en hacer ecuaciones. En las matemáticas es muy constante.”
Las personas con autismo no suelen manifestar mucha emoción, pero cuando habla de la UNAM y de su carrera, su rostro cambia. Él siempre me ha dicho que su paz radica en hacer ecuaciones. En las matemáticas es muy constante.”Especial

Después de semanas de incertidumbre, viajes y dificultades para trasladarse a la sede donde debía presentar nuevamente el examen de ingreso a la UNAM, la historia de Mateo llegó al desenlace que esperaba: obtuvo 105 aciertos en el examen de control presencial y fue seleccionado para estudiar matemáticas aplicadas y computación en la FES Acatlán.

La cifra quedó apenas dos puntos por debajo de los 107 aciertos que había obtenido en su primer examen, y muy por encima de los 40 aciertos que se requerían para esa carrera en esta convocatoria.

Pero para Mateo, el reto nunca fue volver a presentar el examen. Lo que estuvo en riesgo fue poder llegar a la sede donde debía hacerlo. Ahora eso quedó atrás.

UNA SONRISA DE FELICIDAD

El viernes por la noche, Mateo consultó los resultados. Su mamá no necesitó preguntarle qué había ocurrido.

“Su cara lo decía todo: una sonrisa y un brillo de felicidad. Lo felicité y de inmediato se puso a ver toda la documentación para descargar. Le habló a su papá y a su hermano para decirles que sí se quedaba; estuvo feliz toda la noche”, relató.

Desde que supo que comenzará la carrera que eligió, Mateo se encuentra entre la emoción y los nervios. Quiere tener listos sus cuadernos, arregla su mochila, revisa una y otra vez su horario y busca videos de matemáticas.

Para él, los números también son una forma de tranquilidad.

“Las personas con autismo no suelen manifestar mucha emoción, pero cuando habla de la UNAM y de su carrera, su rostro cambia. Él siempre me ha dicho que su paz radica en hacer ecuaciones. En las matemáticas es muy constante y respeta mucho sus rutinas. Ahora, cuando está nervioso o para tranquilizarse, se pone a ver videos de matemáticas y a hacer ejercicios”, explicó su mamá.

UNA FAMILIA DIVIDIDA POR EL SUEÑO ACADÉMICO

Para que Mateo pueda estudiar en la FES Acatlán, su familia también tuvo que reorganizar su vida.

Su padre permanecerá en Ciudad Obregón, Sonora, junto al hermano mayor de Mateo, quien estudia enfermería. Su madre, en cambio, se trasladó con él al Estado de México y ambos viven ahora a espaldas de la FES.

Mateo tendrá clases en el turno vespertino, aproximadamente de las 16:00 a las 22:00 horas. Aunque podrá trasladarse solo a la facultad, su mamá planea esperarlo a la salida, pues será de noche y él no suele andar solo fuera de casa a esas horas.

Ella, mientras tanto, buscará trabajo en la zona.

“Estoy muy orgullosa de mis dos hijos. Una madre se siente agradecida con Dios y con la vida cuando sus dos hijos estudian lo que más les apasiona, aunque eso nos haya costado dividirnos. Es un cambio fuerte, pero Mateo podrá adaptarse porque por fin está donde él quería estar”, expresó.

LISTO PARA LAS AULAS

Mateo llevaba más de un año esperando la oportunidad de comenzar la carrera que eligió. Después de todo lo ocurrido para poder llegar hasta aquí, su mamá asegura que no está agobiado. Al contrario: está listo.

“Es rápido el proceso, pero él está feliz y preparado para lo que sigue. Lo estuvo esperando más de un año. Así que no se siente agobiado ni nada; al contrario, él va con todo, fortalecido por los inconvenientes que tuvo, pero siempre con esa luz que lo caracteriza, encontrando ángeles en su camino que lograron que estuviéramos aquí de vuelta”, contó.

Hoy, la familia realizará el pago de la inscripción en el banco y el miércoles Mateo deberá completar el trámite.

Después de tanta espera, ya no tendrá que demostrar nada más ni recorrer cientos de kilómetros para presentar un examen.

Ahora sólo le queda hacer lo que quería desde el principio: entrar a la UNAM, sentarse en un aula de la FES Acatlán y estudiar matemáticas.