Histórico 1968: anticipaban señales de represión oficial

Los estudiantes dijeron que estaban preparados: formaron nuevos cuadros de dirigentes, en caso de que se hicieran detenciones en masa de los líderes; además, tenían nuevo equipo de difusión y papelería para echar andar en cualquier momento

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Histórico 1968: anticipaban señales de represión oficial

CIUDAD DE MÉXICO.

La respuesta del Consejo Nacional de Huelga (CNH) a la nueva postura del rector Javier Barros Sierra se formalizó. Desde la Facultad de Ciencias de la UNAM, lo primero que dijeron los estudiantes fue “que evidentemente la posición del rector está condicionada por presiones de que ha sido objeto por parte de las autoridades federales”.

El 11 de septiembre de 1968, el tema del Movimiento Estudiantil seguía siendo la información de mayor importancia para Excélsior. La reacción de los estudiantes fue la nota principal en la edición de ese día: “Huelguistas dan respuesta negativa al exhorto del rector”.

En esa nota periodística se lee que los estudiantes anticipaban señales de una represión del gobierno en su contra. Ese análisis de los estudiantes se dio en el marco de creer que la posición de Barros Sierra era por una presión oficial.

En el cuerpo de la nota firmada por Antonio Ortega, sobre este punto se lee: Indicaron (los estudiantes) que estiman que esas presiones externas van dirigidas a aislar el Movimiento Estudiantil y a facilitar una posible represión. Pero ante esa contingencia estamos preparados, pues ya hemos formado nuevos cuadros de dirigentes y contamos con nuevo equipo de difusión y papelería que podríamos poner a trabajar en cualquier momento, en diversos puntos de la ciudad, esto en caso de que se hagan detenciones en masa de los líderes.

De acuerdo con el boletín de prensa que el CNH hizo público como respuesta a lo declarado por Barro Sierra en la víspera, se establece que: “Los estudiantes hemos decidido seguir la huelga hasta que sea resuelto el pliego petitorio; que la huelga estudiantil constituye el centro de nuestro movimiento y la forma de presión más efectiva con que contamos, que consideramos positivos los párrafos del llamado del rector en los que denuncia la intromisión de manos extrañas gobiernistas; que los estudiantes universitarios denunciamos y rechazamos las presiones a que se somete a las autoridades de nuestra máxima casa de estudios”.

Es en este contexto de las posiciones encontradas entre el rector de la UNAM y el grupo del CNH membresía UNAM, cuando la atención y la acción del Movimiento Estudiantil da un giro y se planta en el ámbito universitario, más que en el politécnico, donde había comenzado 50 días atrás.

De acuerdo con la información firmada por el reportero Antonio Ortega, para dar a conocer la postura estudiantil se realizaron asambleas en 6 de las 11 escuelas y facultades de Ciudad Universitaria e informó que la asistencia fue escasa.

Según la información de Excélsior, en los actos, organizados por el CNH de la UNAM, hubo voces a favor de reanudar las clases, “sin retirar el apoyo a las demandas” contenidas en los seis puntos del pliego petitorio.

A su vez, la Coalición de Profesores de Educación Media y Superior Pro Libertades Democráticas se pronunciaron porque se mantuviese el movimiento y, desde luego de la huelga.

En la conferencia donde se dio a conocer la posición de los estudiantes respecto a lo dicho por Barros Sierra, se informó que el CNH había tenido el martes 10 de septiembre de 1968 un encuentro con el rector en sus oficinas, donde le hicieron saber que la huelga seguiría, no obstante su nueva posición de regresar a la normalidad.

También dijeron que al rector “le hicimos notar que el documento dado a la publicidad por él era confuso en muchos puntos”. El rector le dijo que si así lo veían no había sido su intención y les comentó a los estudiantes que posiblemente la confusión parte de las diversas interpretaciones dadas al documento.

“Le pedimos al rector que redactara un nuevo documento en el que se hiciera notar si opta en forma definitiva por el llamado a clases o acepta que continúe nuestro movimiento”, informaron los estudiantes a la prensa. A lo que Barros Sierra dijo que un plazo de ocho días podría dar respuesta.

