Ángela desafía su diagnóstico y espera trasplante de corazón para seguir enseñando
Ángela Lucía Garza, maestra y actriz de 41 años originaria de Monterrey, vive con una cardiopatía congénita que le fue detectada desde recién nacida y que la llevó a ser operada con un pronóstico de vida de apenas ocho años

A sus 41 años, Ángela Lucía Garza es un milagro de vida que aguarda la donación de un corazón para seguir impartiendo clases, y actúa en teatro abrazando la existencia.
El pasado 27 de febrero se conmemoró el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, la regiomontana compartió su historia que comenzó con un diagnóstico de cardiopatía congénita de transposición de grandes vasos, la cual le descubrieron desde recién nacida.
Es decir que el corazón físicamente es como cualquier otro, pero con la función cambiada... lo que hace el ventrículo izquierdo, lo hace mi ventrículo derecho”, explicó.
Nacida en el 1984, su diagnóstico fue una sorpresa ante la falta de tecnología prenatal. La felicidad familiar se empañó cuando la bebé presentó una coloración violeta y llanto incesante.
A los 13 días de nacida... mi mamá dándome pecho nota que me empiezo a poner morada o como azul de los labios y de la frente”, relató.
A los ocho meses fue operada con un pronóstico de vida no mayor a los ocho años. No obstante, Ángela desafió a la ciencia, aunque su corazón se ha debilitado drásticamente. “Yo lo normalice, pensé que era normal hasta que en 2014, empecé a sentir dolores... tuve dos accidentes automovilísticos”, reveló. Tras usar marcapasos y agotar opciones médicas, requiere ahora un trasplante. “Que se haga una cultura de la donación... cuando donas un órgano le estás dando esperanza de vida a otra persona”, concluyó la maestra Garza.
EL DATO: Necesita un trasplante
A Ángela le colocaron un marcapasos, se ha hecho médicamente todo lo posible, pero no tiene otra opción más que un trasplante de corazón.
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