De la milpa al diamante: las mujeres mayas que batearon los estereotipos de género

Desde hace una década, en la comunidad de Hondzonot, Tulum, las Diablillas Mestizas desafían roles de género y el machismo practicando softbol.

El equipo confecciona sus propios uniformes utilizando el hipil y fustán tradicionales, además de jugar descalzas en el campo.
El equipo confecciona sus propios uniformes utilizando el hipil y fustán tradicionales, además de jugar descalzas en el campo.Ernesto Méndez

Tulum, Quintana Roo.- Desde hace 10 años, en el corazón de la pequeña comunidad maya de Hondzonot, se gestó una revolución contra los usos y costumbres, el machismo, la discriminación y la falta de oportunidades hacia las mujeres.

La lucha por cambiar las reglas que establecían que ellas solo se debían dedicar a cuidar a los hijos, hacer tortillas, bordar y trabajar en la milpa hoy es un símbolo de orgullo para este pueblo originario fundado en la selva indómita de Quintana Roo, después de la persecución por la llamada Guerra de Castas (1847-1901).

El legado ancestral de rebeldía, determinación e identidad permitió a las mujeres de Hondzonot consolidar el equipo de softbol de las Diablillas Mestizas, que al principio eran llamadas “las mandonas”, porque no aceptaron un “no” como respuesta de abuelos, padres, hermanos o esposos para practicar este deporte muy parecido al beisbol.

Adelaida May Canche, jardinera central de las Diablillas Mestizas de Hondzonot.
Adelaida May Canche, jardinera central de las Diablillas Mestizas de Hondzonot.Ernesto Méndez

“Una historia como la nuestra no sucedió de la noche a la mañana, ha llevado muchos tropiezos, pero también muchas satisfacciones que nos han permitido salir adelante”, aseguró emocionada Mirna Jazmín May Tuyub.

La capitana de la escuadra femenil recordó que las primeras jugadoras de las Diablillas Mestizas, que abrieron el camino para las demás mujeres de Hondzonot y pueblos aledaños, se daban el tiempo para entrenar, convivir y tener un rato de sano esparcimiento, después de cumplir con sus tareas domésticas.

“La verdad me siento muy orgullosa de representar a todas estas mujeres que se la han rifado desde hace 10 años, muchas llegaron cuando eran apenas unas niñas de 11 años”, reveló.

Ernesto Méndez

Legado que trasciende

Yaneli del Rosario May Uh es ya la tercera generación de las Diablillas Mestizas de Hondzonot, luego de seguir los pasos de su abuela y su mamá, que en su momento desafiaron los estereotipos y los roles de género tradicionales de la comunidad.

“A muchas personas no les gustaba, decían que el softbol solo era para perder el tiempo, porque aquí en nuestro pueblito las mujeres únicamente debían costurear, tortear o ir a la milpa”, relató la cácher de las Diablillas Mestizas.

Una característica que identifica a este equipo maya es que juega con su vestimenta tradicional, el hipil o huipil de flores, y el fustán, que es un fondo de encaje blanco.

Ernesto Méndez

Reconocimiento internacional

Los grandes triunfos de esta escuadra femenil y su historia inspiradora de resistencia, autonomía y orgullo han dado la vuelta al mundo.

Personalidades como el beisbolista profesional cubano-mexicano Randy Arozarena, jardinero izquierdo de los Marineros de Seattle, han llegado hasta aquí para conocerlas y convivir con ellas.

“Las Diablillas dieron el ejemplo, sembraron la semilla en las comunidades mayas y pusieron el nombre de Hondzonot en el mapa de México”, celebró Pío Jiménez, representante del equipo.

Su entrenador de origen cubano, Iván Penié, resaltó las virtudes de las jugadoras que las hacen ganar en el diamante donde se paran: un centro de gravedad bajo, fuertes y muy rápidas.

“Con un poco de técnica, los contactos, como ustedes lo vieron, mejoran, porque tienen fuerza y además son ágiles, son muy rápidas”, explicó.

Y vaya que las Diablillas Mestizas son veloces. ¿El secreto? Juegan descalzas, como están acostumbradas a andar en el día a día en Hondzonot.

“Yo creo que ya los callos nos defienden, jajajajajaja”, declaró divertida la capitana Mirna Jazmín May Tuyub.