Sarahah, honestidad pasajera
La aplicación en la que amigos y compañeros de trabajo dicen lo que piensan sin revelar su identidad ha creado controversia entre los usuarios

CIUDAD DE MÉXICO.
El buzón anónimo en redes sociales es la materia viral de estos días.
Se llama Sarahah (que significa “honestidad” en árabe), un portal que comenzó su desarrollo en noviembre de 2016 por Zain al-Abidin Tawfiq, bajo la premisa de servir como un canal donde un individuo pudiera recibir retroalimentación por parte de la gente más cercana, amigos o empleados, según detalla la página oficial.
La finalidad era poder identificar las fortalezas y las áreas carentes del sujeto que haya abierto el diálogo por medio de su buzón, el cual asegura el resguardo de la identidad del emisor, la protección de datos personales de ambos usuarios, privacidad de otras misivas.
Además, asegura que actualmente se encuentra en la posibilidad de poder otorgar el derecho de réplica al dueño del casillero digital, pues hasta el momento carece de interacción entre cibernautas, lo que provoca el fastidio y el hartazgo.
Para comenzar con esta supuesta “retroalimentación” el usuario necesita registrarse y automáticamente el sistema genera el inbox, que necesita ser compartido en otras redes sociales para que comience la interacción. De acuerdo con portales especializados, la aplicación tuvo 3.88 millones de descargas sólo en julio, en Estados Unidos.
La idea original hace referencia a un posible uso a nivel corporativo y empresarial, además del de un círculo de amigos; sin embargo, el alcance ha rebasado el objetivo dependiendo del sexo del usuario. Por ejemplo, los hombres han recibido más mensajes de odio y de aversión hacía su persona, algo que muchos de ellos lo toman como algo insignificante y de puro uso recreativo.
“Sirve solamente si tienes la suficiente apertura para escuchar lo que la gente piensa de ti, no es como para sentir culpa, aunque es evidente que habrá personas más sensibles que no les parezca. Es algo inútil a final de cuentas”, contó su experiencia el catedrático Guillermo Ortega, licenciado en Relaciones Internacionales, quien tuvo la idea de abrir su buzón y, efectivamente, hubo comentarios negativos hacia su persona.
“Las más afectadas son las mujeres: son el receptor de todos los morbosos o los hombres que tienen complejos de machos cobardes que no pueden acercarse a una mujer sin sexualizarla o verla como simple objeto”, agregó.
Los comentarios en los buzones de las chicas llegan hasta ser pervertidos. En ellos, reciben mensajes de misoginia, comentarios sexualizados sobre su cuerpo o acoso sexual.
“Sólo pusieron cosas bien vulgares, ya sabes cómo es la gente de fina para decir lo que no puede expresar de frente”, dijo una chica que compartió sus mensajes, pero prefirió no dar su nombre.
Parece que el furor por esta red social será pasajera en México, pues lo único que promueve es el acoso digital y su funcionamiento no es lo óptimo, tal y como se publicó el pasado miércoles en las páginas de Excélsior, en la opinión de nuestro editor general, Marco Gonsen, quien calificó a Sarahah como una simple moda que se hizo viral... por el hecho de ser viral.
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