Agustín de Iturbide, el caudillo borrado por la historia oficial

Este domingo se cumplen 205 años de la entrada triunfal del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, encabezado por Agustín de Iturbide, el caudillo militar que consumó la Independencia y quien con el paso de los años fue prácticamente borrado de la historia.
Las estrofas del Himno Nacional que lo aludían fueron suprimidas en 1943 y años antes se rechazó la idea de que sus restos fueran depositados en la columna del Ángel de la Independencia.
En 1925, en una majestuosa ceremonia, los Héroes de la Independencia –Hidalgo, Morelos, Allende y Aldama– fueron trasladados de la Catedral Metropolitana a la columna del Ángel, excepto los de Iturbide, que permanecen hasta hoy en el recinto religioso.
Cada 27 de septiembre, un puñado de personas se reúne en la capilla de San Felipe de Jesús para recordar a Agustín de Iturbide y, en fechas recientes, el expresidente Andrés Manuel López Obrador hizo a un lado el “veto” no escrito para recordarlo.
El Acta de Independencia, firmada por el caudillo militar en Palacio Nacional el 28 de septiembre de 1821, no establecía la fundación estrictamente de una República, sino del Imperio Mexicano.
El documento histórico, firmado por Iturbide y Juan O’Donojú –último capitán general de Nueva España–, establecía que la naciente nación era un país libre, constituido como un imperio que iba desde la Alta California hasta Costa Rica.
En aquellos años, gran parte de las naciones eran dirigidas como monarquías, como el Imperio Francés, la Corona Española, el Imperio Brasileño, con escasos ejemplos de repúblicas, como Estados Unidos o Haití.
Veto oficial
En 1971, con motivo de los 150 años de la Consumación de la Independencia, el expresidente Luis Echeverría Álvarez decretó oficialmente que el único héroe nacional que había participado en esa gesta heroica había sido Vicente Guerrero.
Ante el pleno de la Cámara de Diputados, el legislador priista Moisés Ochoa Campos enumeró todos los defectos de Iturbide, por los cuales no podía ser considerado un héroe.
Los diputados del PAN objetaron la desaparición del personaje y solicitaron que no se fabricara una “historia oficial”.

El priista argumentó que la narrativa gubernamental establecía que “la Consumación de la Independencia política de México la realizó el pueblo mexicano representado por Vicente Guerrero”.
Casi 30 años antes, en 1943, por orden del exmandatario Manuel Ávila Camacho, las estrofas del Himno Nacional que mencionaban a Agustín de Iturbide fueron suprimidas del canto patrio.
Fin del destierro
El 27 de septiembre de 2021, el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador recreó la entrada del Ejército Trigarante al Zócalo con Agustín de Iturbide, Vicente Guerrero y otros caudillos, a fin de celebrar los 200 años de Consumación de la Independencia.
“A partir de la independencia política, la nueva nación pasó por pruebas muy difíciles y dolorosas hasta llegar a ser lo que hoy somos. Gracias a mujeres y hombres que a lo largo de la historia han sabido poner en alto el nombre de México con valor”, dijo en el acto López Obrador.
En aquel momento, decenas de actores, algunos a caballo, escenificaron el periodo prehispánico, el Virreinato, el Grito de Independencia, así como los episodios de dos insurgentes destacados: José María Morelos y Vicente Guerrero.
También se recrearon momentos clave del proceso de independencia en 1821 como el Plan de Iguala, los Tratados de Córdoba, la entrada triunfal del Ejército Trigarante y la firma del Acta de Independencia el 28 de septiembre de ese año.
Restos, en la Catedral
El cráneo y la estructura ósea de Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu descansan en la capilla de San Felipe de Jesús de la Catedral de la Ciudad de México, donde también están los restos del primer santo mexicano.
En el muro derecho de la capilla existía un altar dedicado al santo italiano Carlos Borromeo, removido en 1838 para colocar una urna funeraria para proporcionar descanso a los restos de Iturbide.
En la misma catedral, el 21 de julio de 1822, Iturbide fue proclamado emperador, apoyado por una facción del Ejército mexicano.

Luego de ser fusilado en Padilla, Tamaulipas, el 19 de julio de 1824, su amigo y entonces presidente de la República, Anastasio Bustamante, ordenó en 1838 traer a la Ciudad de México los restos del caudillo.
Bustamante pidió que, cuando él muriera, se colocara su corazón junto a los restos mortales de su querido compañero, lo cual así ocurrió.
En 1964 se construyó el pedestal que sostiene la urna de cristal donde se observa la osamenta de Iturbide. Junto a la urna se encuentra una bandera trigarante –diseñada por él– con los colores verde, blanco y rojo, que simbolizaban unión, religión e independencia.
Sobre la pared, detrás de los restos del primer emperador de México, se halla una placa que dice:
Agustín de Iturbide / Autor de la Independencia Mexicana / Compatriota llóralo / Pasajero admíralo / Este monumento guarda / las cenizas de un héroe / Su alma descansa en el seno de Dios”.
Fusilamiento
En febrero de 1823 se firmó el Plan de Casa Mata, resultado de la alianza entre borbonistas y republicanos mexicanos, quienes unieron fuerzas para apoyar el derrocamiento del emperador Agustín de Iturbide, coronado un año antes en la Catedral Metropolitana, el 21 de julio de 1822.
El 6 de diciembre del mismo año se firmó el Plan de Veracruz, a petición de Antonio López de Santa Anna para desconocer a Iturbide, y meses después se firmó el Plan de Casa Mata, que dio como resultado el posterior derrocamiento del gobernante, quien abdicó en marzo de 1823 y se exilió en Europa.
Un decreto del Poder Legislativo del 28 de abril de 1824 declaró traidor y fuera de la ley a Iturbide, por proclamarse dos años antes emperador de México con anuencia de una facción del Ejército.
Iturbide, declarado enemigo público del Estado, sería fusilado en caso de presentarse en cualquier lugar del territorio nacional. Cinco días antes de su muerte, el caudillo arribó al puerto de Soto la Marina, Tamaulipas, proveniente de Europa, ignorando el decreto que se había promulgado.
El objetivo de Iturbide al regresar a México era ofrecer sus servicios ante el peligro de una invasión de la Santa Alianza, integrada por Austria-Hungría, Rusia, Prusia, Francia e Inglaterra, que pretendía reconquistar el país.
Origen vasco
Las personas cercanas a Agustín de Iturbide destacaban el origen vasco del emperador, nacido en Valladolid –hoy Morelia– el 27 de noviembre de 1783, en el seno de una familia acomodada, poseedora de vastas extensiones de tierra, entre ellas las haciendas de Apeo y Guaracha.

Su padre era de Pamplona, España, aunque fue bautizado en Peralta y se llamaba José Joaquín de Iturbide, en tanto que su madre nació en la misma Valladolid, también de padres vascos.
A los cuatro días de nacido fue bautizado con los nombres de Agustín, Cosme y Damián. Ese mismo hombre sería proclamado emperador Agustín I el 22 de mayo de 1822.