“Hazle así a la bandera… ¡ondéala!”, soplan a alcaldesa interina de Cajeme en el Grito
La indicación, captada por el micrófono que permanecía encendido, hizo que la alcaldesa interina retomara el movimiento del lábaro patrio.

Por un instante, el protocolo cedió el paso a la espontaneidad. Desde el balcón del Palacio Municipal de Cajeme, Claudia Santacruz acababa de encabezar la ceremonia del Grito de Independencia. Frente a ella estaba la plaza, los asistentes y el lábaro patrio que había ondeado como parte de la ceremonia. Todo parecía seguir el libreto acostumbrado de una noche del 15 de septiembre.
Pero el micrófono seguía abierto.
Santacruz dejó de mover la bandera y la llevó nuevamente hacia el balcón. Fue entonces cuando, en medio de la solemnidad del momento y a través del equipo de sonido, se escuchó una voz que no parecía destinada al público.
Era Lucy Navarro, secretaria del Ayuntamiento.
Hazle así a la bandera, sí se pasea así, ondéala”.
La indicación, captada por el micrófono que permanecía encendido, hizo que la alcaldesa interina retomara el movimiento del lábaro patrio.
Y ahí estuvo la escena que rompió por unos segundos la formalidad del acto.
No fue una arenga adicional ni parte del discurso oficial. Tampoco estaba prevista como una intervención frente a los asistentes. Fue, simplemente, una indicación entre funcionarias que el sonido terminó convirtiendo en parte involuntaria de la ceremonia.
El episodio ocurrió después del tradicional Grito y antes de la interpretación del Himno Nacional Mexicano, cuando las autoridades permanecían en el balcón del Palacio Municipal. La instrucción se escuchó con claridad precisamente porque el micrófono de la presidenta municipal continuaba transmitiendo el sonido de lo que ocurría a su alrededor.
La escena tuvo ese ingrediente que suele transformar un momento protocolario en una anécdota: nadie parecía estar hablando para el público, pero el público terminó escuchándolo todo.
Del protocolo a la anécdota
Las ceremonias patrias suelen estar cuidadosamente ensayadas. Cada movimiento tiene su momento, desde la salida al balcón hasta la arenga, el repique de la campana y el ondear de la bandera.
En esta ocasión, una pequeña corrección terminó quedando registrada.
Santacruz había dejado de ondear la bandera antes de que concluyera ese momento de la ceremonia. Navarro se lo hizo notar desde el propio balcón y la alcaldesa volvió a moverla.
Lo que normalmente habría quedado como una indicación privada entre integrantes del equipo que acompañaba a la presidenta municipal terminó siendo audible para quienes seguían el acto.
El detalle, precisamente por su sencillez, llamó la atención.
No hubo que interrumpir la ceremonia ni modificar el programa. Después de aquel intercambio, el acto continuó con normalidad y llegó el momento del Himno Nacional, mientras las autoridades permanecían en el balcón.
La noche siguió su curso.
Pero el micrófono ya había dejado su propia huella en la celebración.
Una alcaldesa interina en una noche de tradición
Claudia Santacruz encabezó la ceremonia en calidad de alcaldesa interina de Cajeme. Su llegada al cargo ocurrió después de que el Cabildo aprobara la licencia solicitada por Javier Lamarque, quien se ausentará por un periodo máximo de 90 días.
Antes de asumir la presidencia municipal interina, Santacruz se desempeñó como directora del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Cajeme.
Su nombramiento fue aprobado durante una sesión extraordinaria del Cabildo con 22 votos a favor y uno en contra. El voto contrario correspondió a la regidora de Movimiento Ciudadano, Adriana Torres de la Huerta.
Así, la noche del 15 de septiembre representó también para Santacruz uno de sus primeros momentos de mayor exposición pública al frente del Ayuntamiento.
Y fue justamente durante uno de los actos más tradicionales del calendario cívico cuando una conversación que debía quedarse en segundo plano terminó llegando a los altavoces.