Dinna camina a Estados Unidos para salvar a su mamá
Dinna Rivera migrante venezolana de tan solo 21 años, decidió dejar atrás su amada Caracas para comprar medicinas para su madre

Con las primeras horas del día bajo la protección de la noche, cientos de migrantes de diversas nacionalidades, buscan la manera de alejarse de la frontera de México con Guatemala.
Cada uno en su mochila trae una historia, trae las ausencias de sus seres amados que en ocasiones les hacen derramar lágrimas y arrepentirse de estar en una nación donde algunos habitantes, no los respetan, los llaman invasores, no importando que solo estén de paso por sus municipios.
Dinna Rivera de tan solo 21 años, decidió dejar atrás su amada Caracas, Venezuela, decidió dejar a sus hermanos, padres y abuelos por un solo motivo, ayudar a que su mamá, quién sufre de un tumor canceroso qué la imposibilita físicamente y le mangua su salud conforme pasan los días.
“Mi mamá es sobreviviente de un tumor y ya llevamos como tres años en esa situación, mi mamá convulsiona no se consiguen los medicamentos y si se consiguen Super caros y eso me obligó a salir del país, porque mi mamá tiene una condición de salud muy fuerte y no conseguimos medicamentos y si lo conseguimos lo conseguimos costoso, mi papá es un hombre que gana el sueldo mínimo no nos alcanza y bueno tome la decisión por mi familia, por mis hermanos para que tengan un mejor futuro, pero la verdad que está travesía ha sido demasiado fuerte”.
TAPACHULA.
Dinna es la menor de la familia de cinco integrantes, la situación económica que se vive actualmente en Caracas, no es deseable para nadie, sobre todo en el aspecto económico, donde se gana en bolívares y se gasta en dólares.
“Mi papá gana el salario mínimo que es de 130 bolívares (254 pesos mexicanos), eso no, nos alcanza para nada, los medicamentos de cáncer son carísimos, a veces para comprarlos debemos dejar de comer una semana, bueno comemos lo poco que se pueda para comprar las medicinas de mi mamá”.
Esos gastos que generan la enfermedad de su mamá la llevaron a tomar la decisión de viajar hasta Colombia para iniciar su viaje desde principios de septiembre. A través de la aplicación CBP One vio la ruta a seguir, hasta llegar a la selva de Darién, donde conoció a una familia, la mayoría de mujeres con las cuales inició su viaje con destino a México.
En más de 35 días de viajar por Centroamérica, Dinna ha conocido la esencia de algunas autoridades que los extorsionan, sobre todo en Honduras, Guatemala y México, dónde el dinero y el acoso sexual, es parte de la idiosincrasia de las policías en estos países.
En México las cosas no son distintas, las autoridades, aquellas que tienen que velar por la seguridad de los migrantes, como los que trabajan en el Instituto Nacional de Migración (INM), les violan todos sus derechos.
A decir de Dinna Rivera en su tránsito por Chiapas y parte de Oaxaca, los funcionarios del INM y de la Guardia Nacional los obligaban a bajarse de los autobuses o transporte para que caminaran.
“Nos dicen qué agarremos nuestras maletas y nos vayamos, que ellos no nos dan información, que nos vayamos, que nos vayamos que agarremos nuestras maletas y caminemos, que yo no nos quieren ver en carro, que ellos la única forma que nosotros transitamos en su país es caminando, que yo no los quieren ver en transporte público”.
La búsqueda del sueño americano no ha sido nada fácil para Dinna que a cada paso que da por territorio nacional, el recuerdo de su mamá, le da la pauta para seguir enfrentando los peligros de un país, llamado “el infierno de la migración”.
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