Desperdician la comida cuatro de cada 10 mexicanos
La startup Cheaf destaca que lo que más se desecha es alimento cocido, frutas y verduras, le siguen pan, lácteos y huevos

En México, nueve de cada 10 personas consideran que el desperdicio de alimentos tiene un impacto ambiental alto; sin embargo, cuatro de cada 10 tira comida a la basura, por lo menos una vez por semana, y lo que más se desecha es comida cocida y sobrantes, frutas y verduras, le siguen pan, lácteos y huevos, en menor medida carnes y pescado, de acuerdo con el hallazgo de la startup Cheaf.
Durante la presentación del segundo informe Percepción del Desperdicio de Alimentos en América Latina 2026, Kim Durand, fundador de Cheaf, aseguró que el principal hallazgo es que la conciencia ya no es un problema, porque hay claridad de ello en la región, ya que 91% de los encuestados lo ve como una problemática al menos relevante y 19% la percibe como crítica.
Además, dijo, las personas saben que esta acción tiene consecuencias ambientales, sociales y económicas, pero esto no cambia las decisiones al cocinar o al comprar.
Un 59.3% de personas encuestadas en México, Colombia, Chile y Argentina dijeron que la principal razón por la cual descartan alimentos es porque se descompone antes de que pase del plato a la boca. En el país 56.7% lo hace por esa causa.
México es uno de los países con más gente que califica el desperdicio como “muy relevante” (43.4%) y reconoce el costo ambiental, ya que 91.8% considera que tirar comida a la basura tiene una contribución alta o media en las emisiones de dióxido de carbono y desperdicio de agua, esto por arriba del promedio regional (88.5%).

Aun así, cuatro de cada 10 personas (42.6% desecha alimentos al menos una vez por semana, sólo por debajo de Chile (49.9%) y muy por encima de Argentina, el más cuidadoso con 26%. Colombia queda intermedio, con 34.7 por ciento.
El también CEO de Cheaf (la plataforma que conecta comercios con excedentes de alimentos con consumidores) señaló que de entre los descuentos, el 2x1 es el que más impacto tiene sobre la decisión de compra, “el usuario reconoce que la promoción les lleva a comprar más alimentos de los necesarios, es decir… es un precio reducido a aprovechar, voy a comprar de más… el 2×1 puede generar un riesgo de sobrecompra” y por lo tanto, de mayor descarte.
En contraste, los encuestados señalaron que para reducir el desperdicio se necesitan incentivos (descuentos), tanto para los hogares, como para los supermercados, por ejemplo, indicó Durand, 37% dijo estar de acuerdo en comprar algún producto con descuento cerca de su fecha de caducidad para que no se desperdicie.
Respecto del dinero, a nivel regional 62.3% cree que pierde 10% o menos del valor de sus alimentos cada mes. En México, sólo 25.8% de los encuestados calcula una pérdida menor a 5%, frente a 40.6% en Argentina.
Durand aseguró que para el presupuesto de las familias, los alimentos son cada vez más relevantes y desperdiciar comida significa también desperdiciar dinero.
Por eso creemos que rescatar alimentos, acceder a productos con descuento o encontrar alternativas para aprovechar excedentes puede generar un círculo virtuoso, las personas ahorran, los comercios recuperan valor y, al mismo tiempo, evitamos que alimentos que todavía pueden consumirse terminen en la basura”.
La edad es otro factor que incide en el desperdicio en la región. Más de la mitad de quienes tienen entre 18 y 24 años en los cuatro países encuestados (52.3%) tira comida al menos una vez por semana, en cambio lo hacen sólo tres de cada 10 personas de 45 a 54 años. En el grupo más joven, apenas 5.6% dice no desperdiciar nunca. El estudio apunta que a menor edad, mayor el descarte.
Mientras en AL frutas y verduras encabezan el desperdicio, con 55.8%, seguidas de la comida cocida y los sobrantes, con 54.4%, en México ocurre al revés, 61.7% identifica las sobras y comida preparada como los alimentos que más desperdicia respecto a 51% de frutas y verduras.
En la región, 59.3% señala que los alimentos se descomponen antes de ser utilizados; 37.4% dice cocinar de más y no consumirlo y 18.8% menciona que los productos llegan a su fecha de vencimiento, el problema está estrechamente ligado con conservación y planificación.

Otro de los hallazgos del reporte es que casi seis de cada diez personas (59.6%) considera que en su país no hay información suficiente para dimensionar el problema del desperdicio de alimentos. No siempre sabe cuánto pierde ni qué alternativas tiene, tampoco confía en las campañas como salida, pues sólo 9.5% las menciona entre las medidas que deberían priorizarse.
Además de la falta de información, Durand sostuvo que hacen falta de facilitadores, porque “una cosa es saber que desperdiciar alimentos está mal y otra es contar con herramientas para actuar distinto”.
Sobre a quién le toca resolver el problema, 74% señala a los supermercados y grandes cadenas, muy por encima de gobiernos (33%) u hogares (37%); pero sólo 4.6% dice saber si existen leyes contra el desperdicio en su país, y 82% no considera claras las reglas para donar o rescatar alimentos antes de que se pierdan.