Desdeñan cursos del INE sobre violencia política de género; acuden sólo 17 y 7 terminan capacitación
A partir de septiembre, el órgano electoral implementará de manera formal dos programas enfocados en la reparación del daño a las víctimas y la transformación de conductas en los agresores

Durante los últimos cinco años, el Instituto Nacional Electoral (INE) construyó un entramado de reglas para prevenir, investigar y sancionar la violencia política contra las mujeres.
Creó el Registro Nacional de Personas Sancionadas, impulsó la llamada "3 de 3 contra la violencia", obligó a los partidos a modificar sus estatutos y fortaleció los mecanismos de denuncia.
Ahora pretende dar un paso distinto: reconoce que castigar ya no es suficiente.
Como parte de una nueva estrategia para prevenir la reincidencia, el INE pondrá en marcha dos programas permanentes dirigidos tanto a mujeres que han sufrido violencia política en razón de género como a quienes han sido sancionados por ejercerla, con el propósito de romper el ciclo de la violencia desde sus dos extremos: la reparación del daño y la transformación de las conductas agresoras.
El origen: el caso del Martes del Jaguar
La decisión deriva de la sentencia SRE-PSC-47/2023 del Tribunal Electoral, emitida tras el caso de las transmisiones del programa Martes del Jaguar, en las que se acreditó violencia política de la gobernadora Layda Sansores contra diputadas federales, mediante expresiones sustentadas en estereotipos de género que menoscababan sus derechos político-electorales.

Además de las sanciones, el Tribunal ordenó al INE diseñar talleres para que las víctimas recuperaran las herramientas públicas y políticas que les fueron arrebatadas y programas de reeducación para quienes ejercieron la violencia.
La puesta en marcha de estos talleres, ya como programas oficiales, será a partir de septiembre próximo. Antes de institucionalizar ambos programas, el Instituto realizó una prueba piloto en octubre de 2025.
En el programa de reeducación participaron 17 hombres provenientes de distintas entidades y ámbitos de la vida pública; siete concluyeron satisfactoriamente el proceso. Paralelamente, 58 mujeres participaron en el programa de reempoderamiento y 39 terminaron todas las actividades.
La experiencia sirvió para construir la Estrategia para la Prevención y Atención de la Violencia Política contra las Mujeres 2026-2031, que ahora convierte esos ejercicios en una política permanente del Instituto.

Sanar el liderazgo: apoyo integral a las víctimas
El diagnóstico del INE parte de una premisa poco explorada: la violencia política no termina cuando concluye un juicio. Sus efectos permanecen durante años y suelen traducirse en autocensura, pérdida de confianza en las instituciones, ruptura de redes de apoyo, abandono de espacios de liderazgo e incluso el retiro definitivo de mujeres de la vida política.
Por ello, sostiene que la reparación debe atender dimensiones emocionales, sociales, comunitarias y políticas, y no únicamente las consecuencias jurídicas.
Con esa lógica fue diseñado el Programa para el Fortalecimiento a la Autonomía y Liderazgo de las Mujeres Víctimas de Violencia Política, que no funcionará como un curso tradicional, sino como un proceso de rehabilitación con enfoque transformador.
Tendrá una duración de 58 horas distribuidas en 23 sesiones semipresenciales y cinco módulos: Encontrarnos y Reconocernos; Lentes para reconocer la violencia y actuar para afrontarla; Narrando historias desde la autonomía y el poder personal; Fortalecimiento de nuestras capacidades y habilidades y Construyendo cambios.
Podrán participar mujeres que hayan ocupado cargos de elección popular, desempeñado funciones en sistemas normativos indígenas, militado en partidos políticos nacionales o locales, o participado por la vía independiente. Incluso no será necesario haber presentado una denuncia por violencia política para incorporarse al programa.
El acuerdo señala expresamente que el objetivo no es adaptar a las mujeres a un sistema político que ha sido violento y excluyente, sino fortalecer su autonomía, reconstruir su identidad como sujetas políticas, generar redes de apoyo y dotarlas de herramientas para resistir y transformar esas estructuras. Para ello utilizará enfoques de teoría feminista, teoría crítica, perspectiva de género, pedagogía feminista, metodología participativa y un modelo centrado en las víctimas.
Desmontar el patriarcado: el reto de los agresores
El segundo eje de la estrategia está dirigido a quienes ejercieron violencia política.
El Programa de Reeducación Integral para la Transformación de Conductas y Prácticas que Generan y Reproducen Violencia Política contra las Mujeres consta de 24 sesiones y 60 horas de trabajo distribuidas en tres módulos: Personalizar, Politizar y Formular estrategias.
Está dirigido principalmente a hombres con sentencia firme por violencia política, personas inscritas en el Registro Nacional de Personas Sancionadas e incluso a actores políticos que, de manera voluntaria, deseen participar como medida preventiva.
Más que explicar el marco legal, el programa pretende que los participantes cuestionen la construcción de la masculinidad patriarcal, identifiquen los privilegios de género que influyen en su comportamiento político, desmonten estereotipos y asuman compromisos personales para evitar nuevas agresiones.
Para ello se utilizarán metodologías de educación para la paz y los derechos humanos, terapia de reencuentro, modelos experienciales y de reeducación, así como perspectivas sobre masculinidades.
Con estos programas, el INE busca consolidar una política que trascienda la sanción administrativa o judicial. La apuesta institucional consiste en que la prevención de la violencia política no sólo dependa del castigo a quienes la ejercen, sino también de fortalecer el liderazgo de quienes la padecieron y modificar las conductas que históricamente han reproducido la exclusión de las mujeres en los espacios de decisión.