Día de Muertos: La Iglesia católica explica el sentido del 1 y 2 de noviembre

La Iglesia católica precisó que el 1 de noviembre (Todos los Santos) se recuerda a quienes ya están ante Dios, mientras que el 2 de noviembre (Fieles Difuntos) se dedica a las almas en proceso de purificación.

Ofrenda de Día de Muertos con retratos familiares, flores de cempasúchil, veladoras, calaveritas, fruta y pan de muerto.
La ofrenda de Día de Muertos incluye fotografías y alimentos para recordar a los seres queridos que fallecieron.ChatGPT

Este domingo, la Iglesia católica explicó las conmemoraciones dedicadas a los difuntos.

De acuerdo con la descripción, el 1 de noviembre se recuerda a todas aquellas personas que han fallecido y que, con base en la creencia católica, ya se encuentran ante la presencia de Dios, hayan sido o no canonizadas.

Es por ello que la festividad del 1 de noviembre se denomina la solemnidad de Todos los Santos, pues "todos estamos llamados a la santidad".

En cambio, el 2 de noviembre se dedica a recordar a los fieles difuntos; es decir, a todas aquellas personas fallecidas cuyas almas aún no se encuentran en presencia divina.

Ambos festejos se fundamentan en la esperanza más grande que Jesús dejó a sus seguidores: la resurrección. Orar por los difuntos posibilita "confiar a Dios su vida" para que sean recibidos por él, abundó la explicación difundida a los medios de comunicación.

"Al ofrecer una misa por ellos o mencionarlos en nuestra oración, procuramos su bien y creemos que la muerte no destruye la comunión que nos une en Cristo", remarcó el mensaje.

El vínculo entre las personas vivas y fallecidas llega a ser tan grande que incluso las plegarias son de gran ayuda para quienes han partido antes que nosotros, destacó la explicación religiosa.

"Nuestras existencias están profundamente relacionadas y podemos ayudarnos incluso más allá de la muerte. Seguimos poniendo sus nombres ante Dios porque siguen siendo personas amadas, por quienes podemos interceder. Esta esperanza deja espacio para las lágrimas, pues la fe no exige apresurar el duelo ni ocultar la tristeza. Quien pierde a su madre, a su esposo, a un hijo o a un amigo necesita tiempo y compañía; necesita hablar de esa persona sin sentir que incomoda y reconocer cuánto le duele su ausencia", acentuó la Iglesia.

Luego de puntualizar en qué consisten ambas solemnidades, la Iglesia invitó a las personas creyentes a rezar por aquellos a quienes nunca conocieron y que murieron solos, sin una familia que los recuerde, ya que "la comunión de la Iglesia nos permite reconocernos como hermanos y pedir también por su descanso".

Finalmente, la Iglesia comentó que, en estas fechas, ir al panteón, llevar flores al sepulcro o ver fotografías en las que aparece el ser querido son algunas de las maneras en que en México, por ejemplo, se demuestra el lugar y el valor que la familia sigue otorgando a la persona fallecida.