EE.UU. prefiere el silencio y esperar respuesta de México sobre Rocha Moya
El investigador Raúl Benítez confió en que Estados Unidos esperará el fin del Mundial de Fútbol antes de actuar tras las acusaciones de funcionarios ligados al narco
Ante la controversia generada por las acusaciones hechas por un tribunal del Distrito Sur de Nueva York contra diez funcionarios y exfuncionarios mexicanos que presuntamente tendrían nexos con el crimen organizado, el gobierno de Estados Unidos prefiere guardar silencio y esperar a ver los resultados de las indagatorias de la Fiscalía General de la República (FGR).
Esto también considerando la cercanía con el arranque de la Copa Mundial de Futbol FIFA 2026, para la cual se necesitará reforzar la coordinación y cooperación entre las fuerzas de seguridad de México, Estados Unidos, Canadá, así como del mismo organismo deportivo internacional.
“Ellos no van a tensar los hilos mucho más porque se necesita mucha colaboración para el Mundial de fútbol, y tampoco quieren que venga público estadunidense a ver partidos y que sean agredidos por un público mexicano enardecido. […] No solo es el silencio de Trump, es de todo el gobierno federal de Estados Unidos. No hay declaración ni de Marco Rubio, ni del Consejo de Seguridad Nacional, ni de la Secretaría de Defensa o Guerra, nada. Están silenciados”.
De acuerdo con el doctor Raúl Benítez Manaut, investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, este comportamiento de los estadunidenses se debe a que “ven suficiente” las imputaciones compartidas por el fiscal Jay Clayton.
“Es mucho más poderosa una petición de la Fiscalía de Nueva York que emisiones de declaraciones presidenciales que además son contradictorias, porque un día dicen una cosa y otro día dicen otra. Entonces, con lo que hace el fiscal, ellos lo que quieren es que sea un tratamiento jurídico, no político”.
Sin embargo, el especialista apuntó que quién si ha estado manejando éste como un tema político ha sido la presidenta Claudia Sheinbaum aunque confió en que pronto terminará, “está haciendo discursos muy nacionalistas, ellos lo saben perfectamente y no quieren fricciones”.
“Se van a mantener en esa línea esperando a ver qué pasa con los 60 días que señala la ley de extradición entre ambos países. […] Creo que estos discursos nacionalistas mexicanos ya le van a parar un rato. Creo que la presidenta ya tocó fondo con su súper discurso del 5 de mayo, que fue demasiado exagerado”.
En tanto, previo al arranque del Mundial, apuntó Benítez Manaut en entrevista con Pascal Beltrán del Río para la Primera Emisión de Imagen Radio, ya hay presencia de agentes del FBI, de la CIA y de la DEA colaborando con personal de la FIFA en el marco de seguridad en Monterrey, Guadalajara y en la Ciudad de México, “aquí van a estar metidos hasta las canchas todas las fuerzas policiacas y de inteligencia de Estados Unidos antiterroristas”.
Pero, si las autoridades mexicanas al final no pueden acreditar las acusaciones contra los señalados “sí va a ser un problemón”, explicó Raúl Benítez toda vez que en Estados Unidos “la voz de un juez y de un tribunal cuenta muchísimo, mucho más que la del presidente”.
“Eso no lo van a permitir, ni el juzgado ni el Poder Judicial de Estados Unidos, eso está clarísimo. Ahí si habría muchas tensiones. Si los encarcelan en México, van a supervisar muchísimo con qué cargos, cuánto tiempo, dónde los van a poner para que no se escapen, para que no les den muchos beneficios. Y van a seguir insistiendo en mandárselos, por lo menos al gobernador Rubén Rocha y al senador que anda muy girito, que no quiere renunciar”.
Por ello, el investigador dijo esperar que la respuesta mexicana sea positiva a favor de la justicia estadunidense, “creo que estarían contentos mientras que les manden a uno o dos, pero tienen que ser el de deveras, el gobernador, no los de abajo”.
De acuerdo con la ley ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el año pasado, detalló Benítez, se podría leer que la justicia estadunidense no solamente va por frenar el trasiego de droga hacia su territorio; sino también por “la eliminación de los traficantes, así dice, la supresión completa del negocio incluidos los que lo realizan”.