Líderes, no influencers

La estratega política sostiene que el mayor reto rumbo a las elecciones de 2027 será formar ciudadanos que voten con información y no con emociones.

Por: Diana Jaramillo

Ana Lucía Herrera es egresada del Seminario "Democracia que Funciona: Gobernanza Anticipativa” de la George Washington University.
Ana Lucía Herrera es egresada del Seminario "Democracia que Funciona: Gobernanza Anticipativa” de la George Washington University.

En una época donde los algoritmos deciden qué vemos y las redes sociales parecen definir quién tiene posibilidades de gobernar, la estratega política Ana Lucía Herrera advierte que México enfrenta un riesgo cada vez más evidente: elegir gobernantes por popularidad antes que por capacidad.

La especialista en comunicación política, actualmente Jefa de Despacho del alcalde de Chihuahua Capital, Marco Bonilla, considera que el debate público necesita recuperar profundidad y dejar de reducir la política a campañas digitales o concursos de simpatía.

“Hoy hablamos mucho de imagen y muy poco de criterio. Gobernar implica tomar decisiones complejas, no solamente conectar con una audiencia”, sostiene.

Su postura ha comenzado a generar conversación luego de la publicación de su más reciente columna de opinión, donde plantea que el verdadero desafío democrático rumbo a las elecciones de 2027 será que los ciudadanos aprendan a analizar quiénes son las personas detrás de los cargos públicos y no únicamente los mensajes que proyectan durante una campaña.

Para Herrera, el fenómeno no es exclusivo de México. Explica que en prácticamente todas las democracias modernas la política ha evolucionado hacia un modelo donde las marcas personales pesan más que las instituciones, lo que obliga a los ciudadanos a desarrollar una mirada mucho más crítica.

“La capacidad para gobernar no siempre coincide con la capacidad para hacerse viral”, afirma.

Con una trayectoria en comunicación estratégica, liderazgo político y reputación pública, Ana Lucía Herrera ha asesorado campañas, gobiernos y organizaciones empresariales dentro y fuera del país. También ha participado como conferencista en la Cumbre Mundial de Comunicación Política, convirtiéndose en la conferencista magistral más joven en la historia del encuentro.

Su experiencia combina la estrategia electoral con la administración pública, una perspectiva que, asegura, le permite entender tanto el reto de ganar una elección como el de gobernar después de ella.

“La política no debería medirse únicamente por quién comunica mejor, sino por quién toma mejores decisiones cuando llegan las crisis”, explica.

Además de desempeñarse como Jefa de Despacho en Chihuahua Capital, Herrera continúa impartiendo conferencias y asesorando proyectos relacionados con liderazgo, comunicación política, reputación e imagen pública.

Su visión parte de una idea sencilla: las campañas terminan, pero las decisiones de gobierno permanecen.

Por ello considera que los próximos años representan una oportunidad para fortalecer la cultura democrática desde la ciudadanía.

“Necesitamos volver a hacer preguntas incómodas. ¿Qué valores tiene quien quiere gobernar? ¿Cómo ejerce el poder? ¿Qué decisiones ha tomado cuando nadie lo estaba viendo? Ahí comienza la verdadera evaluación de un liderazgo”, señala.

Con una generación de nuevos perfiles políticos emergiendo rumbo a los próximos procesos electorales, voces como la de Ana Lucía Herrera buscan colocar nuevamente en la conversación pública un tema que, asegura, nunca debería pasar de moda: elegir con información, criterio y responsabilidad.

Temas: