Castigos 'suaves' devoran especies; películas detonan demanda

El trasiego ilegal de vida animal y vegetal es la principal causa de la extinción, alertan especialistas; entre más raro se considera el espécimen es más valioso

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CIUDAD DE MÉXICO.

La falta de sanciones rigurosas permite que se siga traficado flora y fauna silvestre, delito que se ha convertido en una de las principales causas de extinción de las especies.

Al no estar tipificado como grave en el Código Penal Federal, el tráfico de especies alcanza fianza y los infractores pueden quedar en libertad.

De acuerdo con cifras de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), de enero de 2013 a marzo de 2018 se han asegurado 58 mil 421 animales de vida silvestre en el país.

Tan sólo en lo que va del año la dependencia reportó un aseguramiento de cinco mil 923 ejemplares, de los cuales tres mil 303 (56%) son animales exóticos.

Cifras reflejadas en los Informes de Labores de la dependencia revelan que en cinco años (de 2013 a 2017) la Profepa ha remitido a 216 personas al Ministerio Público federal por delitos contra la vida silvestre, pero la dependencia no reporta la cifra de los consignados y quiénes salieron libres bajo fianza.

Al respecto, el doctor Gerardo Ceballos González, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM y especialista en conservación de la naturaleza, señala que el tráfico de especies está creciendo en México y en todo el mundo, porque se ha convertido en una práctica muy lucrativa para la que no existe una legislación con sanciones severas.

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Moda dañina. La moda impuesta por algunas películas animadas expone a especies a ser capturadas por los traficantes.

La gente quiere tener culebras, lagartijas, ranas y aves, entre más raro se considera más valioso (…) existe la legislación y existen acciones, pero no son suficientes, las acciones no son lo suficientemente sólidas o la ley no se aplica correctamente”.

Aunado a ello, la moda impuesta por algunas películas animadas expone a especies, como los peces payaso y cirujano; y el guacamayo azul.

La guacamaya azul es originaria de Brasil, Bolivia y Paraguay; sin embargo, en México se ha puesto en boga como mascota exótica tras la película de animación Río.

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El pez payaso, de los corales Indo-Pacífico, ahora es una especie protegida después de que se volviera popular tras la película Buscando a Nemo.

Lo mismo ocurrió con el pez cirujano, una especie que habita en el océano Índico y que ahora se encuentra en los acuarios y las peceras de casas tras su éxito en las pantallas con Buscando a Dory.

NO ES GRAVE

El Código Penal establece como delito el tráfico, captura, posesión, transporte, acopio o introducción de especies de vida silvestre en México. Sin embargo, al no ser tipificado como un delito grave alcanza fianza y con ello la libertad del infractor.

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Riesgos. Especialistas advierten que la falta de conocimiento de la especie puede llevar riesgos.

El doctor Ceballos González considera necesario que las leyes en México tengan sanciones más severas para poder frenar el tráfico de ejemplares protegidos.

Habría que entender que hay mafias muy poderosas, delincuencia organizada en el tráfico de especies y seguramente, en algunos casos, habrá colusión con alguna autoridad.

Por otro lado, están los vacíos en la legislación en México (…) hay sanciones, pero se tiene que volver un delito grave para que la gente no pueda salir bajo fianza”, expresó.

El artículo 420, fracción IV, establece una pena de uno a nueve años de prisión y una multa de 300 a tres mil días a quien “realice cualquier actividad con fines de tráfico, o capture, posea, transporte, acopie, introduzca al país o extraiga del mismo, algún ejemplar, sus productos o subproductos y demás recursos genéticos, de una especie de flora o fauna silvestres”.

Asimismo, la Ley General de Vida Silvestre y la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente establecen medidas de seguridad cuando hay daños a ejemplares de la vida silvestre o no se cuenta con los documentos que comprueben su legal procedencia.

Entre las medidas a aplicar se encuentran amonestación escrita, multa mínima de 20 hasta 75 mil veces la Unidad de Medida y Actualización, clausura de instalaciones que den lugar a la infracción respectiva, arresto administrativo hasta por 36 horas, decomiso de los ejemplares, o la suspensión o revocación de las concesiones, licencias, permisos o autorizaciones correspondientes.

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 DECOMISOS

De acuerdo con las cifras de la Profepa, de 2013 a la fecha el mayor aseguramiento de ejemplares de la vida silvestre se dio en 2016, con 16 mil 774 animales. Ese año, la dependencia federal puso a disposición del Ministerio Público Federal a 29 personas por delitos contra la vida silvestre.

