Sucesión en la UNAM: Daniel Trejo Medina, propuestas con los pies en la tierra

Sin sentirse en desventaja frente a rectorables más reconocidos en la UNAM, el profesor de asignatura plantea vincular el mundo real con la academia y la investigación; un gran pendiente, el salario de los docentes, reconoce

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Daniel Trejo, aspirante a la Rectoría de la UNAM

Ajeno a la grilla interna que implica buscar la Rectoría de la UNAM, Daniel Trejo Medina, profesor de asignatura en la Facultad de Contaduría y Administración, no se siente en desventaja frente a los otros 16 aspirantes que han tenido en sus manos parte del gobierno de la institución.

Ellos son o han sido responsables de dependencias académicas e incluso tienen la experiencia de haber participado en otros procesos de sucesión, como Leonardo Lomelí, secretario general; Sergio Alcocer, exsubsecretario para América del Norte de la Cancillería, y Héctor Hernández Bringas, excoordinador de Planeación, Presupuestación y Evaluación.

Yo lo veo como una ventaja, yo no me siento en ninguna desventaja de ellos. Francamente todos son excelentes profesionistas, pero tengo una ventaja: no nada más he trabajado para la Universidad y para otras universidades, sino que he sido miembro de comités técnicos, académicos, de consejos, he creado materias. Haber trabajado en múltiples universidades, en múltiples países y en la Universidad me da un panorama diferente”, aseguró.

Dice que ser ingeniero, administrador y abogado le permite, además, observar las reformas que se requieren, pero con los pies en la tierra.

Uno no puede prometer cosas que son irreales; como científicos, como académicos, tenemos que tener datos duros para tomar decisiones duras, entonces esa ventaja de poder optimizar, poder planear y tener muy claro que sí se puede hacer, sin violar el estado de Derecho, creo que pocos los pueden entender. No es lo mismo ser un oftalmólogo, por ejemplo, que tener una administración no nada más de estudio, sino haberla practicado en empresas mexicanas, empresas internacionales con diferentes culturas, con muchos retos”, destacó.

En entrevista con Excélsior, en la Facultad de Contaduría y Administración, donde imparte clase, Trejo Medina explicó que su propuesta vincula el mundo real con la academia y la investigación, lo que compone una triple hélice.

En la iniciativa privada uno o gana o pierde dinero. En la Universidad uno toca vidas, y si uno no ilumina vidas para transformar a la sociedad, no sé qué hacemos. No podemos desperdiciar la vida de los alumnos, de los investigadores, de los académicos y de los administrativos en cuestiones que no son sustantivas, entonces tenemos que alinearlo para brindar un valor a la sociedad. Aquí no se trata de hacer dinero, se trata de hacer una mejor sociedad y, alineado con esto, tenemos que formar líderes.

Hay que retomar ese liderazgo en el sentido  de ‘a ver universitarios, ustedes tienen una responsabilidad de líderes sociales. Pueden ser empresarios o no, pueden ser grandes funcionarios públicos o no, pueden ser grandes artistas o no, pero tienen que ser líderes para la sociedad, porque la sociedad es la que nos mantiene, entonces tenemos una corresponsabilidad. Más allá de la misión de la Universidad de formar profesionales y técnicos para mejorar del tema de investigación y cultura, es transformar al país y regresarle esa certeza”, explicó.

Como representante de los 28 mil profesores de asignatura de la UNAM, reconoció que el tema de sus salarios es un problema que se tiene que atender.

Estar sentado con los profesores de asignatura me hace muy próximo a su dolor, a su sentir. Comprendo muy puntualmente qué hace falta y qué podemos mejorar, sin prometer algo que no se va cumplir, pero siempre buscando el desempeño y la trayectoria académica, y también la retribución económica al profesor, eso es bien importante.

Muchos de los profesores que somos de asignatura lo hacemos por el amor a la Universidad, no esperamos una retribución. Desafortunadamente no todos tenemos ese privilegio y hay muchos profesores que, literal, viven de dar una cátedra. Si uno ve el ingreso de un profesor, francamente es muy bajo y la verdad es que sí requieren una mejora en ello. Hay que encontrar maneras de cómo tener un beneficio, aunque la Universidad ha establecido ciertos programas que les dan un ingreso superior; hay que empezar un poco, pero no es un cambio inmediato. El que prometa que lo va cambiar en un rectorado, no es cierto; es un problema de políticas nacionales que se tiene que trabajar desde los diputados para poder conseguir más presupuesto”, aclaró.

Refirió que su compromiso como docente es proveer habilidades a los unamitas para que alcancen su máximo potencial, con énfasis en habilidades de emprendimiento, liderazgo, cultura y deporte.

Contó que entre sus proyectos está crear un hospital universitario.

Cómo es posible que tengamos trabajo social, psicología, tantos dignos odontólogos y médicos sin tener un hospital universitario; cualquier
universidad de primer mundo lo tiene y son los mejores hospitales, entonces hay que
hacerlo”, indicó.

UNIDAD EN TORNO AL RECTOR

El también profesor de la Facultad de Derecho tiene claro que la elección presidencial de 2024 va a causar una “enorme presión” contra la Universidad, que deberá manejarse bajo el amparo de la autonomía universitaria.

La Universidad es el microcosmos del país, los paros posiblemente se vengan, pero hay que entender que muchos de estos paristas están pagados por partidos políticos, literal, que tienen intereses de desestabilizar a una Universidad. Entonces la Universidad tiene que mantener su unidad una vez elegido el rector que quede, tiene que estar unida.

Tenemos que ser autónomos, coadyuvando a la sociedad, defendiendo la democracia, defendiendo el estado de Derecho y buscando el bien de la sociedad; es decir, la labor de la Universidad es ser testigo del sano desarrollo y brindar los elementos para que esto se genere”, insistió.

Consideró que la relación de la Universidad con los diferentes gobiernos debe ser cordial y de mucho diálogo.

Hay que establecer los puentes, respetando lo que corresponde a la autonomía de la Universidad y respetando la atribución de la autoridad federal correspondiente. O sea, nosotros no podemos, como Universidad, incidir en algo que no nos compete, no es nuestra atribución, pero tampoco otras autoridades pueden subirse a la atribución de la UNAM”, manifestó.

DARÍA LA PIEL Y EL CUERPO POR LA UNAM

Entre los temas que más le preocupan al profesor de asignatura que quiere convertirse en rector de la máxima casa de estudios se encuentran el de la inseguridad que se vive al interior de los campus.

Sin importar si es políticamente incorrecto, advierte que el personal de vigilancia no está capacitado y que se les tienen que dar elementos.

Es un tema muy político y digamos que no quieren pagar el precio. Uno de los atributos que podría decir, es que yo puedo pagar el precio de lo que se tenga que pagar, porque la Universidad es más grande que el rector y el rector tiene que estar dispuesto a dar su cuerpo, su piel para defender lo que es la Universidad”, expuso.

En su calidad de egresado de la Universidad Nacional que ejerce su derecho de participar en el proceso de sucesión, concluye que daría la vida por la UNAM, porque es lo que es gracias a su paso y permanencia por sus aulas.

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