Invaden llantas de Estados Unidos frontera con México

Ambientalistas aseguran que ese país vende neumáticos usados a llanteras nacionales y que además con ello se ahorran el dinero destinado a su reciclado

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IMPERIAL BEACH, Cal., 23 de febrero.— La frontera está cubierta con llantas que desechan en Estados Unidos debido al doble negocio que representa vender los neumáticos usados y ahorrar el dinero que se ha destinado para su reciclamiento.

La organización Wildcoast informó a Excélsior que tan sólo de California a Baja California cruza anualmente más de un millón de llantas usadas, y muchas de ellas regresan a Estados Unidos con los deslaves y aumentan la contaminación al acumularse abandonadas desde hace décadas.

En un recorrido por los límites de California con México se observan a simple vista cientos de neumáticos.

“Pero debajo de lo que ahora vemos hay capas de llantas y arena que se han formado, por lo menos en este tramo de la frontera, durante los últimos 30 años”, declaró Fey Crevoshay, la directora de Comunicaciones del grupo ambientalista.

El problema se inicia con la venta de neumáticos usados a través de la frontera. Cuando los consumidores de California compran llantas, en el precio va incluida una cuota de 2.75 dólares para reciclaje de cada llanta que se desecha, pero los centros de acopio rara vez llevan las piezas a reciclar, en vez de eso las rematan por mayoreo a llanteras al lado mexicano de la frontera.

Negocio redondo

El año pasado el fondo para reciclaje exclusivamente de llantas en California acumuló más de 60 millones de dólares, por cerca de dos millones 200 mil llantas que fueron desechadas en el estado y que no fueron recicladas.

El vocero de la institución oficial que supervisa lo relativo a ese reciclaje, Mark Oldfield, de CalRecycle, explicó que su agencia se encarga de ver que los neumáticos lleguen de las llanteras a los centros que las embodegan, que es el paso previo a reciclarlas.

Pero de esos centros cada semana parten camiones llenos de llantas usadas para venderse de segunda mano en México.

Un modelo de llanta que nueva costaría unos mil pesos, más impuestos, se puede adquirir usada en unos 280 pesos en Tijuana y rara vez se cobrarían impuestos.

Esto es lo que sucede en una llantera de la zona El Guaycura, en Tijuana: cuando los clientes compran llantas usadas en unos 280 pesos cada una, el negocio deja las que se desechan en un rincón, donde se acumulan. Muchas de las llantas de desperdicio se venden luego a residentes de cañones y laderas que las usan para construir viviendas o escaleras y muros de contención contra deslaves.

“Pero cada tormenta arrastra parte de esas llantas”, dijo Crevoshay. Como Tijuana tiene una elevación natural de cerca de cien metros sobre el nivel de California, las corrientes han arrastrado las llantas por debajo de las bardas paralelas de la Patrulla Fronteriza y terminan regadas en los límites entre ambos países.

“Es un foco de infección que afecta a los dos países, porque la contaminación no necesita ningún pasaporte”, dijo la activista.

Pero el impacto ambiental es desproporcional, aun cuando las llantas terminan por el decline natural al lado de California, porque la zona en Estados Unidos está despoblada y en el lado de México hay una serie de colonias populares.

Las estadísticas más recientes del programa ambiental entre Estados Unidos y México, el Frontera 20 20, son de 2012 y suman más de siete millones 400 mil llantas de desecho a lo largo de la frontera mexicana, y se planeaba desechar apropiadamente entre un millón 300 mil y un millón 400 mil llantas.

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