El segundo decomiso más fuerte ocurrió en 2013, con 11 mil 752 ejemplares asegurados y 73 personas remitidas ante el MP. Para el presente año las estadísticas recabadas hasta el último día de marzo indican que la cifra ya asciende a cinco mil 923 ejemplares asegurados.

Los sitios donde se realizó la mayor cantidad de aseguramientos de ejemplares son Sinaloa, con tres mil 28; la zona metropolitana del Valle de México, con mil 313; el Estado de México, con 671; Morelos, 360; Jalisco, 380, y Puebla, 447.

La red del tráfico de animales exóticos comienza con los cazadores, involucra a transportistas, comerciantes y, en algunos casos, a funcionarios, hasta llegar al comprador que puede provenir de colonias exclusivas como el Pedregal, hasta las más pobres e inseguras, como la colonia Jardines de Morelos, una de las más frecuentes en cuanto a decomisos de acuerdo con la Profepa.

El mercado ilegal de mascotas es uno de los principales factores que contribuyen a la extinción de especies en su hábitat natural”, destacó la Profepa.

Los mercados Sonora y Jamaica, Tepito, la Central de Abasto de Toluca, el rancho Las Tablas de Santiago Tianguistenco y Río Frío son algunos de los lugares conocidos por la venta ilegal de animales exóticos.

EVITAR A “LOS TIRAS”

Durante un recorrido realizado por Excélsior en el Mercado Sonora, al llegar a la parte trasera donde las jaulas exhiben las mascotas comunes, perros de distintas razas, gatos y pájaros, se pudo observar cómo los mismos vendedores se ofrecen para conseguir especies de animales silvestres.

—Tenemos pitbull también, güerita.

—Es que no estoy buscando un perro, quiero una guacamaya.

—Ésas ya son palabras mayores güera, y aquí no tenemos, pero ¿qué guacamaya busca?

—Una guacamaya azul, ya la busqué en Río Frío, pero me dicen que tardan un mes en traerla.

—Aquí no las tenemos, pero se la puedo conseguir.

—¿En cuánto?

—En 25 (25 mil pesos), güera, pero la guacamaya va garantizada, no crea que está pintada o maltratada.

—¿Y cuándo la puedo ver?

—No güera, aquí las cosas son en caliente, usted me da la lana y yo le entrego para evitar que nos caigan “los tiras” (la policía).

—¿Y me la entregas aquí?

—No, se la entrego en una bodega en el callejón de San Nicolás.

—¿Hoy mismo?

—En 24 horas, güera.

En locales comerciales, de tiendas especializadas en venta de mascotas, una guacamaya azul tiene un costo de 70 mil pesos, de manera legal. En el mercado Sonora la venta clandestina de esta especie está en 25 mil pesos.

EL PELIGRO ES CUANDO CRECEN

Tener un animal de vida silvestre en casa conlleva riesgos por no saber el adecuado manejo de la especie.

Es muy malo tenerlas porque, en primer lugar, esos animales chiquitos son muy bonitos, pero ya después crecen y se vuelven un problema, porque la gente no sabe qué hacer con ellos. Son muy grandes (los felinos), pueden ser peligrosos. Los monos araña, por ejemplo, cuando crecen se vuelven muy agresivos”, explicó el doctor.

Durante los primeros días de enero de este año, en Puebla, la Procuraduría recibió un cocodrilo de pantano y un gavilán de Cooper, los cuales que fueron entregados de manera voluntaria.

El gavilán presentaba luxación en el ala izquierda, por lo que se realiza su rehabilitación para posteriormente ser reintegrado a su hábitat.

Ambas especies están sujetas a protección especial.

En lo que va del año al menos cinco casos de animales exóticos que huyeron de domicilios particulares han movilizado al personal de la Profepa.

El 27 de marzo un mono capuchino escapó de su cautiverio y desquició Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México.

En Veracruz la aparición de un hipopótamo en una laguna artificial en marzo provocó la movilización de personal de la Procuraduría que tardó dos semanas para poder trasladarlo a una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) en Orizaba.

LAS FALLAS

  • El Código Penal establece como delito el tráfico, captura, posesión, transporte, acopio o introducción de especies de vida silvestre en México.
  • Sin embargo, al no ser tipificado como un delito grave alcanza fianza y con ello la libertad del infractor.
  • Especialistas consideran necesario que las leyes en México tengan sanciones más severas.
  • El artículo 420, fracción IV, establece una pena de uno a nueve años de prisión y una multa de 300 a tres mil días a quien “realice cualquier actividad con fines de tráfico, o capture, posea, transporte, acopie, introduzca al país o extraiga del mismo, algún ejemplar, sus productos o subproductos y demás recursos genéticos, de una especie de flora o fauna silvestres”.