Mariano Jiménez: héroe poco conocido de la Independencia

La escuela nos dice quién fue tal héroe, pero hasta la historia tiene lagunas mentales

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CIUDAD DE MÉXICO.

I            

Cada 15 de septiembre, en punto de las 23:00 horas, el jefe del Poder Ejecutivo sale al balcón de Palacio Nacional a «pegar» a voz en cuello el Grito de Independencia, en donde enciende a una de por sí ya embravecida masa de mexicanos a los que les corre la sangre caliente y machota, el tequila y las garnachas.

Es clásico y reiterativo que cada año se escuche de voz del Presidente en turno:

— ¡Mexicanos! ¡Vivan-los-hombres-que-nos-dieron-patria!

— ¡Viva!

— ¡Viva Miguel Hidalgo…, y Costilla!

— ¡Viva!

— ¡Viva La Corregidora!

— ¡Viva!

— ¡Viva Allende…!

II

Confusión: el nombre completo del autor del ‘Grito de Dolores’ era Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor. Muchas personas, a modo de resumen, lo citan como: ‘Miguel Hidalgo I. Costilla’, creyendo que su nombre ‘Ignacio’ estaba colocado enseguida de ‘Hidalgo’.

Más bien hace referencia a ‘Hidalgo y Costilla’. Una duda que asalta a muchos mexicanos al momento de escribir el nombre del personaje que modela, muy mono él, en el billete de mil pesos —pedazo de papel que, por cierto, ningún comercio recibe con agrado ¡porque me va a dejar sin cambio, joven! ¿No traerá otro más «chiquito»?

III

De esta manera, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos cumple con su emblemático deber de hacer crecer el nacionalismo, y la soberanía desde abajo, desde los ciudadanos de a pie que están en la plaza del Zócalo.

Pero dentro de toda esa «Historia Oficial», se pierden muchos hechos, detalles, y sobre todo personajes que tuvieron papeles fundamentales para alcanzar la Independencia de México: seres obnubilados por la borrachera, el desinterés y las más importantes «pedas» que ya planeé desde el año pasado, nomás pa’ no perder la costumbre..., o el estilo, como lo quieras ver.

¿Sabes quién fue José Mariano Jiménez?

Nació en San Luis Potosí el 18 de agosto de 1781 y murió en el estado de Chihuahua, el 26 de junio de 1811. Vivió hasta sus quince años en la calle « ahora 5 de mayo, número 610, colonia Centro», entre Mariano Abasolo e Ignacio Comonfort, «código postal 78000», convertido hoy en un homólogo Centro Cultural, en donde se exhiben obras artísticas de diversas corrientes de humanistas potosinos.

En el Colegio de Minería de México obtuvo el título de Ingeniero en Minas, graduándose el 19 de abril de 1804.

Tras la toma de la Alhóndiga de Granaditas, Mariano Jiménez refrendó su apoyo a las filas insurgentes. Poseedor de una disciplina, lealtad y gallardía envidiables que le valieron granjearse la confianza de Miguel Hidalgo y, tanto posterior como rápidamente, también el grado de coronel.

Fue enviado por Miguel Hidalgo a cumplir varias misiones en la tierra que lo vio nacer, aportando importantes ventajas en materia de estrategias militares y territoriales. Sus grandes dotes como minero le permitieron proveer a ‘los alzados’ de la menesterosa artillería que necesitaban para seguir en la lucha.

Según el Archivo Histórico Militar, Mariano Jiménez participó en la Batalla del Monte de las Cruces; posteriormente, viajó donde el virrey —que ya para aquel entonces duraban poco en el poder y la desventura le sucedió a Francisco Xavier Venegas: acusado años después de comportarse ‘blando’ con los «indios: rebeldes sin causa».

Como no llegaron a un trato en el que las dos partes salieran conformes y/o beneficiadas, el movimiento armado continuó su camino.

En marzo de 1811 fue aprehendido en Acatita de Baján, Coahuila, en compañía de sus compinches Ignacio Allende, Juan Aldama y Miguel Hidalgo, además de otros jefes insurgentes. Fue trasladado, finalmente y después de mucho andar por varias partes del país, a su último y fatal destino, Chihuahua, lugar donde se le procesó y condenó a muerte.

Fue ejecutado con Allende y Aldama, un 26 de junio de 1811. A sus cuerpos se les dio cristiana sepultura en el panteón de la Orden de San Francisco; pero, antes de meterlos a tierra, fueron decapitados y sus cabezas expuestas, para que el pueblo escarmentara, en la Alhóndiga de Granaditas.

IV

Somos, todos, simples mortales incapaces de conocer todo sobre todas las áreas del conocimiento que la curiosidad humana a investigado.

Pero, de vez en cuando, pregúntate porqué se llama de tal o cual forma la escuela a la que acudes, la calle o avenida en la que vives y, aunque sea por error, utiliza Google —ya no te pedimos que compres libros: ¡los encuentras en Internet!— para buscar algo de provecho.

El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla: y vaya que México es dueño de una dolorosa tragicomedia histórica.

Busca lo que desees, pero debes de ser curioso. La curiosidad y la necesidad es la madre de todos los inventos que hemos creado con el fin de hacernos más amena la vida.

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