Movimiento

De acuerdo con lo que los estudiantes dijeron hace 50 años y que fue publicado en Excélsior, el rector les dijo que el Movimiento Estudiantil “es justo, sin reconocer los errores de procedimiento, pero creo que debe de seguir”.

Debido al Movimiento Estudiantil y también al descontrol que se apreciaba en torno a la UNAM, por el mismo hecho, se empezó a manejar que Barros Sierra dejaría la Rectoría entre el 13 y 14 de septiembre de 1968, si no alcanzaba a meter a redil a los estudiantes. (Barros Sierra dejó la rectoría hasta el 20 de abril de 1970). El rector les dijo a los estudiantes:

“Por mi mente no ha pasado la idea de renunciar ante el rechazo de llamado a la normalidad; conviene recapacitar en los próximo días”, dijo sobre ese exhorto Barros Sierra.

En la nota periodística de Ortega, se lee que Barros Sierra salió al paso de otro rumor. El cierra de planteles universitario. Todo comenzó a las 11 de la mañana del 10 de septiembre, cuando el doctor Pablo Zierold, director de la Escuela de Veterinaria, comentó ante medio centenar de estudiantes, que en reuniones de directores con el recto, se dijo que en caso virtual de que la UNAM no entrase a la normalidad para el 13 o 14 de septiembre (de 1968), se correría el peligro de la intervención del Ejército en la UNAM, es decir, en la Ciudad Universitaria.

Respaldo

También en la primera plana de Excélsior de hoy hace 50 años se publicó el mensaje de solidaridad con el “despertar” de la juventud, que envió el Secretariado Social Mexicano, del Centro de Investigación y Acción Social y de la Universidad Iberoamericana, en donde se lee:

“Después de examinar la evolución de los actuales sucesos, en el contexto nacional e internacional, creemos nuestro deber comunicar a todos nuestros compatriotas nuestras reflexiones. El foco del conflicto se considera localizado en la edición superior, pero no podemos ver a ésta aislada de la sociedad. Las instituciones educativas involucradas están llamadas a ser centros de colaboradores y difusores de ciencia, técnica y auténtica cultura y no solamente fábricas de profesionistas. Por lo mismo tienen derecho a realizar su misión asumiendo la responsabilidad de su función de la comunidad nacional”.

El mensaje, entregado a los medios a través del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos), del que fue fundado y de cual por muchos años estuvo al frente José Álvarez Icaza –padre del Emilio Álvarez Icaza, que en 2018 llegó al Senado de la República por la coalición del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, aunque se declaró independiente–, indicaba:

“La dignidad de las personas se está viendo lesionada por la calumnia, el insulto, la represión violenta. Los valores que sostienen nuestra vida comunitaria son amenazados por la división de los ciudadanos que se ahonda cada vez más por razón del choque de mentalidad de generaciones, agravando esta situación el deseo de imponer como interés general lo que nos son puntos de vista de grupos o facciones”.

Desde Tokio, el secretario de Relaciones Exteriores de México, Antonio Carrillo Flores, declaró: “México cumplirá son sus compromisos olímpicos, a pesar de los alborotos estudiantiles”.

En un despacho acreditados a las agencias internacionales AFP y AP, el funcionario federal dijo entonces que la vida de la Ciudad de México es tan normal como en Tokio, donde son frecuentes los alborotos estudiantiles.

El canciller dijo desde la capital de Japón que muchos estudiantes mexicanos están dispuestos a presentar una buena imagen de su nación y su pueblo ante el mundo, con motivo de los Olímpicos.

Carrillo Flores comenzó el 10 de septiembre de 1968 una visita oficial de ocho días por Japón. Al ser recibido por su colega nipón, Takeo Miki, éste le preguntó al mexicano si en México no estarían interesado en importar redes, como las que utiliza la policía japonesa para protegerse con las pedradas lanzadas por los estudiantes. Ya que, dijo el canciller japonés, durante el Mayo Francés, las autoridades de ese país preguntaron por las características de esas redes.