Educación dual en México no garantiza empleo formal a egresados: estudio de la Ibero
Únicamente 28% de los egresados logra un empleo con seguridad social poco después de graduarse, mientras que las mujeres enfrentan una desventaja en las probabilidades de contratación

La formación dual, modelo que busca acercar a estudiantes de bachillerato técnico al mercado laboral mediante estancias de aprendizaje dentro de empresas, no está garantizando que los jóvenes obtengan un empleo formal al terminar sus estudios.
Un estudio de la Universidad Iberoamericana encontró que sólo 28% de las personas egresadas del Sistema de Educación Dual (SED) en Coahuila y Estado de México consiguió un empleo con seguridad social entre cuatro y seis meses después de graduarse.
La investigación, realizada por Jimena Hernández-Fernández, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (Centro INIDE) de la IBERO, y Erick Marsán, de TalentumMX, analizó a 307 egresados del modelo en ambas entidades.
El resultado más llamativo es que sólo 13% fue contratado por la misma empresa donde realizó su formación y, de ese grupo, apenas 34% contaba con seguridad social.
Es decir, pasar parte de la formación dentro de una empresa no necesariamente se traduce en un puesto de trabajo formal en ella.
El estudio advierte que, si la formación dual no conduce de manera consistente a empleos formales, su efectividad como estrategia de transición de la escuela al trabajo queda en entredicho.
MUJERES, EN MAYOR DESVENTAJA
La brecha es todavía mayor para las mujeres.
Entre las personas egresadas que consiguieron algún empleo, 63% fueron hombres y 37% mujeres. Cuando se considera únicamente el empleo con seguridad social, la diferencia aumenta: 71% hombres contra 29% mujeres.
El modelo estadístico utilizado por los investigadores encontró que ser mujer reduce 10.7 puntos porcentuales la probabilidad de conseguir un empleo formal.
En el Estado de México, la desventaja alcanza 12.8 puntos porcentuales.
Para los autores, esto implica el riesgo de que la formación dual, en lugar de reducir las desigualdades existentes en el mercado laboral, termine reproduciéndolas.
CAPACITARSE MÁS SÍ HACE LA DIFERENCIA
El estudio también identifica qué factores pueden mejorar las posibilidades de los jóvenes de incorporarse al mercado laboral.
El más relevante fue recibir capacitación adicional, particularmente cursos de idiomas.
Esta preparación incrementó en 29.2 puntos porcentuales la probabilidad de conseguir cualquier empleo y en 23.9 puntos la de obtener un trabajo con seguridad social.
En Coahuila, el efecto sobre la probabilidad de conseguir empleo llegó a 41.4 puntos porcentuales.
La duración de la estancia en la empresa también tuvo un efecto positivo: cada mes adicional de formación empresarial aumentó alrededor de 1.2 puntos la probabilidad de conseguir empleo y 1.1 puntos la posibilidad de ser contratado por la misma empresa.
En contraste, recibir una beca de la empresa o una certificación no mostró un efecto estadísticamente significativo en los escenarios analizados.
EL MODELO SIGUE SIENDO PEQUEÑO
La formación dual fue adaptada en México del modelo alemán y la Secretaría de Educación Pública (SEP) la reconoció como opción educativa en 2015.
Aunque su matrícula ha crecido cerca de 60% en años recientes, el modelo todavía representa apenas 2% de los más de cuatro millones de estudiantes de educación media superior.
Además, a diferencia del esquema alemán, en México no existen mecanismos equivalentes que establezcan de manera general obligaciones para las empresas, como el pago a los aprendices, mientras que las escuelas operan el modelo sin recursos adicionales, señala la investigación.
Los resultados tampoco son iguales entre entidades.
En Coahuila, donde existe una mayor presencia industrial, 50% de los egresados consiguió algún empleo y 44% obtuvo uno con seguridad social.
En el Estado de México, los porcentajes fueron de 40% y 23%, respectivamente.
También hay diferencias según la especialidad. Quienes estudiaron Electricidad y Electrónica tuvieron una probabilidad 23 puntos porcentuales mayor de emplearse que quienes cursaron carreras de servicios, mientras que quienes estudiaron Tecnología y Transporte tuvieron una probabilidad 15.6 puntos menor de conseguir un empleo formal.
UN MODELO QUE NO GARANTIZA LA TRANSICIÓN AL TRABAJO
La investigación llega en un contexto de elevada informalidad laboral. De acuerdo con los datos citados en el estudio, en agosto de 2026 55% de la población ocupada se encontraba en la informalidad, equivalente a 33.4 millones de personas.
Los jóvenes también enfrentan una posición particularmente vulnerable en el mercado laboral: las personas de 15 a 24 años representaron 33.4% de la población desocupada, alrededor de 629 mil personas.
Ante estos resultados, las autoras y autores plantean ampliar el acceso a capacitación adicional, prolongar la formación dentro de las empresas, incorporar la equidad de género como un objetivo central y ajustar la oferta de carreras a la demanda laboral de cada región.
El estudio, sin embargo, reconoce una limitación importante: no compara a quienes cursaron educación dual con jóvenes que no participaron en este modelo, por lo que sus resultados no permiten afirmar que la formación dual sea peor o mejor que otras modalidades educativas.
Además, los datos fueron levantados entre egresados de 2021, en un contexto todavía marcado por la pandemia de COVID-19.
Aun con estas limitaciones, el estudio pone en cuestión una de las principales promesas de la formación dual: que aprender dentro de una empresa facilite de manera efectiva el salto de la escuela a un empleo formal.