Alfareros y protectores del medio ambiente en San Bartolo Coyotepec

San Bartolo Coyotepec municipio oaxaqueño que se le conoce como la cuna de la alfarería del barro negro y por su conciencia ecológica

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Profesora dando clase.

OAXACA, Oax.

Mientras la capital del estado sortea una crisis sanitaria desde hace cuatro meses por el cierre del relleno sanitario tras 40 años de uso, el municipio de San Bartolo Coyotepec es reconocido por estar comprometido con el medio ambiente, debido al adecuado manejo de los desechos.

A San Bartolo Coyotepec se le conoce como la cuna de la alfarería del barro negro y también por su conciencia ecológica y cuidado del ambiente.

Desde hace 15 años, Coyotepec adoptó llevar un modo de vida sostenible, el destino adecuado de los desechos orgánicos y residuos sólidos para que no termine afectando la vida de sus habitantes; autoridades locales y comuneros también velan por los recursos de agua como represas, manantiales y escurrimientos naturales, porque saben muy bien que las sequías cada vez son más prolongadas.

Por sus buenas prácticas, en 2013 recibió el premio nacional Gobierno y Gestión Local, entregado por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), la Universidad de Guadalajara, el Colegio de la Frontera Norte y el Fondo de Información y Documentación para la Industria (Infotec), del Conacyt.

Catalina Galán Mateos, habitante de Coyotepec, refirió que el programa de protección ambiental abarca reciclaje, un programa permanente de siembra y cuidado de árboles, el uso de utensilios reciclables o de materiales ecológicos durante festividades familiares o de la localidad, lombricomposta, capacitación y producción de impresos.

“A 15 años de la práctica de políticas gubernamentales locales, el establecimiento de un reglamento aprobado por cabildo y consensuado con los habitantes, hoy proyecta un impacto positivo al reducir significativamente la producción de basura en los hogares, comercios, oficinas y festividades”, apuntó la exconcejal.

La también impulsora del programa en su primera etapa, en 2008, recordó que la necesidad de controlar la contaminación por desechos sólidos surgió del “aumento desmesurado del plástico y desechables, en una población donde antes predominó el barro y el vidrio”.

“Sin embargo, a pesar de las resistencias de algunos habitantes para modificar sus hábitos de tirar la basura, paulatinamente se fueron convenciendo de la importancia del tratamiento de los residuos potencialmente reciclables en la casa, escuela, taller de alfarería, comercio, templo y oficina”.

Dijo que en los primeros cinco años, de las 192 toneladas que el municipio producía al mes, redujo a 12 toneladas.

En más de una década se ha afinado la recolección de basura semanal.