Alejandro Martínez Araiza, del SNAC, propone nuevo rumbo para T-MEC 2026
Alejandro Martínez Araiza presentó en Washington el Proyecto México con propuestas para fortalecer el capítulo laboral del T-MEC.

Previo a la primera revisión sexenal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para 2026, el secretario general del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), Alejandro Martínez Araiza, presentó en el Diálogo Interamericano en Washington una propuesta integral para fortalecer el capítulo laboral del acuerdo trilateral, considerado el más sensible en términos de cumplimiento.
El líder sindical, cuya organización tiene presencia en más de 500 centros de trabajo en todo México, dio a conocer el Proyecto México, una estrategia estructurada en cuatro ejes de reforma al Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR), herramienta que, según dijo, no ha logrado garantizar la libertad sindical en el país.
“Hoy existe más charrismo que hace seis años. Las viejas estructuras sindicales siguen vivas y ahora más blindadas. El MLRR no está garantizando la libertad sindical, sino administrando conflictos que siguen estallando por debajo del radar”
Una nueva visión desde la base trabajadora
Como primer eje de reforma, el dirigente del SNAC cuestionó la falta de representatividad genuina en las negociaciones iniciales del T-MEC en 2018 y 2019, destacando que fueron las cúpulas sindicales históricamente asociadas al poder político quienes asumieron ese rol, sin consultar a la base laboral.
“Si queremos una nueva etapa del T-MEC, debe construirse con la genuina participación de la base trabajadora”, afirmó.
En segundo lugar, propuso la creación de contratos ley por región e industria, que establezcan condiciones mínimas irrenunciables. Esta medida, dijo, sería un paso decisivo contra el dumping laboral, sobre todo en sectores informales y de servicios, donde persisten bajos salarios y ausencia de derechos.
Cifras de la OCDE y el Banco Mundial respaldaron su argumento: más del 56% de los trabajadores mexicanos están en la informalidad y el salario real promedio está 28% por debajo de países con economías comparables.
El tercer eje se centró en la necesidad de auditar el papel de los abogados laboralistas, quienes –según Martínez– diseñan mecanismos legales que perpetúan prácticas simuladas en materia sindical.
“Son ellos quienes operan desde dentro. Diseñan legitimaciones simuladas, blindan a las empresas y controlan las votaciones. Hay que auditar ese ecosistema porque es el que permite que todo siga igual”
Finalmente, el cuarto eje advirtió sobre la crisis estructural del sistema nacional de inspección laboral. Con apenas 585 inspectores federales para más de 5 millones de centros de trabajo, México cuenta con un inspector por cada 8,500 unidades económicas. Para atender esta brecha, propuso implementar plataformas digitales seguras para reportes laborales anónimos en tiempo real, desde los propios centros de trabajo.
“Ya existen herramientas tecnológicas que pueden habilitar estas denuncias sin riesgo para el trabajador. La digitalización puede ser un aliado clave en la garantía de derechos”
Una visión sindical para una región más justa
Martínez Araiza subrayó que su propuesta no busca sustituir a los equipos negociadores oficiales del T-MEC, sino nutrir el debate con evidencia desde el sindicalismo independiente y desde los centros de trabajo.
En paralelo, el gobierno mexicano avanza en la integración del equipo técnico que conformará el “war room” para la renegociación del tratado comercial, que iniciará formalmente a mediados de 2026.
“No hay libre comercio sostenible sin justicia laboral. Si queremos una región más competitiva, debemos corregir las asimetrías internas que perpetúan la inequidad”, concluyó el dirigente del SNAC.
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