Fauna silvestre cae 73% a nivel global; América Latina sufre el peor golpe: WWF
Pese a la crisis, especies como la tortuga verde, el tigre salvaje, el atún aleta azul y el elefante de la sabana muestran una notable recuperación gracias a la conservación activa.

En su edición número 16, el informe Planeta Vivo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), titulado “La ciencia de la esperanza”, reportó este año un descenso promedio global de 73 por ciento en las poblaciones de fauna silvestre monitoreadas entre 1970 y 2022, en plena crisis por la pérdida masiva de biodiversidad conocida como la Sexta Extinción del Antropoceno.
Por región, América Latina y El Caribe registran una caída más pronunciada (95 por ciento), seguida de África (80 por ciento) y Asia-Pacífico (49 por ciento).
La pérdida y la degradación de los hábitats son la amenaza más grave para los animales, seguida de la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, las especies invasoras y las enfermedades.
Planeta Vivo analizó 35 mil 803 tendencias poblacionales de cinco mil 790 especies de vertebrados (anfibios, aves, peces, mamíferos y reptiles).
La reducción más fuerte en el conteo se presentó en los ecosistemas de agua dulce (-85 por ciento), en segundo lugar en los ecosistemas terrestres (-69 por ciento) y en tercer sitio los ecosistemas marinos (-59 por ciento).
Roberto Troya, director para Latinoamérica de WWF, comentó que el declive del 95 por ciento en las poblaciones de fauna en América Latina y El Caribe, "es una cifra profundamente preocupante para una de las regiones más biodiversas del planeta, que alberga seis países megadiversos y que tienen especies que no se encuentran en ningún otro lugar”.

Pero en contraste, indicó, "estos datos también muestran que nuestras acciones importan, ya que el trabajo que ha realizado el Fondo Mundial para la Naturaleza con sus aliados contribuyó a evitar pérdidas aún mayores de biodiversidad y a proteger ecosistemas y especies clave.
Esto nos da esperanza y nos impulsa a seguir actuando, con la resiliencia, determinación y colaboración necesarias para enfrentar los desafíos de nuestra región", manifestó.
No todo fue malo
María José Villanueva, directora de WWF México, señaló que en donde la gente puso manos a la obra, la vida silvestre regresó, como son los casos de éxito de la tortuga verde (Chelonia mydas), que fue reclasificada de "En Peligro" a "Preocupación Menor", en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), luego de 50 años de monitorear, cuidar y proteger sus nidos en 80 países.
El tigre (Panthera tigris), cuya población mundial en estado salvaje creció más de 70 por ciento entre 2010 y 2025, al pasar de tres mil 200 ejemplares a cerca de cinco mil 700, gracias a la creación de reservas naturales exclusivas, la reubicación de comunidades humanas y el combate a la caza furtiva con guardabosques fuertemente entrenados y equipados.
El atún aleta azul (Thunnus thynnus / Thunnus orientalis), del Océano Pacífico y el Océano Atlántico, que logró salir de su estado crítico, al borde de la extinción, para convertirse en una especie "Vulnerable", debido a la reducción significativa de las cuotas de captura, el aumento de la talla comercial, la vigilancia satelital y un riguroso sistema de inspectores a bordo.
Además, el Elefante de la Sabana Africana, (Loxodonta africana), que aunque sigue catalogado como "En Peligro", tiene poblaciones estables y en franco crecimiento al sur de ese continente, con la participación de las comunidades locales de Botsuana, Namibia, Zimbabue y Zambia, la creación de megasantuarios transfronterizos, reformas judiciales y mano dura conra el tráfico de marfil.

“El progreso ya está en marcha. No en todas partes, ni aún a la escala requerida, pero lo suficiente para demostrar que el cambio es posible. Juntos podemos traer la naturaleza de vuelta”, enfatizó María José Villanueva.
México
En las historias de esperanza que se registran en América Latina, el Informe Planeta Vivo ubica al jaguar (Panthera onca), como una especie que ha podido mantener sus poblaciones con el trabajo conjunto en Guatemala, México, Bolivia, Perú, Paraguay, Colombia, Ecuador, Brasil y Argentina, donde los agricultores y las comunidades están demostrando que producir y conservar pueden ir de la mano.
Otro ejemplo que se situa en nuestro país, es el de las aves marinas que anidan y se alimentan en las islas que rodean la Península de Baja California, y que eran afectadas por mamíferos introducidos, depredadores de la fauna nativa y que consumen vegetación en exceso.