LGBTIQ+ llevan larga lucha por la inclusión; un camino para reivindicar los derechos humanos

En 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales; ahora, las redes son parte de la libertad de amar

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LGBTIQ+

Las personas gays, bisexuales, pansexuales, travesti, transgénero, transexual e intersexuales han avanzado en el reconocimiento y respeto a la diversidad sexual, un derecho que ha tenido que arrebatársele a las sociedades y a las viejas generaciones, por lo que cada 25 de junio celebran el Día Mundial de la Diversidad Sexual, con el fin de reivindicar los derechos humanos.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la diversidad sexual hace referencia a todas las posibilidades que tienen las personas de asumir, expresar y vivir la sexualidad, así como de asumir expresiones, preferencias u orientaciones, identidades sexuales y de género —distintas en cada cultura y persona. Es el reconocimiento de que todos los cuerpos, todas las sensaciones y todos los deseos tienen derecho a existir y manifestarse sin más límites que el respeto a los derechos de las otras personas. Es decir que dentro del término “diversidad sexual” cabe toda la humanidad, pues nadie ejerce su sexualidad de la misma manera que las y los demás.

Desde el punto de vista sociológico y jurídico, la referencia a una persona como lesbiana, gay, travesti, transgénero o trans, bisexual e intersexual asegura el reconocimiento legal de su orientación sexual, identidad de género y/o expresión de género como elementos legalmente protegidos para la construcción de su identidad.

Como antecedentes podemos encontrar que, el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud resolvió eliminar a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales y la aceptó como una variación de la sexualidad humana. Sin embargo, la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex, denunció que, de los 193 países que componen la ONU, un tercio siguen criminalizando la homosexualidad. 

En el caso de México, aunque la homosexualidad en sí nunca fue considerada un delito, el estigma y la discriminación contra los homosexuales, era motivo de extorsión, bajo distintos pretextos por parte de las fuerzas policiales. Recordemos que travestis, transexuales y transgéneros, poblaciones que hoy consideramos parte de la “diversidad sexual” eran agrupados bajo el rubro “maricones” palabra usada tanto por la policía, como por la prensa amarillista. 

En 1998, la Asamblea Legislativa del DF organizó el Primer Foro Legislativo sobre Diversidad Sexual, donde se reivindicó por primera vez ante las autoridades la necesidad de reconocer a las parejas del mismo sexo, sobre todo ante la circunstancia de que el sida había provocado que muchos hombres gays quedaran en el desamparo al morir sus parejas, por la falta de reconocimiento civil de su relación.

Es así como la Ley de Sociedad de Convivencia del DF entró en vigor el 17 de marzo de 2007, dando certeza jurídica a las relaciones entre personas del mismo sexo. Desde cualquiera de los ámbitos: el político el social, el religioso y principalmente desde la educación se deben impulsar las condiciones para que exista libertad sexual, fomentando los valores de tolerancia y respeto para aquello que en general es diverso, reconoce la CNDH.

El mundo cambia, se transforma y las costumbres rotas, además, se comparten con orgullo en redes sociales. 

Hay historias virales que demuestran que cada vez son más los niños quienes desafían los roles de género, experimentando su infancia sin tapujos a lo que socialmente se considera el tradicional rol de femenino o masculino.

Históricamente los roles se rompen. Todo aquello con lo que crecimos se transforma ante nuestros ojos de manera natural. Es como una avalancha que nadie puede detener.

Y es que cada vez son más los chicos que rompen estereotipos de género, como el niño que se pintó las uñas y lo que se viralizó fue la defensa de su papá…  o el quinceañero que festejó sus XV años tradicionales, con vestido, vals, misa, fiesta, chambelanes y demás, con el apoyo irrestricto de sus amigos y de su familia.

Defiende a su hijo por decidir pintarse las uñas

Doug Weaver es un amoroso padre que usó las redes sociales para defender a su hijo de 6 años después de que el pequeño recibió una ola de críticas y bullying por pintarse las uñas y mostrarlas en su escuela. 

Todo comenzó el pasado 26 de octubre, cuando el hombre de Missouri, Estados Unidos, publicó un video donde expresaba:

“Durante el fin de semana, mi hijo Finley quería que le pintaran las uñas, así que se las pintamos.

El lunes, llegó a casa de la escuela y nos dijo que tres de los niños de su clase le dijeron que pintarse las uñas “es para niñas”.

Su publicación causó polémica en TikTok, recibiendo apoyo de un amplio sector, pero otros aseguraron que prácticas como pintarle las uñas a un niño de 6 años “podría confundirlo”.

Respondió Weaver a sus detractores: “Mi pregunta es ¿cómo no ven lo tonto que es hacer esas suposiciones y enfadarse porque un niño de 6 años tiene color en los dedos?, ¿no suena ridículo?”.

Moldes sociales dominantes, presión, imagen masculina y femenina, escenarios diferentes.

Finalmente, le dieron la razón: ¿tiene algo de malo pintarse las uñas? Abra bien los ojos.

Muchos estudiantes aquí en México, hoy, llevan figuritas de colores en los dedos. Y ni quién les diga algo.

-Pedro Díaz G.

Fabricio celebró XV años con chambelanes

Un joven de Comalcalco, Tabasco, desafió los estereotipos y celebró sus XV años con chambelanas, vestido y vals.

Fabricio siempre quiso bailar en sus quince primaveras con vestido azul, sueño que cumplió con la ayuda de su mamá y su hermana.

El quinceañero narró en sus redes sociales cómo logró la fiesta con la ayuda de su amorosa familia. Ágape de colores y algarabía.

En redes han aplaudido a la gente cercana a él por apoyarlo en su sueño de celebrar sus XV años, vestido de quinceañera con falda ampona y un escote strapless.

Su mamá y hermana financiaron el vestido y la fiesta, en la cual Fabricio lució feliz, pues se veía como siempre imaginó. 

Romper los géneros no es algo que agrade a la sociedad, así que luego de que el adolescente celebrara vestido de quinceañera, también recibió comentarios de burla, aunque en una sociedad que se precia de avanzada, la mayoría aplaudió su tan particular forma de romper los estereotipos y valoraron su determinación por vivir la vida como quiere. 

Aseguran que su atrevimiento ya creó una nueva moda para celebrar los XV años. Y varios ya quieren emularlo. Reiteramos: lo nunca visto. 

                     -Pedro Díaz G.